Tropas de Estados Unidos y Japón llevaron a cabo ejercicios militares conjuntos en la isla de Kyushu y otras zonas del suroeste del archipiélago japonés, a poca distancia de las costas chinas. Durante las maniobras, se probaron tácticas de ataque antibuque y el despliegue de sistemas móviles de misiles, con el fin de evaluar estrategias para contrarrestar la influencia de Pekín en las aguas cercanas a Taiwán, según informaciones del *South China Morning Post*.
Ejercicios Keen Sword 27: 11 días de preparación estratégica
Las maniobras, denominadas *Keen Sword 27*, se extendieron por once días y tuvieron como objetivo principal analizar la capacidad de las fuerzas aliadas para amenazar a buques chinos desde múltiples frentes. Al mismo tiempo, se buscó garantizar que las propias tropas pudieran evadir posibles contraataques de China.
Además, Tokio y Washington practicaron la reparación de pistas de aterrizaje dañadas y el mantenimiento de rutas marítimas de suministro, con el propósito de asegurar la operatividad en escenarios de conflicto.
Japón acelera su rearme: ¿hacia dónde va el gasto militar?
Ante el aumento de las tensiones regionales, el Gobierno japonés estudia la posibilidad de incrementar los impuestos a las empresas para financiar un mayor gasto en defensa. Las estimaciones sugieren que este podría oscilar entre 443.000 y 506.000 millones de dólares.
El país ha dado pasos significativos en el fortalecimiento de sus capacidades ofensivas:
- Realización de pruebas con misiles de crucero Tomahawk desde destructores.
- Desarrollo de misiles hipersónicos lanzables desde submarinos y buques de superficie.
- Consideración de la incorporación de submarinos nucleares en la revisión de su política de defensa.
- Modernización de su flota con nuevos buques de gran desplazamiento y equipados con sistemas de lanzamiento vertical.
- Participación en programas de cazas de sexta generación.
Reacciones internacionales: China y Rusia alertan sobre el "nuevo Japón"
Pekín criticó duramente al Gobierno japonés, acusándolo de evitar una reflexión sincera sobre las lecciones de la Segunda Guerra Mundial y de diluir su responsabilidad histórica. Según China, las acciones de Tokio "han generado alarma entre los vecinos asiáticos y la comunidad internacional respecto a sus verdaderas intenciones".
Por su parte, Moscú instó a Japón a abandonar los intentos de "reescribir las páginas más oscuras de su propia historia", recordando su papel como uno de los principales agresores durante el conflicto bélico global.