🔴🔵 el pescador zuliano atrapado en la causa “Relámpago de Catatumbo”

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Cuando Meyerlin Matos habla de su esposo, Ángel Manzano, la voz se le entrecorta. No es debilidad: es el peso de casi un año viviendo lejos de su tierra, lejos del mar donde Ángel ha trabajado toda su vida y lejos de la vida que conocían antes del 27 de mayo de 2025. Ese día —dice— todo se vino abajo.

Ángel es pescador. “Un hombre humilde, trabajador, de esos que se levantan antes del amanecer para ganarse el día”, repite Meyerlin a la afueras de la cárcel de Yare en el estado Miranda, donde su esposo está recluido.

Junto con sus tres hijos de 17, 12 y 6 años vivían en Los Jobitos, municipio Miranda del estado Zulia, una comunidad donde la pesca es sustento y tradición.

La noche del 26 de mayo estaban en casa, compartiendo en familia. Ángel había tomado alcohol, nada fuera de lo común en una reunión. Como la bebida se acabó decidió salir a comprar más sin sospechar que iba a ser detenido en una alcabala por funcionarios de la Guardia Nacional.

“Lo golpearon, le dañaron el oído derecho, perdió el conocimiento. Lo detuvieron sin ninguna orden de aprehensión, prácticamente lo secuestraron. Luego pidieron 30 mil dólares a cambio de su liberación, como no teníamos dinero, lo dejaron preso”, relata Meyerlin a El Pitazo.

Primero lo llevaron al Comando Nacional Antidrogas en Maracaibo. Luego, sin explicaciones claras, fue trasladado a Caracas, a la sede de Las Acacias y, desde el 21 de diciembre, permanece recluido en Yare II.

Pero la detención no fue lo único. Meyerlin recuerda con dolor cómo los funcionarios irrumpieron en su casa, después de arrestar a su esposo, sin tener una orden de allanamiento.

“Se llevaron todo: camas, aires acondicionados, electrodomésticos, ropa, hasta unos cachorros de 20 días de nacidos. Cuando digo todo, es todo. Nos dejaron sin nada, incluso mataron a nuestras dos mascotas”.

La familia quedó despojada no solo de sus pertenencias, sino de su estabilidad emocional y económica.

Una vida partida en dos

Con Ángel trasladado a la capital y luego a Yare II, Meyerlin tomó una decisión difícil: mudarse a Caracas con sus hijos para poder estar cerca de él. Dejaron atrás su hogar, su comunidad y la universidad donde estudiaba su hija mayor.

“Mis hijos no están estudiando. Mi hija tuvo que abandonar su carrera. No tienen amigos aquí. Todo ha sido muy duro”, confiesa.

Viven en una ciudad donde no conocen a nadie, sobreviviendo con lo poco que pueden conseguir, mientras intentan mantener la rutina de visitas y la esperanza de que el caso de Ángel sea revisado.

La causa “Relámpago de Catatumbo”

Ángel fue incluido en la operación “Relámpago de Catatumbo”, una investigación de gran escala anunciada por las autoridades venezolanas. 

Según les han dicho, hay entre 80 y 120 personas vinculadas al caso: cinco alcaldes —cuatro del PSUV y uno de oposición—, militares de alto rango y otros civiles.

La familia asegura que no han tenido acceso al expediente ni derecho a defensa privada. “No sabemos por qué está allí. No tenemos forma de revisar nada”, dice Meyerlin.

Según las autoridades el caso está relacionado con el hallazgo de 6.441 kilos de cocaína de alta pureza en las riberas de los ríos Catatumbo y Santa Ana. 

Tras ese anuncio, el ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, amplió el alcance político de la operación, afirmando que la trama estaría vinculada a actores nacionales e internacionales. 

Cabello mencionó a la líder opositora María Corina Machado, así como a los expresidentes colombianos Álvaro Uribe e Iván Duque, asegurando que la droga provenía de territorio colombiano y que se trataba de una red de “corrupción, terrorismo, narcotráfico y paramilitarismo”.

“Mi esposo es un pescador humilde. Toda la vida hemos trabajado juntos. No tiene nada que ver con eso”, afirma Meyerlin. “Solo pedimos que revisen su expediente. Que vean que él es completamente inocente”.

Meyerlin espera que la Ley de Amnistía pueda beneficiar a su esposo. Mientras tanto, sigue visitando Yare II, sosteniendo a sus hijos y tratando de reconstruir, como puede, una vida que quedó suspendida desde aquel 27 de mayo.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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