Caracas.- Difícil imaginar aquel 19 de febrero de 2026 —cuando Delcy Rodríguez promulgó la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática resaltando que representaba una esperanza para que el país se despojara del odio y se reencontrara en el respeto mutuo— que, en ese mismo instante, activaba un cronómetro para medir con alta precisión política el tiempo que ese instrumento debía existir.
Lo anunciado el 23 de abril de 2026, también por Delcy, acerca de que la Amnistía había llegado a su fin, es otra prueba de lo voluble y peligrosa que es la “transición”. No es osado afirmar que quienes gobiernan en circunstancias tan delicadas para la Nación, tratando de congraciarse con los Estados Unidos para tener destino distinto al de la pareja que hoy espera en New York un juicio por terrorismo y narcotráfico, siempre tuvieran en mente que la vida útil de la Ley se limitara a dos meses.
Extrapolemos el anuncio de la Presidenta encargada al campo hípico, para ilustrar la tesis de que ofrecer una paz duradera fue una celada.
Partamos de que 60 días son 60 segundos y «El Olvido de la acción penal» y «La Libertad de Presos Políticos» son purasangres, entrenados para correr Clásicos (3.200 metros), con paso lento y acompasado de largo aliento, para rematar en recta final como tren sin frenos, pero, a última hora, los ponen a correr en una competencia de 1.100 metros, propia de equinos de los llamados «sprinter», rápidos como el rayo… derrota segura.
La razón de la celada es muy clara. Superar en corto plazo el alto costo político que significó para la revolución la entrada de un ejército extranjero a Fuerte Tiuna para llevarse a Nicolás y Cilia y evitar, quienes formaron parte de su equipo, la misma suerte. La intención preconcebida, sin hesitación, era que el “olvido” durara pocas semanas. Por eso, el purasangre de la amnistía corrió en una distancia que no le favorecía a la propia ley y a las víctimas.
Interesante lo anterior, pero hay que volver al campo jurídico (?) y con rigor constitucional obligante resaltar los artículos 218 y 236 de la CRBV: Las leyes sólo se derogan por otras leyes y no es facultad de quien desempeña la Presidencia de la República decidir hasta cuándo tiene vigencia un texto legislativo. La Ley de Amnistía, por su naturaleza de orden público y carácter restaurativo, no tiene fecha de caducidad.
En poco más de 60 días la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática llega a su fin. «El Olvido de la acción penal» y «La Libertad de presos políticos» han pasado al retiro forzado muy rápido.
La “Comisión para la Gran Consulta Nacional sobre la Reforma de la Justicia Penal”, creada el 23 de abril de 2026, presidida por Diosdado Cabello, tendrá asignada la tarea de resolver sobre los casos de amnistía que se excluyeron o negaron.
Palidece Montesquieu: El Ejecutivo mutó en Legislativo, este en Judicial, y el último cumplirá las órdenes de una Comisión del Ejecutivo ¿Y que será de la vida del debido proceso?
“Éramos mucho y parió la abuela”. El 25 de abril, Jorge Arreaza, quien encabeza la Comisión Parlamentaria encargada del seguimiento de aplicación de la Amnistía, escribió en su cuenta de la red social X: “La ley ha beneficiado a casi 9 mil personas: un gran aporte para la paz. Las pocas solicitudes no realizadas aún, serán recibidas en tribunales. Adicionalmente, la Presidenta (E) ha abierto nuevas vías para abordar casos que no se pueden resolver por vía de esta ley”. ¿Corrigió el entuerto? No. Bastaba expresar: “La Presidente (E) está equivocada, ella no puede poner fin a ninguna Ley”, pero prefirió elogiarla “por abrir nuevas vías para abordar casos que ese instrumento no puede solucionar”.
Como el aire huele a elecciones, que emana de ese color azul al que Delcy le dio por utilizar en su vestimenta diaria, tengan la seguridad que muy pronto va a subir el telón y aparecerá con todo su esplendor el indulto presidencial, más efectivo que cualquier ley para ganar simpatías que se traduzcan en votos que acaben con la pesadilla de la provisionalidad que empezó para muchos el 3 de enero de 2026. Se paró el cronómetro, cierto, pero de inmediato lo han puesto de nuevo en marcha… Solo un detalle: Temis, la verdadera, no tolera que el poder político le tome el tiempo a la Justicia.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973