🔴🔵 Así se ve el gabinete de Delcy Rodríguez en sus primeros 100 días

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La estela de Delcy Rodríguez que se extiende por la mayoría de los ministerios del sector económico venezolano no es casual. Una fracción del gabinete del Estado le respondía. Desde mucho antes de la salida de Nicolás Maduro, la hoy presidenta encargada de Venezuela –que cuenta con el aval de Donald Trump– tenía las riendas no solo de la vicepresidencia de la República, sino también de la vicepresidencia sectorial de Economía y Finanzas, la cartera de Hidrocarburos, y se había dado a la tarea de convertir en titulares a varios de los suyos.

Hoy, 100 días después de haber llegado a Miraflores, Rodríguez no solo tiene sus fichas económicas, sino que ahora juega con un tablero ampliado que incluye a sus acólitos a cargo de las vicepresidencias sectoriales de Salud, Ciencia, Tecnología y Ecosocialismo (donde tiene en sus manos a los tres ministerios), de Comunicación, Cultura y Turismo, que ya controlaba cuando Maduro gobernaba y, de forma tácita, la de Defensa y Soberanía, que aunque no tiene un representante oficial, podría ir a manos de su flamante ministro de la Defensa: el otrora amigo de Diosdado Cabello, devenido en protector de la mandataria, Gustavo González López.

En suma, Rodríguez (junto a la influencia de su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional), tiene sus piezas en cuatro vicepresidencias sectoriales y en 19 carteras, lo que se traduce en 55% de su gabinete. ¿Los grandes perdedores? El clan de los Maduro – Flores, cuya incidencia en el Ejecutivo va en un declive natural con el paso de los días.

Por medio de una revisión hemerográfica que incluyó gacetas oficiales, noticias y reportajes en medios digitales y notas de prensa oficiales, además de consulta de perfiles en redes sociales y fuentes vivas, Runrun.es registró cómo las facciones del chavismo se han movido en los cien días posteriores al 3 de enero de 2026, cuando Estados Unidos bombardeó el centro del país para arrestar y trasladar a Nicolás Maduro y Cilia Flores a Nueva York y procesarlos por delitos vinculados al narcoterrorismo.

El resultado es un mapa del poder que presenta a todo el gabinete a través de infografías interactivas –con los recién designados y los que han sobrevivido en sus posiciones– e identifica los clanes a los que cada miembro pertenece, una radiografía que permite ver, con nombre y apellido, cómo los hermanos Rodríguez han desplazado al resto de los grupos y, posiblemente, pactado para que algunos funcionarios puedan mantenerse en sus sillas. 

“Lo natural es que tú busques administrar las lealtades hacia ti. Posterior a la muerte de Hugo Chávez, Venezuela ha sido un mercado político, que es un país donde tienes que asignar cuotas de poder, sea formal o informal, para efectos de lograr garantizar gobernabilidad”, afirmó el politólogo, fundador y director de ORC Consultores, Oswaldo Ramírez.

El también consultor en Estrategia, Riesgo Político, Inteligencia de Entorno y Campañas Electorales, recordó que Nicolás Maduro debió mantener el control total del Ejecutivo durante sus primeros cuatro años en el gobierno y enfrentar una situación de hiperfragmentación de poder.

Delcy Rodríguez no tiene tanto tiempo. O sea, no va a tener cuatro años porque tiene un compás bastante importante que está marcando la agenda posterior al 3 de enero. Sobre todo por temas de estructura, de estabilización y, de cierta manera, de buscar la fórmula para que el país se enrumbe hacia, eventualmente, un proceso de transición política, que no lo hay todavía”, declaró Ramírez. 

Ramírez se pregunta si, en medio de los cambios de posición y el reciclaje de funcionarios, a Rodríguez le alcanzaran las fichas para rodearse de un entorno dinámico que le funcione: uno en el que no tenga que echar mano de otras facciones o que le pueda jurar lealtad a toda prueba.

La segunda ola

Tras una primera oleada de nombramientos, que comenzó a mover los cimientos de poder dejados por el exgobernante y la exprimera dama y a permitir que el ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Diosdado Cabello, y el hoy defenestrado titular de Defensa, Vladimir Padrino López, también jugaran frente al tablero, vino una segunda movida, ocurrida entre febrero y marzo, que además de incluir a vicepresidentes sectoriales y ministros, aumentó las designaciones de viceministros y enroques de figuras en misiones, comisiones presidenciales y otras instituciones.

Rodríguez tiene a sus pupilos en cinco de los ocho ministerios económicos. En esta segunda ola aprovechó para llevar a Paula Henao en la cartera de Hidrocarburos y a Johann Álvarez a la de Comercio Exterior. Este último movimiento fue para sustituir a otra de sus aliadas, Coromoto Godoy, y enroscarla como embajadora de Venezuela en la Organización de Naciones Unidas. En este conjunto, sobreviven dos de las fichas de los Maduro – Flores, Juan Carlos Loyo (Pesca y Acuicultura) y Carlos Leal Tellería (Alimentación), y uno de Cabello: Julio León (Agricultura Productiva y Tierras).

Mientras que los ministerios vinculados a Salud, Ciencia, Tecnología y Ecosocialismo (que son de Rodríguez), los de Seguridad Ciudadana y Paz (que comanda Cabello) y el de Planificación (donde permanece Ricardo Menéndez desde 2014), se mantuvieron sin cambios, la designación de Miguel Pérez Pirela como vicepresidente sectorial de Comunicación, Cultura y Turismo a inicios de febrero pasó a reafirmar su cercanía con los Rodríguez. Allí también hubo un cambio en el Ministerio de Cultura, que pasó de las manos de Ernesto Villegas (fiel al entorno de Maduro) a las de Raúl Cazal, un viejo amigo del diputado Jorge Rodríguez.

Quizás uno de los mayores sacudones lo recibió el sector ministerial de servicios públicos. De la vicepresidencia removieron a Jorge Márquez Monsalve, uno de los aliados militares del madurismo, para nombrar a Juan José Ramírez, el ministro de Obras Públicas que es amigo de Diosdado Cabello (de hecho, comparten el gentilicio monaguense) pero que parece haber empezado a hacer puñitos con los Rodríguez.

El mismo Márquez Monsalve también fue sacado del Ministerio de Energía Eléctrica, clave para los cambios que Estados Unidos exige para hacer inversiones en el país, por otra ficha de los Rodríguez: Rolando José Alcalá, un funcionario de bajo perfil que se había mantenido en el área gerencial de los aeropuertos. El otro enroque destacado es el de Jacqueline Farías, la exministra que se identifica con la línea del chavismo duro pero que también ha sido cercana a Delcy Rodríguez. 

El otro batacazo fue el ascenso de González López al Ministerio de Defensa, de donde Padrino López salió con una despedida lastimera en la que confesó que “hubo decisiones difíciles de tomar con las inevitables consecuencias” por las cuales fue “objeto de condenas o desdén”. Antes de la sorpresa, el nuevo titular estuvo dos meses como comandante de la Guardia de Honor Presidencial –lo que le permitió convertirse en la sombra de la presidenta encargada– y de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

La vicepresidencia de Socialismo Social y Territorial se mantuvo inalterable bajo las riendas de Héctor Rodríguez, pero esto no ocurrió dentro de los ministerios que dependen de esta. Dos de las 10 carteras pasaron del clan Maduro – Flores al de los Rodríguez: Ana María Sanjuan sustituyó en Educación Universitaria al exdiputado Ricardo Sánchez, mientras que Carlos Castillo hizo lo propio con el cuestionado Eduardo Piñate, el criticado titular de Trabajo que mantuvo sin aumento del salario mínimo al país desde 2022.

Oswaldo Ramírez apunta que en los próximos meses se verá una relativa desaparición del clan Maduro-Flores, que ya es evidente. Para tranquilizar al PSUV, probablemente Rodríguez deba poner en su tablero a más chavistas de línea dura, aquello exministros de Hugo Chávez o de los primeros años de Maduro. “Son gente que viene del origen de la revolución, sobre todo para calmar las aguas dentro del partido y pensar en unidad”.

Más allá del gabinete

Delcy Rodríguez aprovechó la segunda ola para modificar todos los viceministerios y las comunicaciones de la Cancillería. Así, jugó a la sillita y pasó a Andrea Corao Farías, hija de la ministra Farías, del viceministerio de Europa y América del Norte al de Asia, Oriente Próximo y Oceanía. 

Rander Ismael Peña –quien es miembro de la Juventud del PSUV, secretario ejecutivo de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, vicepresidente de la Federación Venezolana Ajedrez y aliado de Nicolás Maduro Guerra– salió del viceministerio para América Latina al de Comunicación Internacional. De esta manera desplazó a la esposa de Álex Saab (el presunto testaferro de Maduro), Camila Fabri, quien también fue despedida de la jefatura de la Gran Misión Vuelta a la Patria, que hoy ocupa otro amigo del hijo del exgobernante: Mervin Maldonado.

Mauricio Rodríguez fue reenganchado en la cancillería y hoy está en el viceministerio para América Latina, mientras que en el de Europa y América del Norte está una ficha nueva: Oliver Blanco, el exasistente del político opositor Henry Ramos Allup que terminó involucrándose en el entorno del empresario Raúl Gorrín, otro señalado como testaferro de funcionarios del gobierno, y posteriormente llegó a la órbita de Delcy Rodríguez.

Otros cambios que también sonaron fueron los que perjudicaron a dos parientes de Cilia Flores. A su hermano Giuson Fernando Flores lo echaron de la dirección del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), en donde hoy está Hendrick José Perdomo Colmenares, exministro de Comercio Nacional, exviceministro de Seguimiento y Control del Comercio y exdirector general del Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI), cargos que están todos relacionados con la gestión económica de la presidenta encargada.

Otros cargos del tablero político de Delcy Rodríguez

El exesposo de Flores y padre de sus hijos, Walter Gavidia, también salió de la presidencia de la Corporación “Juntos Todo es Posible”. Hoy, esa silla la ocupa el militar Aníbal Coronado, el funcionario de Maduro que durante 2026 ha pasado por cuatro cargos distintos: del Ministerio del Despacho de la Presidencia pasó al de Ecosocialismo (por dos días), luego al de Transporte y ahora, como lo que pareciera ser un premio de consolación, a la jefatura de la mencionada empresa del Estado.

Ese mismo bajón de perfil lo sufrieron otros tres aliados del exgobernante que hoy es juzgado en Nueva York. Su antiguo ministro de Trabajo, Eduardo Piñate, es hoy comisionado presidencial para la Constituyente Laboral y los Consensos Laborales. Tarek William Saab, el exfiscal general de la República que renunció a su cargo en febrero, es ahora jefe de la Gran Misión Viva Venezuela, Mi Patria Querida. El menos afectado fue Jorge Márquez, a quien descendieron de la vicepresidencia sectorial de Obras y Servicios Públicos y el ministerio de Energía Eléctrica, para convertirlo en titular de Hábitat y Vivienda.

Según Ramírez, hay tres elementos que juegan dentro de la reconfiguración del tablero político venezolano. El primero se basa en poner en cargos clave a personas alineadas con la visión de la presidenta encargada, “o sea la visión que están poniendo los Estados Unidos”. 

El segundo elemento  es que esas personas también estén de parte de “las nuevas ideas”, sobre todo a las que apuntan a reducir el tamaño del Estado, “apretarse el cinturón fiscal” y buscar “nuevas formas de hacer negocios”. 

El tercer elemento es incorporar en el gabinete a figuras con conocimientos técnicos, que no provengan de sectores partidistas, sino que sean independientes o incluso de oposición, pero con la capacidad de “alinearse a la nueva visión de gobierno”, completó el politólogo de ORC.

Pero más allá de estas tres metas, sigue en duda que a Delcy Rodríguez le alcancen las fichas para dejar del lado a las otras facciones y satisfacer la visión del norte.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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