🔴🔵 La dignidad es pura – EL NACIONAL

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Una conversación y un conjunto de versos se filtran como quienes escapan por un embudo grueso, saliendo un poco entremezclados y otro poco escurridizos e hilados. Quien comparte sus pensamientos manifiesta la batalla como vestiduras de temporadas belicosas, pero quien escucha se convence de que para un tiempo de guerra se tuvo buen uniforme de combate, pero es imperativo descoserlo porque la estación actual se viste como de gala; no así por falta de batalla y necesidad de resistir, ya que la confrontación no cesa. Al parecer se trata de una dimensión nueva donde no entrarás acreditado con el uniforme, al contrario la proximidad te autoriza y exige de ti una gala constante. Quien lee sin el contexto puede interpretar como desatino mis palabras, pero proporciono esclarecimiento de estas con un verso:

“Pero tienes unos pocos en Sardis que no han manchado sus vestiduras, y andarán conmigo vestidos de blanco, porque son dignos”. Apocalipsis 3:4. Dicho verso me recordó toda aquella conversación sobre las temporadas y las vestiduras; aun cuando no parece tener asociación alguna en mi corazón funcionó como llave que abrió la puerta del entendimiento para procurar profundizar en todo esto, sabiendo que no hay atuendo con mas prestancia que la dignidad, la cual es pura y limpia de principio a fin. Si de moda se trata en la pasarela de la virtud la dignidad también es un traje blanco, tan perfecto como para permitirle transitar al final del desfile como corona de la creación del afamado diseñador, quien seguramente acompañará del brazo sonriente a quien lo porte.

Entre tanto me atrevo a retarte con palabras y sembrando un pensamiento para que en el desfile de tu temporada la guerra cese, no en confrontaciones o batallas, sino en el lugar y la posición de la gracia que te ha vestido para un acceso renovado. Uno que ya no te autoriza a morir en el frente de batalla sino te reta a mantener limpias las vestiduras de dignidad; dicho acceso exige ir de la mano del diseñador, el cual como mejor vino se servirá al final cuando todos los demás atuendos han sido expuestos y solo queda la certeza digna de fe, la cual ya mató y resucitó a quien la porta. En tal sentido tu traje pierde protagonismo para exaltar al que lo diseñó, el cual yace como rey en movimiento frente a las ovaciones de los presentes.

Ahora, ¿en qué lugar de la pasarela de batalla te visualizas? Al frente de la misma sufriendo desmembramientos y muerte, en el medio, con poca visibilidad y quedando ocluida entre los que luchan, mueren y sangran; o ya casi el final siendo totalmente eclipsada por la presencia del diseñador, regente y capitán de tropas a quien le serán dirigidas todas las miradas.

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LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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