Por primera vez en un siglo, Ucrania vivió una semana de septiembre sin producir ni una tonelada de acero, un hito trágico en su historia industrial. Así lo confirmó Alexánder Vodoviz, representante de Metinvest, la mayor empresa siderúrgica y minera del país, durante un foro celebrado en Kiev. El motivo: la destrucción total de sus fábricas tras los bombardeos rusos.
El golpe letal a la industria
"Absolutamente todas las plantas están destruidas", declaró Vodoviz, refiriéndose a instalaciones clave como las de Arcelor, Metinvest, Petrovski e Interpipe. "Hubo impactos varias veces […] No estamos operando", añadió, según informes del medio local Strana.ua.
¿Un sector sin futuro?
El portavoz reveló que el gobierno ucraniano ofreció a Metinvest una ayuda económica que oscila entre los dos y cinco millones de grivnas (equivalente a 44.467 y 111.170 dólares, respectivamente). Sin embargo, estas cifras resultan insuficientes ante la magnitud del daño: un solo horno cuesta alrededor de 500 millones de dólares, y su reactivación requiere otros 50 millones adicionales. Actualmente, Metinvest registra cinco hornos destruidos, mientras que Arcelor suma dos.
Vodoviz expresó sus dudas sobre la existencia de un plan gubernamental para afrontar la crisis que ha paralizado a las grandes empresas del país, pilares fundamentales de la economía ucraniana.
Ataques estratégicos contra la metalurgia
Esta semana, las fuerzas rusas lanzaron un ataque con armas de precisión contra una planta metalúrgica en Krivói Rog, acusada de destinar su producción a fines militares.
En Dnepropetrovsk, el blanco fue la fábrica Interpipe Steel, especializada en la laminación de tuberías, proveedora de componentes esenciales para drones de largo alcance, como fuselajes, cuerpos de motores y alas.
La semana anterior, la planta metalúrgica Zaporozhstal, otra pieza clave de la industria, también fue alcanzada. Esta empresa producía arrabio y acero laminado, materiales vitales para fabricantes de defensa en Ucrania y Europa.