No fue el castillo de Desembarco del Rey, sino una carpa instalada en la Base Aérea de La Carlota el lugar en el que las dos facciones antagónicas de la política venezolana instalaron este jueves, 6 de agosto, la mesa de un nuevo intento de diálogo promovido por Estados Unidos.
Sin discursos, el evento existió únicamente para una foto sin sonrisas. La mesa de diálogo se instaló con la sobriedad calculada de un drama televisivo, donde las delegaciones —que parecen emular a los verdes y a los negros de La Casa del Dragón— posaron en absoluto silencio antes de cualquier debate.
A un lado de la bandera tricolor figuró la comitiva oficialista. Liderados por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, junto a la ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuan y los diputados Jorge Arreaza, América Pérez, Genesis Garvett y Pedro Infante, posaron con la postura sobria de quienes administran las llaves del castillo.

Al otro flanco se alineó la delegación de la Asamblea Nacional de 2015. Dinorah Figuera encabezó la representación opositora flanqueada por Marco Aurelio Quiñones, Ramón López, Jorge Millán, Juan Miguel Matheus y Sergio Vergara. Este Parlamento cuenta con el apoyo directo del gobierno de los Estados Unidos, a través del secretario de Estado, Marco Rubio, promotor de esta mesa de diálogo.
A la actividad solo permitieron el ingreso de fotógrafos. No hubo acceso para periodistas, como inicialmente había trascendido. Ninguno de los voceros ofreció declaraciones a los medios de comunicación ni emitió un boletín conjunto que revelase la hoja de ruta. Desde hace días solo se sabe que los primeros tres puntos a tratar en este nuevo intento de negociación será la “atención a las víctimas del doble terremoto, el fortalecimiento de la democracia y los derechos y garantías políticas”.

Próximos pasos
Tras el encuentro, ambas delegaciones informaron que se mantendrán en “sesión permanente” hasta el 12 de agosto y se definirá la continuidad de la plenaria.
“Las partes suscriben los principios de respeto a la soberanía nacional, negociación de buena fe y búsqueda de beneficios para Venezuela, solución política, pacífica, democrática y constitucional, reconocimiento y respeto recíproco entre las partes, igualdad política y trato paritario en la mesa, cumplimiento verificable de los compromisos, protección de los derechos humanos y de los derechos políticos de todas las fuerzas”, se lee en el comunicado.

Ausencias notables
El diseño de ambas delegaciones llama la atención por grandes ausencias. En el bloque opositor no participan María Corina Machado ni Edmundo González Urrutia, al igual que los demás integrantes del Comando ConVzla y dirigentes de peso territorial que hacen vida dentro del país como Juan Pablo Guanipa.
Por el lado oficialista, la alineación responde de forma estricta al esquema directivo de la administración de Delcy Rodríguez, dejando fuera a fichas clave del ala dura del PSUV vinculadas al ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello.
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