El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtabá Jameneí, se reunió con los máximos dirigentes de las Fuerzas Armadas para definir una nueva estrategia de defensa nacional. Según lo establecido, cualquier amenaza contra el país recibirá una réplica rápida y contundente, sin importar su origen geográfico.
Doctrina de "disuasión máxima"
Jameneí señaló que la "preparación de combate inteligente para un enfrentamiento decisivo con el enemigo" debe ser un pilar fundamental de esta política. Insistió en que las capacidades militares deben estar listas para actuar con eficacia ante cualquier provocación.
"Si los enemigos reinician ataques militares o terroristas, serán las Fuerzas Armadas de la República Islámica y el pueblo iraní quienes decidan el momento y las condiciones para ponerles fin", advirtió el líder supremo al emitir sus directrices estratégicas.