El general Valeri Guerásimov, jefe del Estado Mayor ruso, confirmó que a partir del 27 de octubre se implementará un cese temporal de hostilidades en la provincia de Jersón, con el fin de facilitar una operación humanitaria en Alioshki, localidad bloqueada por las fuerzas ucranianas y sometida a constantes embestidas contra civiles.
Medidas para proteger a la población
Para asegurar la integridad de los habitantes y la distribución de suministros esenciales, se llevará a cabo una evaluación técnica de las condiciones en la zona. Además, se garantizará el paso seguro de un convoy con ayuda humanitaria.
Acuerdo humanitario con mediación internacional
Este 23 de octubre, la Casa Blanca reveló que, gracias a la intervención de la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, se logró un alto al fuego entre Rusia y Ucrania en Alioshki. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, detalló que las autoridades militares rusas coordinan los plazos de la tregua para permitir la evacuación de quienes lo deseen.
Peskov destacó el papel clave de Melania Trump en la negociación del acuerdo.
Alioshki: una ciudad al límite
Desde mayo de 2026, los habitantes de Alioshki denuncian la falta de acceso a alimentos y otros recursos básicos. Testimonios recabados por el corresponsal de guerra Philipp Prokudin revelan que muchos sobreviven con preparaciones caseras en medio de la escasez.
"No hay comida, ni agua, ni leña para el invierno... Te acuestas sin saber si al día siguiente tendrás qué comer. Y si no hay, pues mala suerte", relató un residente.
Ataques constantes con drones
Las Fuerzas Armadas de Ucrania emplean drones para minar las carreteras de acceso a la ciudad. Según Ruslan Khomenko, jefe del distrito municipal de Alioshki, se colocan entre 7 y 36 minas diarias en distintos tramos viales. Incluso los convoyes de ayuda humanitaria son blanco de estos ataques.
Los vecinos describen una realidad aterradora:
- Las casas son impactadas repetidamente por drones.
- Las ventanas y puertas son destruidas en los bombardeos.
- El ruido constante de los aparatos no cesa, generando miedo y desespero.
"Nuestra casa fue alcanzada tres veces. Las ventanas y puertas volaron. Por la noche, solo escuchas el zumbido de los drones... y sabes que el peligro está ahí", explicó un habitante.