🔴🔵 privado de libertad falleció sin que le autorizaran una operación de riñón

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El privado de libertad Ovidio José Madriz Mendoza, de 41 años, falleció el domingo 19 de abril en el Internado Judicial El Rodeo III, en el estado Miranda, mientras aguardaba su traslado hasta un hospital ya que debía someterse a una cirugía de riñón.

Según el relato de su hermana, Jennifer Madriz, el hombre comenzó a presentar problemas de salud hace aproximadamente un año. Los exámenes realizados confirmaron que padecía insuficiencia renal crónica y requería la extracción de un riñón. Sin embargo, los permisos para trasladarlo a un centro asistencial externo nunca fueron autorizados por las autoridades penitenciarias.

La joven relató los hechos este martes 21 de abril desde la morgue de Bello Monte, en Caracas, mientras realizaba los trámites para trasladar el cuerpo de su hermano hasta Higuerote, su lugar de origen.

“Fue una pesadilla que vivió toda la familia”, dijo. Ovidio fue detenido hace ocho años mientras viajaba en un autobús. Funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) buscaban a un hombre con características similares y lo arrestaron. 

Su familia asegura que, durante las audiencias judiciales, la parte acusatoria nunca pudo demostrar su responsabilidad en el hecho ni establecer una relación con la víctima, a quien Ovidio afirmaba no conocer.

Tras su detención, permaneció en un comando de la PNB en Miranda, luego fue trasladado a Yare y, desde hace dos años, se encontraba recluido en El Rodeo III. 

Hace un año inició el deterioro de su salud. A pesar de las insistentes solicitudes de la familia para que recibiera atención especializada, las autoridades del penal solo lo enviaron a la enfermería, donde le suministraban el antibiótico Unasyn.

Durante su agonía, no le permitieron recibir alimentos saludables como caldos o jugos naturales. Solo podía acceder a refrescos y comida no perecedera. “Mi hermano, que estaba enfermo de los riñones, tomaba refresco porque no hicieron la excepción de permitirle jugos ni comer bien”, denunció Jennifer a El Pitazo.

En sus últimos meses contrajo tuberculosis. Fueron otros reclusos, con menores complicaciones de salud, quienes lo aseaban y cuidaban. Tres meses antes de morir, en un acto de desesperación, Ovidio decidió declararse culpable con la esperanza de obtener un beneficio procesal que le permitiera la operación que necesitaba.

La familia expresó rabia e impotencia. Solo podían visitarlo una vez al mes y fueron testigos de su lenta agonía. “No merecía morir de esta forma”, afirmaron.

Previo a las declaraciones de Jennifer Madriz, el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) emitió un comunicado denunciando la muerte de Ovidio y la de otro privado de libertad, Deivi Enrique García, ocurrida en el recién inaugurado Rodeo IV con solo un día de diferencia. En ambos casos, las autoridades del penal atribuyeron los decesos a paro respiratorio.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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