El encuentro entre María Corina Machado y los dirigentes de la Plataforma Unitaria en Panamá ha servido para alinear en procedimientos y propósito el trabajo que tiene por delante la oposición venezolana para concretar el objetivo compartido de la transición a la democracia en el mediano plazo. Entre lo más relevante, cabría anotar que la articulación está integrando con decisión los esfuerzos que se hacen dentro y fuera del país para tal fin.
Es una operación política estructurada en torno al liderazgo de Machado, que persigue crear las condiciones para la convocatoria a unas elecciones sin salirse de los parámetros del plan tres fases enunciado por el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio. Las fuentes consultadas explican que los partidos de la oposición (la Plataforma, más Vente Venezuela) pretenden ir depurando sus estructuras pensando encarar un llamado electoral que pueda hacerse efectivo en cualquier momento.
Recorrer juntos la hoja de ruta
El “Manifesto de Panamá” firmado por María Corina Machado y Edmundo González insiste en la restauración de un gran acuerdo nacional y la transición hacia la democracia de Venezuela y expresa una novedad en el discurso de Machado: la “determinación a impulsar una negociación política seria, firme y responsable con el régimen interino para restaurar la democracia en Venezuela con el acompañamiento del Gobierno de los EE. UU.”
Y tal parece que el acento vuelve a estar sobre la cohesión opositora: “Cualquier evento que se aproxime, llámese como se llame, lo vamos a enfrentar en unidad, ese es uno de los acuerdos más relevantes de Panamá”, afirma Delsa Solórzano, una de las dirigentes más relevantes de la Plataforma, fundadora del partido Encuentro Ciudadano.
“La manera de concretar una transición a la democracia es legitimar las autoridades, llamar a elecciones y tener un presidente electo”, comenta. Luego relata: “Se hicieron dos reuniones: la de la Plataforma con María Corina, que fue muy larga y muy intensa, de mucho debate. Luego ella se reunió con otros factores, la alianza política a la cual ella pertenece”. Solórzano afirma que el parámetro que todos aprobaron es la Hoja de Ruta para la transición política que presentó la Plataforma Unitaria hace poco más de un mes.
Sobre la convocatoria a unas elecciones, se esbozaron algunas generalizades en las cuales se asoma un plazo “de 10 meses” para una consulta electoral. No se pudo ir mucho más allá en un tema cardinal como éste, en parte porque la oposición no tiene acceso a todos los comandos para intentar hacer realidad este deseo.
A la costa electoral se llega, también, dependiendo de lo que haga o deje de hacer los Estados Unidos y todo indica que el personal diplomático estadounidense destacado en el país tendrá una actitud bastante incumbente en los entretelones del poder local en las semanas que se aproximan.
¿Elecciones inmediatas?
El debate sobre la cercanía de unas elecciones presidenciales tiende a ser muy apasionado, y en muchas ocasiones, no luce nada inocente. Algunos factores económicos y políticos que pertenecen al campo cultural de la oposición y que siguen en el país – y que incluye a ciertos analistas políticos y periodistas- parecen estar muy comprometidos con la causa de trabajar para retrasar la consulta electoral todo lo que se pueda.
Son zonas de la sociedad dolientes de iniciativas políticas como el Diálogo de Convivencia y Paz promovido por el Palacio de Miraflores. Se trata de promover un ambiente de acuerdos que permita privilegiar la estabilidad del estatus actual y esperar por las prometidas -y aún no concretadas- mejoras de la economía. En algunos de estos espacios hay políticos e intelectuales que acompañan la tesis de que la democracia se regresa pactando con los chavistas, no derrotándolos, o pasando por encima de ellos.
El deseo de unas elecciones que abran las compuertas de un cambio político es verdad silente ardiendo dentro de la gran mayoría de los venezolanos. Sigue muy viva la memoria del aparato represivo chavista luego del golpe de estado ejecutado el pasado 28 de julio de 2024. Nada ni nadie pudo evitar aquel día que unas elecciones que ganadas por amplia mayoría social fueran desconocidas, y que el oficialismo haya podido barrer con tanta facilidad todo atisbo de protesta o inconformidad.
Ciertamente tendrían que suceder más cosas en el país para poder aspirar a que se celebren unas elecciones en condiciones razonables. No parece realista plantearlas en lo inmediato. Son muchos los políticos consultados que reconocen la urgencia de depurar el registro electoral; legalizar a los partidos políticos; permitir definitivamente el regreso de los exiliados; levantar las inhabilitaciones; garantizar la probidad en la conducta de las Fuerzas Armadas en el desarrollo del proceso. Concretar los acuerdos para elegir una nueva directiva del Consejo Nacional Electoral.
Esperando el regreso
Todo lo anterior precede la eventualidad de la fecha del regreso de María Corina Machado al país, una hipótesis que todavía se responde con evasivas y que permanece suspendida en el aire como una posibilidad, esperando su momento, acaso para concretarse en el mediano plazo. La llegada de Machado a Venezuela podría ser, más bien, la expresión de un punto de llegada, antes que una expresión de la transición. La reunión de Panamá no quiso desconocer la terapéutica prescrita por Marco Rubio para Venezuela -muy al contrario, se acordó ratificarla, junto al liderazgo de Machado, y a la Hoja de Ruta, pero tampoco pudo establecer nada respecto al regreso de la líder caraqueña, evento que, por ahora, Estados Unidos no desea.
“En la Plataforma estamos preparados para el retorno de María Corina. Ella lo hará apenas le sea posible”, comentó de manera escueta otra fuente vinculada a la esta alianza que ha preferido no identificarse. “Si se debatió sobre su regreso, pero esa es una decisión que tiene que tomar ella”.
La reunión de María Corina Machado y sus colaboradores de Vente Venezuela con los dirigentes de la Plataforma Unitaria -sobre la cual se asienta la representación política de más del 80 por ciento de la oposición actual, y que, por sí sola, constituye la primera mayoría del país- sienta las condiciones para un nuevo comienzo. Habrá que aumentar notablemente el volumen del juego en el frente interno para hacer del llamado a unas elecciones una auténtica voz nacional.
Mientras tanto, aunque cada vez más debilitados por sus contradicciones y escándalos, los chavistas resisten todo lo que se puede el asedio, siempre en el poder, asumiendo el discurso del reformismo democrático-burgués, esperando mejores condiciones y nuevos tiempos. Con su aparato militar-policial vivo, agazapado, leal, todavía íntegro.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
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