En Venezuela, denunciar no garantiza protección. En los últimos meses, casos de violencia extrema contra mujeres han terminado en femicidios pese a que las víctimas habían acudido a las autoridades en busca de ayuda.
La repetición de este patrón revela un sistema que no está respondiendo a tiempo y que deja a las mujeres expuestas a sus agresores, incluso después de pedir auxilio.
Vanessa Centeno Rodríguez (42 años) es uno de esos nombres que hoy se suman a una lista que crece con una rapidez alarmante. La mujer fue asesinada cerca de las nueve de la mañana del domingo 19 de abril por su expareja, Roberto Salas, conocido como “Cheo”.
El crimen ocurrió en el sector La Barraca, en Santa Rosa, Valencia, estado Carabobo. Salas irrumpió en la vivienda de Vanesa y la baleó, en presencia de las dos hijas de la pareja, de 15 y 12 años.
Un tío de la mujer, quien la acompañaba para resguardarla, intentó intervenir para detener la agresión, pero fue herido de bala. Posteriormente murió. Fue identificado como Orlando José Rodríguez Márquez, de 72 años.
Un acoso sostenido
Aunque la relación había terminado hace cuatro años, la violencia nunca cesó. “Cheo” había instalado cámaras en la vivienda para vigilarla y, tras regresar de España hace aproximadamente un mes, retomó las amenazas, informó la periodista venezolana Heberlizeth González en sus redes sociales.
Quince días antes del crimen, “Cheo” llegó armado a la casa. Vanessa lo denunció. La policía municipal de Valencia detuvo al hombre y le incautó un arma, pero quedó en libertad.
La noche del sábado 18 de abril, Vanesa habría advertido que su expareja merodeaba su casa. En la madrugada del domingo se escucharon golpes fuertes, como si alguien intentara forzar la entrada a la vivienda de Vanessa. Todo apunta a que era “Cheo”, reseñó Heberlizeth González.
Desesperada, Vanessa contactó al inspector que llevaba su caso, pero nadie respondió, nadie la protegió. Horas después, su expareja consumó el ataque y la asesinó, siguiendo el violento patrón que acabó también con la vida del tío de la mujer.
Advertencias ignoradas
Este asesinato ocurre en un contexto nacional marcado por un incremento sostenido de la violencia femicida. En el último mes se ha registrado un repunte preocupante: más mujeres asesinadas por hombres que ya habían sido denunciados, más casos donde las instituciones no actuaron con la urgencia necesaria y más familias que quedan desamparadas tras advertencias ignoradas. Estas fueron algunas de las víctimas:
Anyelis Rodríguez (25) – Nueva Esparta
– Hallada sin vida el 21 de marzo en El Poblado.
– Estaba desaparecida desde hacía un mes.
– Su pareja, Brian Alejandro Vivas (23), confesó haberla estrangulado y enterrado en el patio de la vivienda que compartían.
– Vecinos reportaron un historial de violencia.
Daniela Carolina Isla (37) – Carabobo
– Encontrada muerta el 24 de marzo en un apartamento de Aragüita.
– Presentaba múltiples heridas por arma blanca.
– El Cicpc detuvo a su expareja, Carrumen Gabriel Díaz (49).
– Cuatro menores estaban dentro del inmueble al momento del hallazgo.
Ana Marcela Guerrero Castro (47) – Miranda
– Hallada el 26 de marzo en la carretera vieja Petare–Guarenas.
– Tenía heridas defensivas y el rostro desfigurado.
– Había denunciado días antes a su expareja, Pedro Guilarte, por agresiones.
– La policía no actuó pese a su solicitud de protección.
Eugenia Guardó Pájaro (42) – Miranda
– El 31 de marzo, Alfredo José Izquierdo (52) incendió la vivienda luego de que su pareja Eugenia Guardó Pájaro terminara la relación.
– Ella murió días después por quemaduras de tercer grado.
– La hija de ambos logró escapar saltando por una ventana.
Lécida Gómez Ortiz (57) – Caracas
– Asesinada el 4 de abril en Prados del Este por su pareja, Julio Amauri, jardinero de la zona.
– El hombre intentó simular normalidad y luego fingió sorpresa al ver el cuerpo, pero terminó confesando.
– Familiares aseguran que tenía antecedentes violentos en Colombia.
Yuriangela Maryelin Toledo Gotopo (24) – Lara
– Tenía seis meses de embarazo.
– Murió el 7 de abril tras ser asfixiada por su esposo, Jhorsuan Emiliano Mendoza Méndez (24), durante una discusión.
– Vecinos intervinieron y lo amarraron a un poste hasta que llegó la policía.
Hoy, la familia de Vanessa Rodríguez exige justicia. Una justicia que no llegó cuando ella la pidió. Una justicia que, de haberse aplicado a tiempo, quizá habría evitado dos muertes y el trauma de dos niñas que vieron cómo la violencia les arrebató a su madre.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973