

La situación judicial de Gustavo Petro se complica. El presidente de Colombia parecía haber ganado la batalla de su aceptación por parte de Donald Trump. La extrema cordialidad de la que es capaz el mandatario gringo y que fue exhibida en el encuentro personal que ambos jefes de Estado sostuvieron en la Casa Blanca el 3 de febrero, hacía creer que los días grises del deterioro de la relación bilateral colombo-estadounidense habían quedado atrás.
La administración republicana actual le había retirado la visa de ingreso a Estados Unidos al presidente de Colombia en septiembre pasado, luego de que este, desde la propia ciudad de Nueva York, había instigado -micrófono en mano- a las fuerzas militares estadounidenses a desconocer las órdenes de su jefe máximo, la cabeza de la Casa Blanca. Su esposa e hijo estaban igualmente en el paquete y todos perdieron la visa que les permitía ingresar en territorio del país del norte. Previamente, es preciso recordarlo, también Gustavo Petro había sido sancionado a través de su inclusión en la lista Clinton por las falencias de su gobierno en el combate de la droga y el narcotráfico.
Sin embargo, después del encuentro con Donald Trump, la visa le fue reactivada y otro género de relación personal parecía comenzar a florecer toda vez que -como aseguran fuentes cercanas a la Casa Blanca- en la reunión sostenida con el mandatario estadounidense. Petro habría aportado información particularmente útil para lo que se ha convertido en el leitmotiv de la agresiva presencia de Estados Unidos en Venezuela, México y Cuba: el comercio ilícito de drogas que destroza miles de vidas norteamericanas y su relación estrecha con el terrorismo.
Pero los asuntos formales y judiciales en la gran potencia norteamericana son cosa seria: la DEA juega un juego propio, el Departamento de Justicia por igual y la Fiscalía General actúa también independientemente, como en toda democracia que se precie de serlo. Y así es como esta última instancia ha iniciado un procedimiento de investigación en dos terrenos: la relación de Gustavo Petro con jefes de la narcoguerrilla -el Cártel de los Soles y el Cártel de Sinaloa- y el ingreso de fondos de esa proveniencia en la campaña electoral que lo convirtió en presidente de Colombia. 100.000 folios de datos están siendo revisados por el Ministerio de Justicia en sus oficinas federales y la DEA lo considera formalmente un objetivo prioritario. La investigación se encuentra en su etapa inicial y aún no es posible saber si ella dará lugar o no a cargos penales, pero lo que es un hecho es que el presidente Colombia está bajo la lupa en cuanto a su involucramiento con actividades lesivas a la seguridad de Norteamérica.
Estos temas que vienen siendo estudiados de cerca por el Ejecutivo de Estados Unidos han abierto una página diferente de la relación de ese país con Colombia. La nación neogranadina no fue invitada al novedoso encuentro cumbre Escudo de las Américas convocado por Trump y, por ende, no formará parte del equipo de luchadores en favor de la seguridad estratégica hemisférica. La Colombia de Petro no fue requerida a acompañar al presidente de Estados Unidos en la ciudad de El Doral. El crecimiento de los cultivos de coca, la negligencia y desatención gubernamental sobre el control de la actividad del procesamiento, de su comercio ilegal y del blanqueamiento del flujo de dineros que de allí provienen, debe haber estado al origen de la comentada ausencia colombiana. No es difícil concluir que el país que fue el más cercano a los norteamericanos por décadas no está siendo considerado hoy como un aliado, ni siquiera como un colaborador confiable.
La coincidencia de estos hechos con el proceso electoral colombiano que terminará el mes que viene con la elección del presidente que sustituirá a Gustavo Petro es lo que está en la palestra colombiana de esta hora. De esta manera, y dada la relevancia que Estados Unidos tiene en todo lo colombiano, cualquier candidato que reciba el beneplácito del cuestionado líder podría pagar un alto precio en los comicios.
Un detalle para terminar: la visa americana que le fue devuelta al mandatario cordobés tiene como fecha de vencimiento el 7 de agosto de este año. Es el día que termina su mandato.
A buen entendedor….
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973