El presidente de Rusia, Vladímir Putin, desestimó este domingo 25 de octubre las acusaciones que intentan vincular a su país con los disturbios que agitan Europa. En una entrevista, las calificó de "exceso" y sugirió que estas imputaciones surgen de la falta de responsabilidad de algunos líderes europeos para asumir las consecuencias de los hechos en sus naciones.
Reacciones inesperadas: de EE.UU. a Rusia
Putin destacó que, inicialmente, las críticas se dirigieron hacia Estados Unidos antes de apuntar a Moscú. "Lo que me sorprendió fue que la primera reacción no fuera antirrusa, sino antiestadounidense", confesó. Explicó que circularon mensajes culpando a la administración de Donald Trump por su presunto respaldo a partidos y movimientos de derecha en el continente.
"Esto me resultó extraño e inesperado. No esperaba que los líderes europeos atacaran de esa manera a su principal aliado y al defensor que tienen al otro lado del Atlántico"
Sin embargo, el mandatario ruso observó que, tras una reflexión, los líderes europeos "recapacitaron y volvieron a sus tradicionales acusaciones contra Rusia".
Críticas a la falta de autocrítica en Europa
Para Putin, estas acusaciones evidencian "la debilidad y la incapacidad" de ciertos dirigentes europeos para asumir su parte de culpa en los sucesos. En su opinión, esto les impide analizar las causas reales de los disturbios y optan, en cambio, por culpar a actores externos.
Un ejemplo de estas tensiones fue el pronunciamiento del presidente francés, Emmanuel Macron. Tras los disturbios del 17 de octubre en Francia, Macron criticó a líderes extranjeros por instrumentalizar políticamente los hechos y alertó sobre la manipulación informativa. Sin nombrar países, afirmó:
"Quienes hablan mal de Francia son personas que no aman a Francia"