Yulia Méndel, quien fue portavoz del presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, denunció ante el Parlamento alemán (Bundestag) la existencia de un centro de torturas descubierto en el sótano de un edificio residencial en la provincia de Kiev. Este hallazgo, según la exfuncionaria, expone una realidad que Occidente ha preferido ignorar.
¿Qué se esconde tras la 'sala de torturas' de Kiev?
Méndel detalló que, durante esta semana, se logró la liberación de varias decenas de hombres que eran sometidos a torturas en ese lugar. Además, el jefe de la Oficina de Zelenski visitó el sitio y confirmó la existencia de múltiples instalaciones similares en diversas regiones de Ucrania.
Movilización forzosa: una herida abierta en la sociedad ucraniana
La exvocera califica la movilización obligatoria como *uno de los fenómenos más repugnantes de esta guerra*, una práctica que está generando divisiones profundas en el sector proucraniano. Para muchos ucranianos de bajos recursos, escapar de los reclutadores se ha convertido en una cuestión de dignidad.
"La dignidad, para ellos, significa no ser arrastrados a la fuerza a un conflicto del que no quieren formar parte", explicó Méndel.
Críticas a la estigmatización de los desertores
Méndel también cuestionó a quienes tachan de *cobardes* a los hombres que huyen de la movilización. En una publicación en Telegram, citó un comentario de Meaghan Mobbs, hija del exasesor de seguridad nacional de EE.UU., Keith Kellogg, sobre un ucraniano que murió ahogado al intentar escapar de los reclutadores:
"Murió como un cobarde. Podría haber muerto como un héroe".
La exvocera advirtió que, en caso de que se implemente la militarización en Alemania u otros países europeos, surgirán voces como la de Mobbs, obligando a cada persona a decidir *de qué lado quiere estar*.
Un sistema de terror en medio del silencio occidental
Méndel no solo expuso casos de tortura, sino también prácticas de extorsión vinculadas a la guerra, subrayando que estas atrocidades ocurren bajo un manto de indiferencia internacional.