La Corporación El Inmejorable retransmite las llamadas carreras americanas sin pagar por los derechos de propiedad intelectual y de emisión simultánea a los administradores de los hipódromos ubicados en EE. UU., denunciaron dueños y administradores de centros apuestas que hablaron con El Pitazo.
Los afectados afirman que están obligados a contratar el servicio, porque de lo contrario no pueden funcionar. Aseguran que de todo esto lo sabe el superintendente nacional de Actividades Hípicas, Antonio «El Potro» Álvarez Cisneros.
«El Potro» dio en 2020 a la Corporación El Inmejorable 804 C.A. el control de todo el ecosistema de las apuestas hípicas y deportivas en Venezuela, al punto de operar como un regulador de facto: no solo retransmite carreras internacionales —principalmente de hipódromos de Estados Unidos— sino que además otorga las licencias para operar, impone plataformas tecnológicas y cobra por el uso de su sistema, lo que le ha permitido consolidar una posición dominante en el sector.
Su expansión ha estado acompañada de cuestionamientos sobre la legalidad de las transmisiones, la falta de supervisión estatal efectiva y un modelo basado en pagos obligatorios por parte de operadores, en un entorno donde se difuminan los límites entre lo público y lo privado.
El esquema de retransmisión
De acuerdo con las fuentes, El Inmejorable cuenta con una antena receptora en la isla de Margarita, desde donde reenvía las imágenes captadas desde hipódromos de EE. UU. e incluso de Canadá.
Esa señal la reciben los centros hípicos y los sportbooks a través de antenas receptoras y decodificadores. Los lugares de apuestas deben hacer una inversión entre 1.200 y 1.500 dólares, dice una de las fuentes consultadas.
Además, cada semana los centros de apuestas hípicas y deportivas, que están obligadas a adquirir el servicio ofrecido por El Inmejorable, tienen que pagar de 45 a 50 dólares, por tener acceso a la señal.
Mientras que las agencias de loterías, reciben la señal de las carreras internacionales a través de un programa instalado en las computadoras. Por este servicio, pagan 30 dólares semanal a El Inmejorable.
Comenta una de las fuentes que son cerca de 170 centros hípicos en todo el país, donde se retransmite la señal de los hipódromos de EE.UU. y Canadá. Solo por este servicio, El Inmejorable cobra 7.650 dólares semanales. Pero además, los centros hípicos tienen la obligación de cancelar 40% de la jugada a El Inmejorable.
Mientras que las agencias de loterías que pagan 30 dólares por la retransmisión son cerca de 2000, apuntó la fuente que conoce la operación de El Inmejorable. De ser así, la empresa dirigida por Ángel Pino percibe cada semana 60.000 dólares solo por este concepto.
El Pitazo le escribió a dos miembros del equipo de El Inmejorable, consultando sobre el porqué no pagan a los hipódromos de EE. UU. por la retransmisión de la señal, pero no respondieron.
Ángel Pino, presidente de la empresa, y su mano derecha, Luzmeidy Rosales, se encuentran detenidos por el Sebin, como parte de la investigación por presuntas irregularidades cometidas por el Potro Álvarez, con el apoyo de El Inmejorable.
Implicaciones legales
El Pitazo contactó a la empresa 1/ST, administradora de los hipódromos Gulfstream y Santa Anita, el primero ubicado en Florida y el segundo en California. Un representante de comunicación señaló que tienen la firma Arranca TV provee suscripción a quienes en Venezuela quieran acceder a las imágenes de las carreras, pero no para ser retransmitida como hace El Inmejorable.
Luego agregó: “Si alguien está transmitiendo nuestro contenido en Venezuela, sin un acuerdo comercial, esto sería considerado una violación de la propiedad intelectual y de emisión simultánea, y animamos que se nos informe de ello”.
La retransmisión en Venezuela de las carreras de hipódromos estadounidenses sin autorización implica una violación directa de los derechos de propiedad intelectual y de radiodifusión de las empresas que administran esas señales, las cuales tienen control exclusivo sobre su uso, distribución y explotación comercial.
Ese tipo de práctica no solo constituye piratería de señal, sino que además rompe el sistema legal de simulcast bajo el cual se organizan y monetizan las apuestas en Estados Unidos, al evadir el pago de licencias y generar ingresos a partir de un contenido protegido sin consentimiento de sus titulares.
Cuando esa señal se utiliza para captar apuestas y obtener beneficios económicos, la infracción se agrava, pudiendo configurar escenarios de competencia desleal, fraude comercial y responsabilidades civiles e incluso penales, con posibles consecuencias en jurisdicciones internacionales debido al impacto económico sobre los operadores legítimos.
La presunción de delitos por violación de derechos de propiedad intelectual y de radiodifusión, que afecta económicamente a empresas estadounidenses, puede generar una investigación del FBI.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973