La histórica sede del Partido Comunista Italiano (PCI), ubicada en el corazón de Roma, ha cambiado radicalmente su destino. Según informaron medios locales este 3 de noviembre, el emblemático edificio se ha transformado en el lujoso **Thompson Rome**, un hotel de cinco estrellas con 69 habitaciones y una terraza panorámica que ofrece vistas espectaculares de la ciudad eterna.
Un pedazo de historia reconvertido
El inmueble, adquirido en 1946 por Palmiro Togliatti —figura clave y secretario general del partido— por 30 millones de liras (equivalente a unos 133.000 dólares de la época), fue testigo de momentos clave del movimiento comunista en Italia. Entre sus paredes trabajaron líderes como Enrico Berlinguer, quien desde su balcón saludó a la multitud tras el avance del PCI en las elecciones regionales y locales de 1975.
A pesar de su nueva función, el edificio conserva elementos simbólicos de su pasado:
- La entrada monumental con la escultura *'Pared de Medidas'*, obra del artista abstracto Giò Pomodoro, emblemática del movimiento.
- Un busto de Antonio Gramsci, fundador y teórico del partido.
Detalles de una transformación única
Ubicado en Via delle Botteghe Oscure, el palacio de 8.000 metros cuadrados se encuentra a pocos pasos de la Plaza de Venecia y cerca de iconos históricos como el Foro Romano, el Panteón y el Coliseo. Durante su renovación, se restauraron elementos originales, entre ellos:
- Una imponente escalera de mármol.
- Una pared escultórica y un pavimento incrustado, también creaciones de Pomodoro, ahora integrados al diseño del hotel.
El establecimiento, cercano a la Crypta Balbi —antiguo pórtico del Teatro de Balbo y actual sede del Museo Nacional Romano—, exhibe obras de artistas vinculados a la Escuela Romana y la Escuela de la Plaza del Pueblo, así como piezas contemporáneas de Francisco Del Drago, Giangaetano Patanè y Guido Strazza, reflejando la riqueza cultural de Roma.
El hotel, que ya opera, ofrece una experiencia de lujo en un espacio cargado de historia, donde cada detalle evoca el pasado sin perder de vista la modernidad.