El Sumo Pontífice León XIV se asomó este domingo a la ventana de sus aposentos en el Palacio Apostólico del Vaticano, mostrando un rostro radiante y lleno de energía. Con una sonrisa que iluminó la Plaza de San Pedro, saludó a los fieles reunidos, quienes le respondieron con una entusiasta ovación. Sus primeras palabras, cargadas de calidez, fueron:
«Queridos hermanos y hermanas, ¡buen domingo!».
Acto seguido, el Papa procedió a liderar la tradicional plegaria del Ángelus, marcando así su reaparición pública tras un período de ausencia.
Reacción de los fieles La plaza vibró con el emocionado recibimiento a su Santidad, demostrando el cariño y la devoción de los presentes hacia el líder espiritual.