La salida de Laura Dogu como jefa de la misión diplomática de Estados Unidos en Venezuela, tras su nombramiento a finales de enero pasado, ha generado una serie de interrogantes del por qué ese cambio cuando apenas iba a cumplir tres meses en su cargo.
El analista político, abogado y fundador del Centro de Estudios de Política y Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (CEPyG-Ucab), Benigno Alarcón, dijo a El Pitazo que la enviaron a cumplir las etapas de la Casa Blanca para el país (estabilización, recuperación y transición), pero que «no estuvo a la altura de las expectativas» para el trabajo que la designaron.
Ve en ello las decisiones tomadas por el chavismo en la designación del Fiscal General de la República y la Defensora del Pueblo, así como el retorno de Vladimir Padrino López a Miraflores, ahora como ministro de Agricultura Productiva y Tierras, después de que lo sacaron de la cartera de Defensa tras el fracaso de la Fuerza Armada Nacional en evitar la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el pasado 3 de enero.
«No estoy seguro que fuese el plan original (salida de Dogu) tengo la impresión de que algo no llenó las expectativas que puede ser por el nombramiento de últimos actores«, afirmó Alarcón. Y añadió: «Alguna gente dice que bueno ella venía a cumplir la primera etapa de la estabilización y viene ahora alguien a la recuperación y otra para la transición, pero creo que no es la manera correcta de verlo. La mandaron a cumplir las tres etapas y no estuvo a la altura», resaltó.
Vuelve a su cargo de asesora por guerra en Irán
Sin embargo, el internacionalista Iván Rojas Álvarez, quien es miembro del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (Covri), aseguró que «de la misma manera que no se dijo explícitamente que su cargo era temporal, tampoco se dijo que Dogu era iba a ser jefa de la misión permanente en Venezuela una vez se resolviera o se estabilizaran las relaciones».
También ve que el regreso de Dogu a su anterior cargo, como asesora de Política Exterior del Jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, David Caine, puede responder a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo cual requiere de su presencia en estos momentos en ese puesto.
En eso no coincide Alarcón, quien dice que los reclamos de trabajadores por el aumento salarial, la represión desatada el pasado 9 de abril contra los manifestantes en diferentes puntos de Caracas y el llamado a movilizarse hacia la embajada este 16 de abril, hicieron mella en su corta gestión.
Dogu venía de estar en escenarios conflictivos. Fue embajadora en Nicaragua y Honduras, países centroamericanos en los que le tocó ver el aumento de la conflictividad y la represión de los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Por eso, era clave para la Casa Blanca al enviarla a Caracas a recomponer las relaciones que estuvieron rotas casi 7 años, después de que bajo la gestión de Nicolás Maduro, el exlíder chavista expulsó a todos los diplomáticos estadounidenses de Venezuela en febrero de 2019, durante el primer mandato de Trump.
«Creo que ella no fue nombrada para una etapa inicial de tres meses, fue para todo el plan diseñado por Estados Unidos», dijo Alarcón.
Qué papel desempeñará Barrett en Caracas
Rojas Álvarez aseguró que su reemplazo también tiene amplia experiencia en escenarios latinoamericanos y de conflicto. John Barrett, aunque estuvo apenas tres meses en Guatemala, ha pasado por Panamá, Perú y como cónsul general de EEUU para ocho estados del norte de Brasil, con sede en Recife.
«Con Barrett podemos esperar continuidad de lo que se ha estado haciendo. Hay muchos elementos de agenda que hay que resolver entre Estados Unidos y Venezuela. Los dos gobiernos deben tratar de partir en las áreas donde hay mayor entendimiento y dejar para después los temas mas espinosos», estimó el internacionalista, quien añadió que eso no resolverá en dos o tres meses.
Dogu llegó a Venezuela el 31 de marzo, sostuvo varias reuniones con Delcy Rodríguez y sus funcionarios, así como con empresarios estadounidenses en el territorio nacional. El pasado 5 de marzo, Washington y Caracas formalizaron el restablecimiento de sus relaciones, todo ello después de la captura de Maduro y Flores, mientras que la Casa Blanca impuso un tutelaje sobre el chavismo que incluye la administración de los recursos minerales, especialmente del petróleo que se comercializa bajo la supervisión estadounidense.
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