¿Hay más futuro en el pasado de Venezuela que en su presente? Al menos en lo que respecta a la atención médica de calidad para las personas que viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), todo apunta a que sí.
Personas que viven con VIH, activistas y especialistas coinciden en que ante el retroceso de los últimos 20 años, el desafío no es solo avanzar: es recuperar un modelo de atención integral que Venezuela tuvo y perdíó.
A finales de los noventa y principios de los 2000, la atención pública para esta población era referencia regional: abordaje multidisciplinario, protocolos modernos, seguimiento de calidad. Ese logro fue fruto de la sociedad civil organizada: en 1997, una demanda ante el Tribunal Supremo de Justicia obligó al Estado a garantizar el acceso gratuito a antirretrovirales como derecho constitucional, convirtiéndose en una de las primeras victorias judiciales latinoamericanas en materia de derecho a la salud.
La realidad de Pablo
Desde hace dos años, Pablo (nombre ficticio a petición del entrevistado) no va a consulta con su médica infectóloga. No acude por falta de voluntad, sino ante la imposibilidad de costear la cita —de carácter privado— ni los exámenes previos que requiere cada control
“De todas formas, sigo tomando mi tratamiento antirretroviral como corresponde.”
— Pablo, 37 años, Estado Aragua
Pablo es empleado público con un sueldo que alcanza para lo indispensable. Acudir a consulta cada tres a seis meses es lo recomendable para su condición. Además, requiere al menos dos exámenes críticos — carga viral e inmunofenotipaje linfocitario (CD3, CD4, CD8) — cuyos costos en divisas superan los 90 dólares cada uno. Son los mismos exámenes que determinan si el tratamiento está funcionando y que, en el sistema público, no siempre están disponibles.
“Creo que en Caracas hay mayor disponibilidad de reactivos, sobre todo en el Hospital Universitario, pero en el interior del país hay mayor dificultad, y existen los laboratorios privados, pero los costos son elevados.”
— Pablo
¿Qué pasa con los laboratorios?
Para la segunda mitad de 2024, la Encuesta Nacional de Hospitales (ENH) de la ONG Médicos por la Salud calculó que, en 40 hospitales del país, solo el 49% de los laboratorios presta servicio todos los días — sin que eso garantice disponibilidad de reactivos —; el 46% opera de forma intermitente y el 6% está totalmente inoperativo. En 2018, el punto más crítico de la emergencia, el 100% estaba inoperativo.
Entre 2016 y 2018 el desabastecimiento de antirretrovirales llegó al 84%, según ONUSIDA. No hay cifras oficiales de fallecimientos por esa escasez. Para ese mismo período, se estima que al menos 7.700 personas que viven con VIH emigraron del país en busca de tratamiento. (Fuente: ONUSIDA / EFE, octubre 2024.)
Más que laboratorios operativos
Tener acceso al fármaco no es suficiente. César Pacheco, director de la unidad de respuesta de VIH de Acción Solidaria, describe el sistema actual como “una mera farmacia dispensadora de medicamentos”: el tratamiento está, pero la atención integral no.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (artículo 83) y la Ley para la Promoción y Protección del Derecho a la Igualdad de las Personas con VIH/SIDA (2014) establecen la obligación del Estado de garantizar atención integral, gratuita y universal, incluyendo suministro de antirretrovirales, exámenes de monitoreo y atención especializada sin discriminación.
“Se atiende a la infección pero no se atiende a la persona.”
— Leonel Arcia, activista LGBTIQ+ y persona que vive con VIH
En 1999, cuando inició el Programa Nacional de VIH/SIDA, la persona acudía al servicio médico con especialistas formados y sensibilizados, y recibía un control integral: no solo del VIH, sino también del descarte de otras infecciones oportunistas. Eso, relata Pacheco, es exactamente lo que se ha perdido.
El apoyo internacional sostiene lo que el Estado no garantiza
Desde 2019, la compra de antirretrovirales en Venezuela recae sobre el Fondo Mundial para la Tuberculosis, la Malaria y el VIH, bajo administración del PNUD. El ciclo 2024-2026 contempla USD $21,7 millones para la respuesta al VIH y la tuberculosis. Solo en 2024, el Programa Nacional garantizó el acceso al tratamiento para cerca de 70.000 personas en los 24 estados del país, sin rupturas de stock reportadas. (Fuente: PNUD Venezuela, primer semestre 2024.)
“Por un lado, existe acceso gratuito al tratamiento gracias a programas apoyados por organismos internacionales. Por otro lado, la experiencia real dentro del sistema de salud está llena de obstáculos: fallas en los laboratorios, personal que no siempre está sensibilizado, falta de reactivos, interrupciones en la atención y una infraestructura deteriorada. Muchas veces el tratamiento está, pero el seguimiento no, y eso también es una forma de abandono.”
— Leonel Arcia
La experiencia de Andrés
Después de recibir su diagnóstico, pasaron siete meses hasta que Andrés (nombre ficticio) pudo acceder a su primera consulta en el Hospital Universitario de Caracas. En ese tiempo, su estado de salud era delicado.
“Ahora voy dos veces al año para mi control, pero para quienes acuden por primera vez, las citas son cada vez más lejanas. Mi infectólogo me explicó que ellos quisieran atender a muchos más, pero no tienen la capacidad.”
— Andrés
Cada día, el servicio de infectología del Hospital Universitario de Caracas atiende entre 10 y 12 personas en consulta, más cinco por triaje, con solo dos especialistas y dos residentes. El Hospital Universitario es el centro que mayor número de personas con VIH atiende a escala nacional: según estimaciones de Acción Solidaria, tiene registradas unas 7.000 personas, y un estudio de 2024 sobre 1.998 registros clínicos confirmó tasas de supresión viral superiores al 90% entre quienes mantienen adherencia. (Fuente: Estudio HUC 2024, PMC12560526.)
El déficit de especialistas es estructural. Según la Academia Nacional de Medicina (febrero 2025), el 40% de los médicos venezolanos — aproximadamente 24.000 profesionales sobre una base estimada de 60.000 — han emigrado. La Federación Médica Venezolana (FMV) maneja una cifra de 42.000. En enfermería, la pérdida es del 70%. (Fuentes: Academia Nacional de Medicina, febrero 2025; FMV, marzo 2024.)
La labor de las ONG
Freddy Salazar, médico infectólogo y cofundador de PP Foundation, sostiene que para dar continuidad y ampliar el alcance del trabajo de las organizaciones es indispensable contar con financiamiento adecuado y, sobre todo, con el respaldo del Estado. Solo así será posible articular esfuerzos y avanzar en la construcción de mejores políticas públicas.
“La idea es trabajar engranados sin competitividad.”
— Dr. Freddy Salazar, médico infectólogo, cofundador PP Foundation
En los últimos años, el testeo, las campañas de prevención y el acompañamiento a personas que viven con VIH han recaído casi por completo en las ONG, que operan con recursos limitados y en articulación con la cooperación internacional.
Iniciativas como el Proyecto VIHvos y VIHsibles, ejecutado por PP Foundation en la Gran Caracas en articulación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Ministerio del Poder Popular para la Salud, son un ejemplo concreto de ese modelo: más de 9.000 pruebas rápidas de VIH y Sífilis realizadas bajo estándares internacionales; consejería pre y post prueba; orientación y facilitación de la ruta de acceso a PrEP; kits informativos y preventivos (preservativos y lubricantes). Acompañamiento psicosocial para personas que están afrontando las primeras etapas tras un diagnóstico; y una plataforma digital propia —VIHvosApp— que gestiona de manera organizada y controlada las citas, garantiza el registro del expediente del usuario y permite el seguimiento continuo de la cascada de atención. Su eje no es solo el tamizaje: es engranar a cada persona diagnosticada con el Programa Nacional de VIH, la red hospitalaria de expendio de antirretrovirales y las rutas de atención clínica, para que nadie se pierda en el camino.
Aún queda por hacer en materia de sensibilización
Andrés valora el trato recibido en el Hospital Universitario. Nunca se ha sentido discriminado. Pero activistas como Pacheco advierten que esa experiencia no es universal.
“Hay personas HSH (hombres que tienen sexo con otros hombres) que van a consultas médicas y no revelan su orientación sexual por temor a discriminación, o trabajadoras sexuales que no revelan su trabajo porque perciben estigma o prejuicio por parte del personal de salud.”
— César Pacheco, Acción Solidaria
En qué estamos al día
Aproximadamente 73.000 personas reciben hoy tratamiento antirretroviral. (Fuente: ONUSIDA, 2024.) Otro avance concreto es la disponibilidad de PrEP oral gratuita en consultas de infectología de varios hospitales públicos — en Caracas, directamente en la Secretaría de Salud del Distrito Capital — y su comercialización en farmacias privadas desde 2024. La PrEP reduce el riesgo de infección por VIH en más del 99% mediante relaciones sexuales y en 74% en usuarios de drogas inyectables. El acceso existe; el problema es que muchas personas aún no saben que existe. (Fuente: Valenzuela; OMS/ONUSIDA.)
“En materia de esquemas antirretrovirales de primera línea, estamos al día.”
— Patricia Valenzuela, infectóloga, expresidenta Sociedad Venezolana de Infectología
Podemos estar mejor
“¿Qué podríamos estar mejor? Definitivamente.”
— Valenzuela
Las fallas persisten en la disponibilidad de medicación para infecciones oportunistas, que al no estar en la salud pública representan un gasto adicional que muchas personas no pueden costear. Y la capacidad para realizar cargas virales — esenciales para el tercer eslabón del 95-95-95 — sigue restringida.
“En este momento también contamos con reactivos para cargas virales, pero a veces necesitamos hacer más y no siempre se puede. Siempre hay alguna restricción.”
— Valenzuela
Aún queda mucho por hacer
Entre las peticiones de las ONG al Estado venezolano: mayor atención psicológica, más campañas de diagnóstico, descentralización de servicios y atención diferenciada para mujeres, poblaciones clave, HSH, trabajadoras sexuales y personas trans.
“Vivimos en una especie de contradicción: avances médicos, pero un sistema que no siempre los acompaña.”
— Leonel Arcia
A ello se añade una demanda específica sobre la PrEP: permitir su expendio controlado a través de espacios habilitados — no solo hospitalarios —, garantizando siempre que exista consejería, expediente documentado y trazabilidad del insumo. No se trata de entregar sin criterio: se trata de ampliar los mecanismos de prevención disponibles con rigor, consciencia y seguimiento. El insumo existe; lo que falta es llevar la información y la estructura donde están las personas.
El llamado que no cambia
En un contexto donde la cooperación internacional sostiene lo que las políticas públicas aún no garantizan, el desafío sigue siendo el mismo que fue a finales de los noventa: articular al Estado, a los agentes cooperantes y a la sociedad civil en torno a un modelo de atención integral, sostenido y centrado en las personas que viven con VIH.
“El llamado de nosotros siempre ha sido a sentarnos los tres sectores (Estado, agentes cooperantes y organizaciones de la sociedad civil), porque nadie puede solo.”
— César Pacheco, Acción Solidaria

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973
- La realidad de Pablo
- ¿Qué pasa con los laboratorios?
- Más que laboratorios operativos
- El apoyo internacional sostiene lo que el Estado no garantiza
- La experiencia de Andrés
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- Aún queda por hacer en materia de sensibilización
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- Aún queda mucho por hacer
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