Maracaibo.- Una planta eléctrica, un ventilador o un bombillo recargable se convirtieron en artículos de primera necesidad para los habitantes de Maracaibo, estado Zulia, donde se vive con apagones diarios de entre 2 y 4 horas.
Pero, las alternativas para enfrentar los racionamientos eléctricos que se aplican en Zulia resultan costosos para miles de usuarios en medio del contexto económico de Venezuela, donde el salario mínimo está estancado desde hace 4 años en 130 bolívares, y la inflación y devaluación diaria de la moneda desinflan los bolsillos.
Un generador eléctrico a gas o gasolina se venden en el mercado entre los 250 dólares y 1.200 dólares, el precio varía dependiendo de la capacidad de carga que ofrezca el equipo. Las baterías recargables de alta capacidad, tienen precios similares: la diferencia es que no queman combustible.
Estás opciones representan un lujo para Ángel Cuello, un pensionado de 68 años, quien sólo cuenta con una pequeña lámpara para alumbrar los espacios de su casa cuando se queda sin electricidad.
“El que pueda tener una planta, la tiene; y a los demás nos toca aguantar el calor y estar como los vigilantes de un lado para otro, porque el calor no te deja estar en el cuarto”, dijo Cuello, quien denunció a diario pasa entre 3 y 4 horas sin servicio eléctrico. “Es inmoral”, agregó.
Cuello no ha tenido ni siquiera la posibilidad de comprarse un bombillo recargable, que se vende en $7, y muchos menos un ventilador recargable, cuyos precios varían entre los $20 y $45.
“Soy un pensionado y lo que pagan son 130 bolívares no me da para cubrir los gastos. Son unos inmorales, porque tengo los servicios al día y ni siquiera nos dan respuesta. Tres horas diarias por 30 días, eso no te lo descuenta la factura”, reclamó.

Bombillos y mini UPS, los más vendidos
En los mercados visitados por El Pitazo lo más vendidos son los bombillos recargables, seguido de los mini UPS, unas baterías pequeñas que permiten conectar el router y tener internet en medio del apagón, cuyos precios oscilan entre los $20 y $80.
“Al día siguiente del apagón general que hubo en marzo, que tardó 12 horas, vendí siete plantas. Desde ahí no he vendido más, porque no es accesible para mucha gente. Lo que más se vende son bombillos y mini UPS”, dijo Mauricio González, un vendedor en el mercado Las Playitas en el centro de Maracaibo.
Los racionamientos del servicio eléctrico se recrudecieron en Maracaibo a finales de enero, cuando la Corporación Eléctrica Nacional anunció el mantenimiento en unas líneas de transmisión de energía que atraviesan el lago de Maracaibo. Los trabajos finalizaron el 19 de marzo, fecha en la que debían terminar los apagones, según la promesa del gobernador de Zulia, Luis Caldera. Sin embargo, no fue así.
El 20 de marzo, un apagón general afectó a Zulia y otros 3 estados. Un día después, el 21 de marzo, Delcy Rodríguez -encargada de la administración de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro- anunció un Plan Nacional de Ahorro Energético por 45 días ante un ciclo de calor extremo por el “pasaje perpendicular de los rayos solares”.
Ni Rodríguez ni las autoridades de Corpoelec informaron de qué trata ese Plan de Ahorro Energético, pero los usuarios lo padecen a diario: más cortes del servicio y sin opciones de mitigar sus efectos por falta de ingresos.

El ingeniero Luis Cabrera, especialista en instalación de generadores alternos de energía, indicó que para enfrentar la crisis eléctrica con presupuestos limitados, la clave es la priorización de servicios críticos. “Las opciones más accesibles comienzan con la iluminación autónoma mediante bombillos LED recargables y el uso de mini-UPS para garantizar la conectividad a internet”, dijo.
Indicó que la inversión en sistemas de generación varía según el equilibrio entre el costo inmediato y los gastos a largo plazo, que muchos usuarios no tienen. “Los generadores a gasolina ofrecen el acceso más económico inicialmente, pero conllevan altos costos operativos por combustible y mantenimiento”, explicó.
Usuarios sin opciones
La ama de casa Alida Naveda no puede cubrir ninguna opción. Vive con su hija y dos nietos al oeste de Maracaibo. Sus ingresos no le permiten buscar alternativas para mitigar el calor o la oscuridad antes los apagones diarios de 4 y 6 horas.
“Tengo un chinchorro (hamaca). En el chinchorro meto a los muchachitos, en la noche nos quedamos en el cuarto”, comentó.
La hija de Naveda es maestra, y su ingreso mensual no supera los 150 dólares. “Ellos son los peores pagados y con lo que ganamos es imposible comprar un ventilador, un bombillo. Nos toca aguantar el calor y esperar que la solución llegue al país”.
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