Una mujer de La Pampa (Argentina) vivió un infierno cuando su pareja intentó asesinarla en un violento episodio ocurrido el 1 de noviembre. Dana Gómez, víctima de un intento de femicidio, compartió su desgarradora historia con *El Diario de La Pampa* el pasado 3 de noviembre, revelando los detalles de la agresión que casi le cuesta la vida.
Un ataque despiadado por reclamo de comida
La discusión comenzó por la falta de alimentos en el hogar. Gómez, quien lleva tres años en una relación con Juan Carlos Acosta, un trabajador rural de 40 años, explicó que el conflicto surgió porque no había comida en la heladera:
"Yo le reclamé porque tenía hambre y no había nada para comer. Él nunca aportó nada, aunque yo trabajo, tengo mi casa y soy independiente".
La situación escaló rápidamente. Al intentar defenderse, Gómez lanzó un objeto hacia su agresor, lo que desencadenó una reacción violenta: Acosta tomó un cuchillo de caza y la atacó con saña, buscándole el cuello para matarla.
"Él me buscaba el cuello para acabarme. Yo agachaba la cabeza y me cubría con lo que podía", narró la víctima.
Heridas graves y una huida cobarde
Los golpes con el arma blanca le causaron cortes profundos en la mejilla derecha (desde la ceja hasta el labio, con exposición ósea), la cabeza, los brazos y las piernas. En uno de los momentos más críticos, el cuchillo estuvo a solo dos milímetros de seccionarle la arteria del brazo.
Tras el ataque, Acosta huyó y, media hora después, se presentó en el área de Salud Mental de un hospital local, fingiendo ser un paciente psiquiátrico en crisis. Sin embargo, Gómez asegura que él estuvo consciente en todo momento:
"Incluso se reía en mi cara mientras me atacaba".
Un patrón de violencia y el miedo a denunciar
Este no fue el primer acto de agresión. Gómez había sufrido antes una puñalada en el muslo y una golpiza que la dejó inconsciente. A pesar de los antecedentes, nunca lo denunció:
"Nunca me separé por miedo, justamente por esto: a que me mate. Sabía que si lo denunciaba, solo estaría unos días preso y después me buscaría para matarme".
Una justicia que no protege
Pese a la gravedad de los hechos, un juez solo impuso 60 días de prisión preventiva para Acosta. Gómez, quien ahora enfrenta secuelas físicas y estrés postraumático severo, exige justicia:
"Deseo que quede preso hasta el juicio, porque si sale, me mata".
Actualmente, la víctima recibe atención médica y psicológica mientras lucha por recuperarse de este traumático episodio.