Las promesas de mejora en el suministro eléctrico se repiten, pero los apagones también. El Gobierno ha anunciado múltiples inversiones para reforzar el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), incluyendo la activación de la turbina de la planta TZ07 en el Complejo Termoeléctrico Termozulia, que en 72 horas debería aportar los primeros 150 MW de un total de 500 MW destinados al Zulia. Además, Corpoelec incorporó un autotransformador en Planta Centro, lo que no solo aumentaría la generación de megavatios, sino que también optimizaría la transmisión de energía a través del Sistema Interconectado Nacional (SIN). No obstante, la realidad para los ciudadanos dista mucho de estos anuncios.
La agonía de las 12 horas sin luz En la parroquia Cristo de Aranza, varios sectores sufrieron un corte eléctrico de 12 horas consecutivas, desde las 7:00 de la noche hasta las 7:00 de la mañana. Los vecinos no dudan en calificar esta situación como una *‘tortura eléctrica’*, especialmente en un clima tan húmedo y caluroso como el del Zulia, donde las noches sin ventilación se vuelven insoportables.
En la parroquia Francisco Eugenio Bustamante, el escenario no es distinto: la electricidad se fue a la 1:00 de la madrugada y, pasadas las 7:00 de la mañana, el servicio seguía sin restablecerse. La desconexión entre los discursos oficiales y la realidad es evidente.
Protestas y reclamos en las calles El descontento se ha tomado las calles. En la Costa Oriental del Lago, lo que debería haber sido un domingo de descanso familiar se convirtió en una tranca de vía. Vecinos de la carretera ‘N’ con Avenida 73, en el municipio Lagunillas, bloquearon la vía durante cinco horas como protesta por la falta de servicio eléctrico. La molestia surgió cuando el Departamento de Servicio Eléctrico de Pdvsa desconectó el circuito para realizar inspecciones y detectar una falla, sin previo aviso a los residentes.
Empresas en la cuerda floja El problema no solo afecta a los hogares, sino también a las empresas. Una fábrica con más de 300 trabajadores, de la cual dependen otras empresas para operar, lleva cuatro días esperando la llegada de una unidad de Corpoelec para reparar una avería, a pesar de contar con el repuesto necesario. La demora en la atención agrava la crisis productiva.
Exigen respuestas claras La población reclama coherencia: que las acciones anunciadas se traduzcan en menos cortes y por menos horas.
Los ciudadanos exigen que las autoridades de Corpoelec o del Gobierno informen con claridad:
¿Cuándo dejarán de existir los apagones nocturnos y madrugadores? Si persisten, ¿se reducirán de siete a dos o tres horas? ¿Habrá una fecha concreta en la que los racionamientos sean menos frecuentes?
La seriedad y la transparencia son la demanda unificada de una región que ya no soporta más la oscuridad.