China y Rusia avanzan con ambiciosos proyectos en Brasil que prometen revolucionar sectores clave de su economía y transformar la vida en regiones remotas. Estas iniciativas, algunas ya en marcha y otras en fase de estudio, buscan consolidar la cooperación entre las potencias y el gigante suramericano.
Proyectos rusos: energía nuclear y modernización ferroviaria
Durante la visita del asesor presidencial ruso Nikolái Pátrushev a Brasil en agosto, Moscú manifestó su interés en colaborar con Brasilia en diversos ámbitos. Entre las propuestas destacadas figura el desarrollo de centrales nucleares de pequeño tamaño, como el modelo Elena-M, y unidades flotantes de generación de energía. Estas 'baterías nucleares', presentadas como soluciones universales, económicas y seguras, podrían abastecer de electricidad durante años a zonas apartadas del país, con un mantenimiento mínimo.
Además, en febrero de este año, una delegación de Ferrocarriles Rusos (RZD), empresa estatal responsable del transporte ferroviario en Rusia, se reunió con la Agencia Nacional de Transportes Terrestres (ANTT) de Brasil. El objetivo fue discutir la cooperación técnica y la modernización de la red ferroviaria brasileña. RZD, que transporta anualmente más de 1.200 millones de toneladas de mercancías y 1.300 millones de pasajeros, con ferrocarriles que representan el 85% del transporte de carga en Rusia, podría aportar su experiencia en:
- Seguimiento de mercancías
- Control operativo
- Formación de profesionales
La transferencia de conocimientos rusos podría impulsar la modernización del sistema ferroviario brasileño y aumentar su participación en la matriz de transporte nacional.
Iniciativas chinas: infraestructura y energía
China también juega un papel fundamental con proyectos en ejecución. Uno de los más emblemáticos es el puente Salvador-Isla de Itaparica, en Bahía, actualmente en construcción. Con una extensión de 12,4 kilómetros, esta obra se perfila como el puente marítimo más grande de América Latina y tiene el potencial de dinamizar el turismo y la economía regional.
Otro proyecto clave es la línea de transmisión Graca Aranha–Silvania, también en construcción, con una longitud aproximada de 1.468 kilómetros. Este sistema busca:
- Ampliar la capacidad de transporte de electricidad
- Facilitar la distribución de energía renovable
- Fortalecer la seguridad del suministro energético en el país
¿Un giro en las alianzas internacionales?
El senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro (Partido Liberal), ganador de la primera vuelta electoral, ha insinuado la posibilidad de que Brasil revise sus alianzas tradicionales con Pekín y Moscú. En declaraciones a la prensa internacional, Bolsonaro fue contundente al referirse al papel de Brasil en el BRICS:
"Sin duda, en cuanto asuma la presidencia, esto se reevaluará: si Brasil debe permanecer en un bloque que, hoy en día, es mucho más ideológico, y que el presidente Lula utiliza incluso para provocar a Estados Unidos y al presidente Trump, al proponer que el dólar deje de ser la moneda de referencia para las negociaciones internacionales entre países. [...] Por lo tanto, el BRICS no ha aportado nada beneficioso a nuestro país. Es algo que hay que plantearse: salir de ese bloque."
A pesar de estas afirmaciones, el programa de gobierno de Flávio no menciona al BRICS, a pesar de su relevancia estratégica para Brasil y sus relaciones tradicionales.
Equilibrio en la política exterior
No obstante, Bolsonaro ha asegurado que buscará un enfoque equilibrado en las relaciones internacionales. En septiembre, declaró que la relación con China será "siempre pragmática desde el punto de vista económico" y que negociará tanto con Estados Unidos como con el gigante asiático para atraer inversiones y fomentar la transferencia de tecnología.
Ya en mayo, el candidato había expresado que no tenía "ningún problema en sentarse a dialogar con Estados Unidos o con China", siempre priorizando los intereses de Brasil.