El economista Daron Acemoglu, galardonado con el Premio Nobel en 2024, lanzó una advertencia contundente: el avance actual de la inteligencia artificial (IA) podría destruir el mercado laboral en la próxima década. Así lo expresó en una reciente entrevista concedida a la revista alemana *Der Spiegel*.
El riesgo de una "superinteligencia" laboral
El académico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) explicó que las grandes empresas tecnológicas buscan desarrollar una IA de capacidades sobrehumanas, capaz de realizar cualquier tarea con mayor eficiencia que un ser humano. Este avance, según Acemoglu, tendría como objetivo principal reducir los costos de contratación de manera drástica.
"Si logramos acercarnos a una superinteligencia de este tipo, el mercado laboral tal como lo conocemos desaparecerá. Solo quedarían espacios para artesanos, ingenieros altamente especializados o empresarios", advirtió el experto en futuro del trabajo.
El verdadero peligro: la crisis económica, no la ciencia ficción
Acemoglu descartó los escenarios apocalípticos de películas, donde máquinas con conciencia exterminan a la humanidad. En su lugar, destacó que el mayor riesgo es la pérdida masiva de bienestar económico para la población, lo que desencadenaría consecuencias sociales graves.
Desempleo masivo y su impacto político
El Nobel confesó que esta situación le genera gran preocupación, pues el desempleo generalizado podría llevar a un colapso político sin precedentes.
"Si la inteligencia artificial sigue avanzando en esta dirección, la democracia liberal no sobrevivirá", alertó.
¿Hay solución? Un cambio radical en el rumbo tecnológico
Para evitar este futuro desolador, Acemoglu exigió un giro radical en el desarrollo tecnológico, orientado a potenciar a los trabajadores en lugar de reemplazarlos. Sin embargo, reconoció que esta propuesta choca frontalmente con los intereses económicos de la industria, dominada por multimillonarios.
Críticas a Silicon Valley
El profesor no dudó en señalar a los líderes del sector tecnológico. Aunque admitió que figuras como Sam Altman conservan cierta empatía, pese a sus "valores distorsionados", fue categórico con Elon Musk:
"No tiene ninguna compasión por otras personas".
Además, denunció que Silicon Valley se ha convertido en una fuerza antidemocrática, priorizando el beneficio económico sobre el bienestar social.