Fotos: María Gracia Lacruz
Bajo un cielo encapotado que calcaba el ánimo reinante, el Cementerio del Este fue el escenario de un reencuentro, aunque no debió serlo. La madre buscadora Carmen Teresa Navas fue sepultada junto a su hijo, Víctor Hugo Quero Navas, el preso político que falleció bajo custodia y cuyos restos habían sido exhumados y trasladados a ese mismo lugar hace apenas 12 días.
Tras un año y medio de recorridos infructuosos, pasillos vacíos, de un reclamo que ignoraron en todas las instancias y dependencias penales y judiciales a las que acudió, la madre cedió ante un dolor insondable hace dos días, ese que desató el conocer el pasado 7 de mayo que el hijo que tanto buscó, por el que tanto preguntó, había fallecido, y que durante nueve meses en los que tocó incluso las puertas que podían haber tenido conocimiento de la situación, no se lo informaron.
La señora Navas fue velada durante día y medio en la Funeraria Vallés. Su cuerpo descansaba en un ataúd blanco, “como una madre impecable que fue”, escribió en sus redes sociales la periodista Maryorin Méndez, quien la acompañó durante sus últimos meses de vida.
El cortejo fúnebre se trasladó hacia el Cementerio del Este, donde las notas del himno nacional se mezclaron con el ondear de banderas y el llanto silencioso de otras madres de presos políticos que comparten la misma cruz. En sus rostros se reflejaba la tristeza y, también, el temor ante las condiciones de reclusión de los presos políticos que han sido denunciadas por organizaciones defensoras nacionales e internacionales: insuficiente alimentación, celdas reducidas, negativa de atención médica y, en algunos casos, aislamientos, malos tratos y/o torturas.
“El dolor no acaba con la esperanza de una madre”, sentenció entre lágrimas Francis Quiñones, madre del también preso político Jonathan Franco Quiñones, quien hizo acto de presencia en el camposanto.

El sentido de hermandad del dolor trascendió los lazos de sangre. La comunidad y los ciudadanos de a pie arroparon a los deudos y los acompañaron en este último adiós. Con flores, pancartas, cánticos y lágrimas se sumaron al duelo por quien se convirtió, de alguna manera, en madre y abuela de los venezolanos. Una de las asistentes, con la voz quebrada pero firme, resumió el sentir de la calle:
“No era nuestra familia, pero nos duele su pérdida porque luchó y nos acompañó en las calles (…) Queremos justicia”, expresó.
Un panteón para la memoria histórica
El sepelio congregó a figuras políticas y estudiantiles, entre ellos Miguelangel Suárez, presidente de la FCU-UCV, el dirigente de Acción Democrática, Williams Dávila, el expreso político, Carlos Azuaje, y grupos defensores como representantes del Comité por la Libertad de los Presos Políticos.
La ubicación de las tumbas de Carmen y Víctor está cargada de un profundo simbolismo: ahora reposan junto a los restos del general Raúl Isaías Baduel, el emblemático preso político que también encontró la muerte bajo la custodia del Estado. En un terreno contiguo también descansan las víctimas de la masacre del Junquito. Es un rincón donde convergen las memorias en un mismo y silencioso reclamo de dignidad.

Tras el entierro, Dávila acudió a sus redes sociales para amplificar el eco de este luto: “Oremos para que doña Carmen descanse en paz. Tanto ella como su hijo, Víctor Quero Navas, necesitan JUSTICIA... Que las madres dejen de sufrir, de buscar y de llorar por sus hijos a quienes se les ha quitado la libertad. Que la señora Carmen y Víctor permanezcan con nosotros. Y que se haga justicia”, reclamó.
La sombra de la intimidación
La solemnidad y el respeto que exigía un evento de esta naturaleza se vieron empañados por la intimidación. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció una nota discordante que ocurrió en la Funeraria Vallés: una persona desconocida se dedicó a grabar de manera hostil a los periodistas que daban cobertura al sepelio.
Esta práctica de perfilamiento y vigilancia busca inhibir el trabajo informativo en momentos donde documentar la verdad es vital para la memoria del país. “Registrar, perfilar o exponer a periodistas afecta el derecho de la sociedad a recibir información”, advirtió el SNTP en sus redes sociales, al tiempo que exigió el cese inmediato de estos hostigamientos contra los equipos de prensa.
#AlertaSNTP | Este #19May, en la Funeraria Vallés, una persona desconocida grabó a periodistas que daban cobertura al sepelio de Carmen Teresa Navas, madre de Víctor Quero, preso político fallecido bajo custodia del Estado.
Este hecho constituye una práctica de intimidación y… pic.twitter.com/4oDa9fb9vJ— SNTP (@sntpvenezuela) May 19, 2026
Piden oración por las madres que esperan respuestas
Hoy, Carmen Teresa Navas ya no marcha en las calles ni exige respuestas frente a los tribunales. Su lucha terrenal culminó al recibir la amarga respuesta del sistema que detuvo arbitrariamente a su hijo y que le ocultó durante meses que había fallecido. En el Cementerio del Este, bajo esa tierra húmeda y compartida, madre e hijo descansan juntos. Y la tarea pendiente para la sociedad es evitar que sus nombres se pierdan en el olvido.
“Hace días estuve aquí, acompañándola y pidiéndole a Dios por su hijo, y también por su alma, por su espíritu. Ese día presentó la mayor fortaleza, a pesar de estar despidiendo a un hijo. Hoy esa buena mujer por fin se encuentra como María, con su hijo amado en el cielo. Hoy por fin se hace realidad lo que le dijo a una periodista en una entrevista: que le daría un fuerte abrazo si lo encontraba”, expresó el sacerdote oficiante. “Hoy, nuestra hermana Carmen le da ese fuerte abrazo a su hijo amado. Sé que los que se quedan en este valle de lágrimas siguen teniendo ese dolor dentro, pero recuérdenla siempre en el amor y la bondad, a esa gran luchadora y mujer, que hasta el último momento dio testimonio de lo que significa ser familia, eso lo supo ser Carmen. En ella va el peso de muchas madres en nuestro país”, agregó.

El cura también instó a mantener la oración activa por las madres venezolanas que siguen esperando respuesta sobre sus hijos, petición que fue secundada por la periodista Maryorin Méndez, quien siguió de cerca este proceso y acompañó a la señora Navas hasta sus últimas horas.
“Este caso debe servir para revisar tanto las causas de los presos políticos como de quienes no lo son (…) Personas que tienen a alguien detenido saber que cualquier día puede ser el último, por eso, el caso de Carmen Navas pasa a ser relevante para la opinión pública, mucha gente ve en ella la posibilidad de un desenlace fatal”, advirtió.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973