En 2015, Donald Trump, ahora presidente de Estados Unidos, criticó abiertamente al entonces mandatario Barack Obama por el trato protocolario dispensado a Xi Jinping, líder chino, durante su visita de Estado. En esa oportunidad, Trump manifestó en una entrevista con Fox News que, de estar en el poder, no organizaría una cena formal para el presidente chino, sino que optaría por algo más sencillo: una hamburguesa de McDonald’s, específicamente un Big Mac doble.
"No le daría una cena a Xi Jinping. Le compraría una hamburguesa de McDonald’s y le diría: ‘Tenemos que ponernos a trabajar’", declaró Trump en ese momento.
Once años después, la realidad fue muy distinta. Xi Jinping regresó a Estados Unidos, y esta vez Trump, ya como presidente, lo recibió con todos los honores. La promesa de la hamburguesa quedó en el olvido, reemplazada por una fastuosa cena de Estado en la Casa Blanca.
Un despliegue de lujo y protocolo
El evento buscó impresionar al líder chino con un despliegue sin precedentes: alfombra roja, la banda de la Armada de Estados Unidos, más de 130 invitados de alto perfil, entre los que destacaron figuras como Elon Musk, Jeff Bezos, Sam Altman, Tim Cook y Bernard Arnault.
El menú combinó lo mejor de las cocinas estadounidense y china, y como detalle final, se entregó una estatua de un águila calva como regalo simbólico.