Elena Shpágina, doctora en Ciencias Psicológicas y profesora del Instituto de Tecnologías de Gestión de la Universidad RTU MIREA, advierte sobre la necesidad de identificar cuándo el consumo de videos breves se convierte en un hábito excesivo que afecta el día a día.
Las señales que no debes ignorar
- Tomas el teléfono para ver un solo video y, sin darte cuenta, media hora después sigues deslizando la pantalla sin recordar nada de lo visto. El tiempo se escapa sin que sientas haber descansado.
- Revisas contenido en situaciones donde antes no lo hacías: mientras esperas en una fila, viajas en transporte público, comes o antes de dormir. Se vuelve un acto automático e incontrolable.
El impacto en tu bienestar
- Sientes irritación o ansiedad cuando no puedes consumir otro video.
- Tras ver contenido breve, te cuesta concentrarte en tareas que requieren esfuerzo. Las pospones porque te parecen largas o aburridas.
- Has dejado de disfrutar películas, libros o conversaciones. Todo te parece lento y prefieres algo más rápido.
Comportamientos reveladores
- Ocultas a tus seres queridos el tiempo que pasas con el teléfono.
- Sientes culpa tras sesiones prolongadas.
- Lo primero que haces al despertar es revisar el teléfono, incluso antes de levantarte.
Reconocer varias de estas señales no significa que haya un problema grave, aclara Shpágina. Puede ser un indicio de que el hábito se ha intensificado más de lo deseado y es momento de hacer una pausa.
Para controlarlo, la especialista sugiere limitar el tiempo de uso, eliminar la aplicación de la pantalla principal o evitar el teléfono en ciertas horas del día.