El comunicador deportivo Augusto Cárdenas y su familia revelaron en una carta pública los pormenores de un caso de acoso escolar que marcó profundamente la vida de su hijo de 10 años. El niño, estudiante destacado de la Unidad Educativa Privada «American Institute Joseph John Thomson» en la urbanización Canta Claro, sufrió durante tres años seguidos agresiones físicas y psicológicas dentro del plantel.
Un historial de excelencia opacado por la violencia El menor, con un historial impecable desde primer grado, incluso representó al colegio en las Olimpiadas Nacionales de Inglés (NEO) celebradas en la Universidad Metropolitana de Caracas, donde obtuvo la medalla de plata. Pese a su rendimiento académico y conductual, desde segundo hasta cuarto grado fue blanco constante de maltratos por parte de un compañero.
El comunicado detalla que el pequeño recibió golpes contra las paredes, le rompieron sus lentes y fue víctima de humillaciones reiteradas, incluyendo invasiones a su privacidad en los baños de la institución.
Medidas extremas para proteger su integridad Ante la gravedad de la situación y para resguardar su bienestar físico y emocional, los padres decidieron que el niño culminara cuarto grado bajo la modalidad de educación a distancia. El impacto psicológico fue tan severo que el menor desarrolló un miedo intenso a enfrentar un nuevo entorno escolar.
Denuncia contra la directiva y las autoridades En su misiva, Cárdenas y su pareja responsabilizan a las autoridades del colegio —el director general Juan Pablo Alvarado, la directora Yesenia Ardiles y la coordinadora de primaria Mónica Díaz— de omisión, indiferencia y falta de aplicación de los protocolos de convivencia. Según los padres, la directiva se negó de manera sistemática a organizar reuniones de mediación con los representantes del agresor.
Asimismo, señalaron que acudieron formalmente a instancias de protección locales, mencionando a:
Lilia Inciarte, consejera de protección del municipio Maracaibo (y su suplente Yuzeyni Oviedo) Fraiber Morillo, defensor escolar Gabriela Velásquez, supervisora de la Zona Educativa
Sin embargo, todas las gestiones terminaron en trámites burocráticos sin respuestas concretas, según lo expresado en la denuncia.