Para la dirigente política de Vente Venezuela, María Oropeza, su paso por la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en El Helicoide de Caracas fue un trago amargo, pero también una enseñanza de vida, porque miró de frente al rostro de la solidaridad de sus compañeros encarcelados.
En la edición de La Conversa de la Alianza Rebelde Investiga (ARI) conformada por Runrunes, El Pitazo y Tal Cual de este martes 5 de mayo, la dirigente oriunda del estado Portuguesa sentenció que pese la reclusión, su activismo jamás mermó.
Oropeza, cuya detención fue transmitida en vivo por redes sociales en agosto de 2024, sostuvo que en El Helicoide, prisión que la presidenta encargada Delcy Rodríguez prometió convertir en un centro recreacional, las presas tienen incluso menos derechos que los hombres.
“Nos tenían aisladas, después de dos meses de desaparición forzada fue que empecé a recibir visitas, vine a hacer una llamada telefónica luego de nueve meses”, dijo la dirigente a Víctor Amaya, director de Tal Cual y a Luis Blanco, director de Runrunes.
Oropeza contó que los mismos custodios les comentaron el pronunciamiento que hizo el presidente de la Asamblea Nacional controlada por el chavismo, Jorge Rodríguez, sobre la excarcelación de una “cifra importante” de presos políticos.
“Yo estaba con mis compañeras Dignora Hernández y Catalina Ramos, pero nos fuimos percatando que pasaban los días y no nos excarcelaban, dijimos: somos las de la María Corina (Machado), seguro nos dejan de último o lo dejan para otro momento”.
Oropeza relató que el 8 de febrero el director del centro de reclusión llamó a Hernández y a Ramos a su despacho y les manifestó que se iban, pero no mencionó su nombre.
“Ellas no querían entrar a la celda a recoger sus cosas sin antes percatarse de que yo también me iba y efectivamente ese día a las cuatro y media de la tarde salimos de ese lugar. Fue todo muy rápido”, sentenció.
Sin cautelares, pero con la misma sensación
Oropeza aseguró que en marzo de este año fue beneficiada con la Ley de Amnistía promulgada por la Asamblea Nacional, pero que sigue siendo acosada por funcionarios al servicio del Estado.
“Hace poco hicimos una gira por Portuguesa y en cada municipio estaban cuerpos represivos del Sebin y de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), grabando y tomando fotos, tal vez en un tono menos hóstil que antes, pero continua el amedrentamiento”, aseveró.
Para Oropeza el miedo que existía antes del 3 de enero de este año ha disminuido y el pueblo está presto a participar en actividades políticas e inmiscuirse en una eventual transición a la democracia.
“Sinceramente que cuando me secuestraron no tuve tiempo ni de pensar dónde esconderme, pero sí pensé que si me pasaba algo, la actividad política no podía parar y efectivamente siguió en gente que quedó delegada, el régimen pensó que callando a las voces que eran visibles se iba a acabar la disidencia y se equivocaron, la gente siguió trabajando de bajo perfil, de forma clandestina”, aseguró Oropeza.
La dirigente aseguró que contrario a lo que pueda creerse, el partido Vente Venezuela creció. “Cada vez que llegamos a un sitio, vemos la energía y la esperanza de la ciudadanía”.
A la espera de María Corina
Así como la mayoría de sus compañeros de partido, Oropeza alberga la ilusión de volver a ver en las calles de Venezuela a la ganadora del premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.
“Cuando estuve encarcelada, ella fue un pilar importante para mi mamá. La extrañamos, siempre ha estado conectada, pese a la distancia. A donde quiera que voy la gente me pregunta dos cosas: ¿Cuándo se va esta gente y cuándo vuelve Maria Corina?”.
Para Oropeza es perentorio elecciones para escoger presidente cuanto antes.
La dirigente sentenció que la gente está desesperada por un cambio.
“Pero para eso exigimos un cronograma electoral, tiene que haber depuración del Registro Electoral, participación de la diáspora y garantías de observación internacional, no podemos permitir que vuelvan a cometer abiertamente un fraude”.
Aseguró que el trabajo de los políticos es articular a la ciudadanía para poder generar una transición democrática lo antes posible.
“El 90% de los venezolanos está a favor de un cambio, es nuestro trabajo formar a los defensores del voto, así como lo hicimos el 28 de julio”, acotó la dirigente.
A juicio de Oropeza es impensable plantearse una mejora en la economía con las mismas personas en el poder que la han estropeado.
“Para un cambio económico tiene que haber un cambio político, nadie quiere poner dinero en un país sin Estado de derecho ni seguridad jurídica”.
Sin aumento y con más inflación
Amaya indicó que pese a la alharaca hecha por el Ejecutivo, el salario mínimo de los trabajadores venezolanos quedó igual en 130 bolívares mensuales (menos de 0,30 centavos de dólar) y al sueldo integral solo le agregaron 50 dólares.
Para el director de Tal Cual el principal problema es que el gobierno no logra controlar la inflación.
Blanco sentenció que está sobre la mesa una posible reforma a la Ley del Trabajo, pero el chavismo está reacio a discutirla en la Asamblea Nacional.
El director de Runrunes agregó que mientras la economía ocupa el grueso de la agenda del gobierno tutelado por Estados Unidos, los avances en materia política son nulos.
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