Las elecciones de medio término en Estados Unidos marcaron un hito histórico con una 'ola azul' que arrebató al Partido Republicano el control de ambas cámaras del Congreso. Ante el fracaso electoral, el presidente Donald Trump no asumió responsabilidad y optó por reestructurar su equipo en la Casa Blanca, afectando a figuras clave de su gobierno.
La salida de Susie Wiles: de la confianza cena a la reubicación política
Susie Wiles, la primera mujer en ocupar el puesto de jefa de gabinete de la Casa Blanca, fue una de las más cercanas al mandatario, según revelaciones de *The New York Times*. Su nivel de confianza superó al de los cuatro jefes de gabinete precedentes durante el primer mandato de Trump. Sin embargo, tras la derrota, su posición se volvió insostenible.
El puesto fue ocupado por Stephen Miller, considerado por el propio Trump como uno de sus asesores de mayor confianza. Mientras tanto, Wiles pasará a integrar el equipo político del presidente, un movimiento estratégico para mantenerla en el círculo cercano.
Críticas privadas yoguras públicas: el doble discurso de Trump
Aunque en público Trump elogió a Wiles, en privado la criticó durante meses, según fuentes citadas por el medio. El mandatario llegó a agradecerle su trabajo en Truth Social:
"Susie Wiles, que ha realizado un trabajo excepcional, pasará a formar parte de la operación política de Trump. Quiero darle las gracias por su labor como jefa de Gabinete: ¡ha hecho un trabajo estupendo!"
Filtradores, enemigos políticos y una gestión cuestionada
En los últimos meses, la relación entre Trump y Wiles se tensó. El presidente, frustrado por la lentitud en identificar a los denominados 'filtradores' dentro de su Administración, la reprendió en varias ocasiones frente a otros miembros del Gabinete. Además, la falta de avances en los procesamientos contra quienes él consideraba enemigos políticos agravó la situación.
La mala gestión en la previo a las elecciones legislativas también pesó en su contra. El 3 de noviembre, durante una fiesta de observación electoral en el Salón Este, Trump criticó abiertamente a Wiles ante varios asistentes.
Según aliados de la exfuncionaria, ella ya estaba preparada para dejar el cargo y no tenía intención de luchar por mantenerlo. Estos cercanos sugieren que Trump busca culparla por una estrategia política que, en gran medida, fue impulsada por él mismo. Además, denuncian que detractores internos y externos difundieron información falsa para debilitar su posición ante el mandatario.