Caracas.- Este jueves 9 de maro la Asamblea Nacional chavista aprobó en primera discusión la reforma de la ley de minería en Venezuela. Un hecho que ya había adelantado el Secretario del Interior estadounidense, Doug Burgum, en su visita al país.
Aunque el proyecto aun necesita pasar por segunda votación antes de ser promulgado ley, el diputado Orlando Camacho explicó que dicha reforma fortalecerá el sector minero y además atraerá mayor inversión nacional e internacional.
De acuerdo con Bloomberg, la presencia de diferentes funcionarios estadounidenses en Venezuela se ha convertido en una especie de presión para Delcy Rodríguez, quien ha abierto espacios para empresas extranjeras y ha promovido acuerdos para aumentar la producción.
Sin embargo, algo que sigue estando presente en el arco minero es la presencia de grupos armados y redes vinculadas a estructuras del Estado en actividades de minería ilegal dentro de la Amazonía venezolana, según señalan varias investigaciones de Amazon Underworld citadas por Bloomberg. Estas actividades ilegales han generado problemas de seguridad, corrupción y daños ambientales. Factores que complican cualquier intento de formalizar el sector.
Cuba en un hilo
Por su parte, el presidente Donald Trump también puso el ojo en el régimen cubano, que durante más de seis décadas ha mantenido a sus habitantes sumidos en crisis no solo económica, sino social.
Asimismo, diferentes organizaciones de cubanos en el exilio han mantenido una lucha constante contra el régimen, con diferentes movimientos que surgieron tras la invasión de Bahía de Cochinos en 1961.
De acuerdo a algunos analistas, consideran que gracias a la presión económica impulsada por Estados Unidos, el fin de la pesadilla cubana podría estar más cerca que nunca.
El gobierno de Donald Trump ha aplicado medidas económicas y financieras con el objetivo de debilitar al sistema político cubano. Sin embargo, el rumbo político que podría tomar la isla después de una eventual transición sigue siendo incierto, señala Bloomberg.
Las recientes intervenciones estadounidenses en otros países han generado dudas sobre si Washington prioriza la promoción de la democracia o si busca acuerdos estratégicos con nuevos gobiernos.
Casos como el Venezuela, donde Trump ha declarado estar «satisfecho» con Delcy Rodríguez y su colaboración con Estados Unidos, generan algo de dudas sobre los verdaderos intereses con respecto a estas acciones.
La política hacia Irán también es compleja, el nombramiento como líder supremo del hijo de línea dura de Ali Khamenei es un escenario complicado para Washington y su influencia en la política en ese país.
Estos casos alimentan el debate sobre el verdadero alcance de la estrategia estadounidense para promover cambios políticos en gobiernos adversarios.
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