Un equipo de científicos de la Escuela de Ingeniería Aeroespacial de Georgia, en Estados Unidos, investiga un fenómeno que ha dejado perplejos a los expertos: el asteroide 1998 KY26 está experimentando una aceleración inexplicable que desafía las leyes conocidas de la física. Este pequeño cuerpo celeste, con apenas 11 metros de diámetro, ha llamado la atención al desviarse de su trayectoria habitual, como si recibiera un impulso lateral constante.
¿Un cometa oscuro o algo más?
Una de las teorías iniciales sugería que podría tratarse de un *cometa oscuro*, es decir, una roca espacial que, a pesar de parecer un asteroide, libera gas invisible al espacio gracias al hielo enterrado en su interior. Este proceso generaría un empuje autónomo que explicaría su movimiento anómalo. No obstante, el último estudio ha puesto en duda esta hipótesis.
"Las tasas de pérdida de agua calculadas impiden que 1998 KY26 sea un cometa oscuro en la actualidad"
Los modelos termodinámicos demuestran que el asteroide está demasiado caliente para mantener hielo de agua. Incluso en sus zonas más frías, la temperatura promedio es de −61 °C, muy por encima de los −128 °C necesarios para que el hielo subsista en el espacio. Los cálculos indican que, si el hielo representara solo el 1 % de su masa, se agotaría en poco más de 2.000 años. Si fuera el responsable de la aceleración, desaparecería en tan solo 62 años.
La presión de la luz solar, posible causa
Ante el descarte de la teoría del cometa oscuro, los investigadores apunta a que el movimiento inusual del asteroide podría deberse a la presión ejercida por la luz solar. Este fenómeno, conocido como efecto Yarkovsky, ocurre cuando la radiación solar calienta de manera desigual la superficie de un cuerpo celeste, generando un pequeño empuje.
La misión Hayabusa2 buscará respuestas
La sonda japonesa Hayabusa2, que ya ha completado misiones exitosas en otros asteroides, tiene previsto encontrarse con el 1998 KY26 en 2031. Este encuentro podría revelar si el asteroide es una roca completamente seca y qué otros factores podrían estar detrás de su misteriosa aceleración.