El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció este 28 de octubre sobre la llegada del excandidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro a su país. Trump confirmó que su Administración autorizó el ingreso del político y calificó las elecciones celebradas el pasado domingo en Brasil como "muy extrañas", aunque evitó involucrarse directamente en el tema.
"No voy a opinar sobre eso. Sé que le dimos permiso para que entrara al país. Veremos, pero no me voy a involucrar. Fue una elección muy extraña, eso es seguro. Que ellos decidan",
declaró Trump a la prensa al ser consultado sobre la autoproclamación de Bolsonaro como "presidente electo" de Brasil, publicación que luego borró para reemplazarla por el título de "líder" del país.
Flávio Bolsonaro y su llegada a EE.UU.
El político brasileño llegó este martes a territorio estadounidense, tras una parada técnica en Ecuador y con el apoyo del Gobierno de Argentina. Trump aclaró que no ha hablado con Bolsonaro, pero destacó que tanto él como el resto de su familia han sido tratados "de una manera muy extraña".
Autoproclamación y rectificación
En una carta pública difundida desde Estados Unidos, Flávio Bolsonaro se autoproclamó inicialmente como "presidente electo" de Brasil. En el documento, denunció —sin presentar pruebas— ser víctima de un "fraude electoral" y de "persecución política" por parte del ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
En su extensa misiva, Bolsonaro se comparó con figuras históricas como José Martí y Charles de Gaulle, y afirmó que su lucha por la democracia, la libertad y los derechos humanos en Brasil "apenas comienza". Además, acusó a quienes, según él, "se robaron la elección" de formar parte de una "organización criminal" que habría implementado una tiranía en el país. También anunció que liderará la oposición desde el extranjero y pidió a la comunidad internacional que no normalice la situación actual en Brasil.
Posteriormente, Bolsonaro editó el texto y reemplazó la expresión "presidente electo" por "líder", aunque mantuvo todas las acusaciones contra las instituciones brasileñas, el presidente reelecto Luiz Inácio Lula da Silva y el juez Alexandre de Moraes, a quien acusó de parcialidad en contra de su familia y sus seguidos.