Pasada la efervescencia del Juego de Estrellas, en las Grandes Ligas se preparan para tener sobre la mesa dos temas de discusión. Uno tiene que ver con el cumplimiento de la mitad de la temporada (análisis y pronósticos, principalmente), y el otro con la cercanía de la fecha límite de cambios.
En poco más de dos semanas, el 3 de agosto, se cumple la fecha límite para que los equipos de MLB puedan hacer cambios de jugadores. Es una época para tomar decisiones que impactan la dirección de una organización. Ser “vendedor” o “comprador” en el mercado de transacciones define las aspiraciones para el cierre de la campaña.
Ya hay muchos rodando, pero a partir de ahora veremos intensificarse los rumores. Y de seguro uno de los nombres que se repetirá es el de Luis Arráez. Si bien los lanzadores y los bateadores de poder siguen siendo los principales objetivos del mercado de cambios, un jugador con las características del venezolano siempre está en la lista de deseos.
Ya él lo sabe, porque fue transferido dos veces en dos años (de Minnesota a Miami y de ahí a San Diego entre 2023 y 2024). Y en esta zafra, hay más argumentos para verlo marcharse a un equipo que lo necesite como refuerzo para el final del calendario y unos eventuales playoffs.
Todos los elementos
A pesar de la inversión y los movimientos que ha hecho la gerencia de Buster Posey, los Gigantes de San Francisco tienen una temporada de pesadilla. Así lo demuestra su balance de 41-55 que los tiene penúltimos en la tabla de la división Oeste de la Liga Nacional, a 19,5 juegos de los Dodgers.
Sin misterios, en la Bahía están abiertos a escuchar ofertas por varias de sus piezas y Arráez apunta a ser uno de los que reciba atención en el mercado de cambios. El venezolano de 29 años de edad firmó en la agencia libre un contrato de solo una zafra y 12 millones de dólares, por lo que no representa un peso en la nómina de quien lo adquiera ni se requerirá el sacrificio de un retorno demasiado valioso en la negociación.
Además, de nuevo está haciendo gala de su proverbial contacto, y amenaza a Otto López en el liderato de average de la Nacional. Muestra promedios de .330/.369/.460, su OPS de .829 es uno de los mejores en sus ocho temporadas en las Mayores, suma cuatro jonrones y siete triples (un tope personal) y tiene proyección para mejorar sus cosechas en doble (tiene 21), boletos recibidos (suma 24) y carreras impulsadas (llegó a 35).
Pero esta vez hay algo más. Su preparación en el invierno y el trabajo que ha hecho con el coach de infield Ron Washington lo tienen entre los mejores segunda bases defensivos de todo el circuito. Desde ahora, destacan sus argumentos para postularse al Guante de Oro.
“Arráez llega a Filadelfia con 10 outs por Encima del Promedio. Está únicamente superado en la posición por JJ Wetherholt de los Cardenales, ubicándose en el percentil 99 en esa categoría. Suma, además ocho carreras prevenidas con su guante — también superado por el novato de San Luis”, reseña el portal de MLB.
Una petición
A Luis Arráez le gustaría quedarse en San Francisco y está abierto a escuchar ofertas de extensión. “Sí, ¿por qué no?”, le dijo a John Shea, de The San Francisco Standard. “Sobre todo porque esta organización me brindó una gran oportunidad para mejorar mi defensa. Me encantaría volver aquí. Todavía estamos en plena temporada y no pienso en eso ahora mismo. Pero, de cara al futuro, ya veremos qué sucede. Estoy dispuesto a escuchar cualquier cosa que quieran plantearme”.
Su deseo de al fin echar raíces en una ciudad y una organización (ha vestido cuatro uniformes en ocho temporadas) contrasta con la realidad. El venezolano es una de las piezas perseguidas para cambios y está consciente de ello. Lo vinculan con los Rays y los Yanquis, entre otras escuadras, pero sin importar el destino solo tiene una petición.
“Esto es un negocio. Cualquier equipo que quiera darme la oportunidad de ayudar, será en la segunda base”, dijo Arráez durante las festividades del Juego de Estrellas. “No me gustaría volver a la primera base. Preparé mi mente y mi cuerpo para jugar únicamente en la segunda base. Al 100 por 100, me quedo en la segunda”.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973