Un litigio judicial en el mundo de la Fórmula 1 podría destapar la identidad de uno de los magnates más reservados de la actualidad, según información difundida por el diario británico The Financial Times. Se trata de Peter de Putron, un inversionista con participaciones en sectores tan diversos como empresas de defensa con inteligencia artificial y el equipo británico de F1, Williams. No obstante, el grueso de su fortuna proviene de G-Research, una firma londinense especializada en investigación cuantitativa y tecnológica que elabora estrategias comerciales para un fondo de cobertura *offshore*. De acuerdo con una fuente citada por el medio, este fondo administraría entre 10.000 y 12.000 millones de dólares.
Donaciones millonarias y vínculos con la realeza
Las empresas bajo el control de De Putron han aportado cerca de un millón de libras esterlinas (alrededor de 1.334.240 dólares) al Partido Conservador del Reino Unido. Por otro lado, la fundación dirigida por su esposa, Hayley, ha entregado millones de dólares a organizaciones respaldadas por la familia real británica.
Un perfil de extrema discreción
El inversionista lleva su privacidad al extremo. Se sabe que solo comparte la ubicación exacta de sus reuniones minutos antes de estas, exigiendo a los asistentes dejar sus dispositivos electrónicos fuera. Inclusive, algunos colaboradores cercanos desconocen su número telefónico, e incluso hay ejecutivos que, tras verlo en varias ocasiones, admiten no saber su apellido.
No hay imágenes públicas de él en internet, aunque se comenta que supera los dos metros de estatura, tiene complexión atlética y cabello rubio. Quienes lo tratan personalmente lo describen como una persona *intensa, directa y, a veces, incómoda*.
¿Un espía en la sombra?
Una persona cercana a De Putron reveló al Financial Times que en ocasiones aparece en público con un estilo que evoca al estereotipo de un espía:
*Un sombrero, una gabardina y gafas de sol, tanto en interiores como en exteriores*.
Ahora, en medio de un escándalo legal entre el equipo Williams y un exempleado, surge la interrogante: ¿podrá Peter de Putron seguir ocultando su identidad?