En medio de la angustia tras el colapso de su vivienda, Cristina Margarita Ramos Rodríguez, de 71 años de edad, sorprendió con una actitud que se hizo viral en redes: nunca dejó a un lado su coquetería mientras la rescataban el pasado 25 de junio en La Guaira, un día después de los devastadores terremotos en Venezuela.
“Ya la vamos a sacar, mi seño. Confíe en nosotros”, le dijo su salvador, quien hacía lo imposible por terminar el calvario de esta mujer que pasó al menos un día bajo los restos de su vivienda de cuatro pisos que se derrumbó en Playa Grande, en Catia La Mar.
Ella, sin reservas, le contestó: “Mira, ¿y con este patuque que tengo en la cara?”. Sin embargo, le daban aliento: “No, usted lo que está es bonita y esas uñas me encantan”. Una frase que pasaría a la historia.
A pesar de las condiciones, Cristina Ramos se sintió halagada y dio las gracias con rapidez. Su autenticidad quedó registrada en un video que pronto se hizo viral; pero el alivio inicial se transformó en incertidumbre: su familia desconoce el paradero de la septuagenaria tras quedar, según denuncian, en manos de personal de salud de La Guaira.
Sin pistas del paradero de Cristina Ramos
Crisnel, una de sus hijas, contó que luego del rescate, a su madre la llevaron al Hospital Naval Dr. Raúl Perdomo Hurtado. Desde entonces perdieron todo rastro. “Mi mamá no aparece en ningún registro”, comentó sobre la incertidumbre que viven en estos momentos.
“A cargo de ella estuvo la compañía de ambulancia de Servicios Vitales Salud, ya que fueron los que la trasladaron y aseguran que la dejaron en el Hospital Naval de Catia La Mar y que la recibió un grupo médico, entre ellos uno que llevaba de nombre Samuel”, afirmó sobre las últimas personas que vieron a su madre.


Después de no encontrar información en el centro de salud, han extendido esta búsqueda a otros hospitales y clínicas. Además, han visitado morgues, refugios y distintos puntos del estado. Pero nada ha funcionado hasta ahora. “¿Qué no hemos visitado?”, preguntó.
Sin información oficial
Su hija le pide al director del hospital que tome cartas en el asunto y les dé respuestas sobre qué ocurrió con su mamá. La exigencia la hace a los responsables de otros centros de salud que no han dado información oportuna sobre las personas que trasladaron a estos lugares luego de los sismos.

También han hecho una insistente campaña en redes sociales para que la información se multiplique y así poder encontrar a alguien que sepa de “la señora de las uñas bonitas”, como ahora es conocida esta sobreviviente de la tragedia.
Crisnell lamentó que hasta la fecha ninguna autoridad haya ofrecido ayuda. Un hecho que aumenta su desesperación, en especial porque desde el 25 de junio el gobierno de Delcy Rodríguez no da cifras de desaparecidos en el país; tampoco ha publicado listas oficiales para ayudar a los familiares.
La data que existe es de iniciativas independientes como Desaparecidos Terremoto Venezuela, que recibió desde el día de la tragedia 58.312 reportes. De ese número, han localizado a 15.187 personas y mantienen como desaparecidas a 43.125, según el último balance publicado el 30 de junio en su página web.

¿Qué dicen en el Hospital Naval de Catia la Mar?
Yusdalid Jiménez, ahijada de Ramos, explicó que han tenido contacto con personal del centro de salud y le indicaron que la confusión se generó porque no tenían electricidad luego de la tragedia.
“El personal del hospital dice que ahí no había luz y que entonces dejaban a las personas afuera y las montaban en ambulancias”, dijo sobre la situación que enfrentan.
Además, lamentó que este no sea el único caso, pues sabe de otras personas que terminaron desaparecidas luego de ser rescatadas entre los escombros en el terremoto, algo que a su juicio no tiene sentido.
La familia palpó el caos con la situación que pasó Jesús Enrique Magallanes, esposo de Cristina, también rescatado. Pasó seis días en el Hospital Naval y no lo tenían en las listas.

“Nunca salió en los registros, ni por el primer nombre, ni por el primer apellido, ni por el segundo nombre, ni por el segundo apellido. Y, sin embargo, duró sedado, le pasaron tratamiento, hablamos con él estando allí. Él nos pedía encarecidamente, nos rogaba que, por favor, le consiguiéramos a su esposa. Él estaba fuera de sí cuando lo trasladaron, porque a la señora Cristina, a las siete horas después, fue que la trasladaron allí”, explicó.
La preocupación aumenta
Actualmente, Magallanes se recupera y recibe diálisis producto del síndrome de aplastamiento que sufrió y en medio de ese proceso, sufre por la ausencia de su pareja.
“Los trabajadores de las ambulancias y los doctores nos explicaron la situación de salud delicada que ella vivió por el síndrome de aplastamiento y el trastorno neurológico. Por eso asumimos que por esa razón ella no ha podido comunicarse con nosotros; es una persona muy activa e inteligente. Entonces eso nos genera una gran preocupación porque no sabemos ni una pista de dónde pueda estar”, añadió su ahijada.

“Una mujer que deja huella”
La preocupación de la familia no es solo por las complicaciones médicas que pueda tener Ramos luego del terremoto; también se debe a que es una paciente oncológica.

Su hija Crisnel recuerda que su madre, aunque nació en Nueva Esparta el 29 de agosto de 1954, hizo de La Guaira su hogar desde muy pequeña, especialmente Catia La Mar.
“Mi mamá, aparte de ser bella, es una mujer carismática, con un corazón grande con el que se gana el cariño y la admiración de muchos. Buena hija y correcta en sus cosas. Comerciante, costurera. Muy activa y echada para adelante. Siempre deja huellas marcadas. Además, es supertrabajadora. Como mamá fue superestricta, yo le decía ‘Pérez Jiménez’, pero de verdad que dio resultado su crianza”, culminó, insistiendo en que el único anhelo de la familia es hallarla pronto.

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