🔴🔵 Carlos Rengifo, el atleta que camina sobre el cielo de Caracas

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A Carlos Rengifo siempre le han gustado los deportes. Cuando era niño comenzó practicando los más tradicionales: natación, baloncesto, fútbol y, con el tiempo, artes marciales. Ahora, con 32 años de edad, conocido como el skywalker de Caracas, recuerda especialmente ese día en el que su mamá lo llevó a una escuela de Kung Fu. Una puerta se abrió con ese deporte, porque aprendió nuevas técnicas de agilidad. Después de años de entrenamiento, disciplina y constancia,cuando tenía 18 años descubrió el parkour en su casa, gracias a los tutoriales de YouTube.

Los videos enseñaban cómo hacer los saltos que caracterizan a esta disciplina física centrada en la capacidad de trasladarse de manera más eficiente, rápida y fluida. Para hacer parkour, Carlos Rengifo debía saltar, trepar, rodar y superar obstáculos. Necesitaba más  fuerza, agilidad, creatividad y, sobre todo, superar sus miedos y vértigos, que, reconoce, experimentó desde niño.

“El parkour para nosotros es como respirar, siempre está en todos lados. Esta disciplina nos ayuda a superar tanto los obstáculos fijos como los psicológicos. Nace de allí, no se trata de escapar de algo que te persigue, se trata de enfrentarlo”, explica.

Entrenaba en las calles, con sus amigos. Se reunían en parques y avenidas para intercambiar técnicas de cómo avanzar y superar los obstáculos de concreto. Incluso viajó a Valencia para entrenar en otro espacio. A diferencia de otras disciplinas, el parkour no cuenta con una escuela o una federación. La calle era el centro de entrenamiento. 

Rengifo posando con una bicicleta BMX sobre el borde de un rascacielos en Caracas | Foto Cortesía

“Cuando conocí el parkour todo lo que sabía se integró, porque es un método de entrenamiento que te permite sobrepasar obstáculos. Es como un arma camuflajeada, entrenas, te preparas y si sabes que tienes algún tipo de problema, sabes que te puede servir”, comenta.

Poco a poco, aprendió a ver oportunidades donde otros ven obstáculos y llevó las acrobacias, los saltos y las posiciones invertidas a otro nivel: se enamoró de las alturas. Comenzó a sentir deseo por el vértigo cuando le hablaron de trabajar como limpia vidrios de edificios en Caracas. “Allí certifiqué que me gusta la adrenalina que se siente en las alturas. Limpiaba vidrios de varios hoteles. Era un trabajo muy bien pagado antes porque implica mucho riesgo”.

Capturada en las alturas de Caracas, marca un nuevo hito por la complejidad técnica y el riesgo implicado al realizar un Side flip a 225 Metros de altura | Foto Cortesía

Así comenzó a practicar skywalking, (cuya traducción literal sería ‘caminar por el cielo’), una moda urbana originaria de Rusia que desafía al vértigo y a la muerte. La práctica consiste en retar la gravedad con acrobacias a grandes alturas mientras se documenta la hazaña en fotos y videos que se publican después en redes sociales.

“El parkour te da la agilidad para escalar, es un deporte completo. Esto me dio la preparación física y mental para ir un poco más alto”, cuenta. Ahora, tras 14 años de entrenamiento constante, diario y exigente, que complementa con prácticas de yoga y free running, Carlos Rengifo ha llegado a un punto crucial en su carrera como atleta extremo. Está listo para dar el siguiente paso: registrar en una película documental las hazañas y el trabajo duro que conlleva desafiar las alturas.

Skywalker

Como atleta, Rengifo asegura que su filosofía siempre se ha centrado en desafiar los límites y cambiar la perspectiva de lo que es posible. Por eso, asume la producción de su película documental como un nuevo desafío, tanto o incluso más difícil que los riesgosos saltos mortales que hace en las azoteas de los edificios. No se trata solo de registrar la altura, sino de mostrar cómo se vive la disciplina y la mentalidad que hay detrás del ascenso.

Para hacer Skywalker, el caraqueño reconoce que necesita ayuda para financiar la película que ya tiene alma y visión. “Para llevarlo al nivel cinematográfico que Venezuela se merece, estamos abiertos a alianzas. Actualmente buscamos patrocinadores que quieran elevar su marca con nosotros”.

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Carlos Rengifo en Caracas | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Por supuesto, también necesita la colaboración de los espacios y estructuras que serán los escenarios naturales de su historia así como toda la permisología necesaria de las autoridades. Para Rengifo lo más difícil no ha sido, por ejemplo, hacer una parada de manos a 60 pisos de altura en las barandas de las torres de Parque Central. No. Lo más difícil, el reto más complicado de su carrera, hasta ahora, está en enfrentar a las autoridades que no ven el skywalking como una disciplina. 

“Para poder hacer una producción como la que quiero se necesita, por ejemplo, el contacto de las autoridades de Parque Central, que es la torre más alta de Caracas y de otros lugares. La vista ahí es increíble”, comenta. El atleta ya tiene pensado cómo será el inicio del proyecto: con un dron, utilizando tomas aéreas, quiere que el público vea lo que él ve cuando hace una parada de manos en los a 225 metros de altura de las torres de Parque Central.

Ese sería solo el comienzo. También quisiera escalar la Torre La Previsora, un edificio que reconoce que no domina todavía. Entre sus metas también sueña con la posibilidad de colgarse de un helicóptero, algo que para él no representa dificultad. Todo quedaría grabado en su documental. La película sería el testimonio de que, sin importar qué tan profundo sea el vacío, siempre hay fuerza para subir. “Skywalker no es solo un atleta en las alturas, representa la resiliencia venezolana que se niega a caer y siempre mira hacia arriba”.

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Carlos Rengifo en Parque Central | Foto Archivo

La idea del proyecto surgió luego de que Netflix estrenara en 2024 una película documental llamada Skywalkers, dirigida por Jeff Zimbalist y Maria Bukhonina. El filme cuenta la historia de amor en las alturas entre un ruso y una ucraniana. Este año, uno de sus referentes en el skywalking, Alex Honnold, también protagonizó el evento en vivo Rascacielos en directo en la plataforma de streamig, otro proyecto que lo inspiró.

Hacer un documental sobre el deporte que practica sería ideal para unir sus dos pasiones: el skywalking y la producción audiovisual. De joven cursó la licenciatura de Creación Audiovisual y Diseño de la Universidad Monteávila, pero no pudo terminarla. Ahora, cuando no está entrenando o haciendo barras en edificios de 12 pisos de altura, Rengifo se gana la vida y estudia inglés. Ha trabajado en todo tipo de empleos relacionados con la comida e incluso se ha vestido de Spiderman para animar fiestas infantiles.

“Siempre quise investigar, cultivarme y aprender. Hay muchos atletas venezolanos que le ponen un mundo a esto y han tenido que salir del país; hay atletas de parkour, de escaladas, atletas de alto nivel. Todos están, pero no hay espacios ni apoyo. Alex Honnold sin duda es mi referente, pero aquí también hay mucho nivel. Falta apoyo, falta que alguien nos vea. Más allá de mostrar una película y mostrar cómo salta una persona, es saber que siempre hay oportunidades en donde los demás ven obstáculos”.

Rengifo haciendo barras a doce pisos de altura | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Parque Central de cabeza

Una de las estructuras más complejas en las que Carlos Rengifo ha desafiado a las alturas ha sido en Parque Central, con 225 metros. Corría el año 2016. Antes de hacer las acrobacias en la terraza, visitó el lugar en reiteradas oportunidades. Iba solo y acompañado, estudió el edificio, la superficie, el viento, la estructura, las distancias. Todo lo evaluó a profundidad.

 “Cuando voy a un sitio lo estudio al menos un mes, pero una vez subo no me tardo en ejecutar lo que llevo en mente. Primero, para que las autoridades no se percaten de que estoy allí y segundo porque si piensas mucho te congelas del miedo”, confesó. Luego, antes de hacer las acrobacias, le pide permiso al edificio, un rito que reconoce como algo muy suyo. “Le digo a la estructura que estoy aquí, que voy a hacer algo con ella, que no vengo a lastimarla ni destruirla, cosas así. También me encomiendo a Dios”.

El handstand más peligroso hasta la fecha sobre el pasamanos de seguridad de un rascacielos en Caracas, Venezuela | Foto Cortesía

Después de cuatro semanas de estudiar las torres, emprendió su misión con un fotógrafo. Escaló, trepó, hizo piruetas y fue blanco de decenas de fotografías, las más impactantes de su carrera hasta ahora. “Me he parado de manos, me he guindado, he hecho todo tipo de trucos sin ningún tipo de equipo de seguridad o arnés en Parque Central. La seguridad aquí es el entrenamiento que haces cada día, la disciplina y el esfuerzo mental que esto conlleva”.

Una vez terminada la sesión, se disponían a descender de la terraza cuando funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) los interceptaron. “Nos robaron los equipos, nos trataron como terroristas, apenas pude salvar una foto. Las personas creen que el skywalking es vandalismo cuando en realidad requiere una gran disciplina y entrenamiento”, comenta al respecto sobre la experiencia.

Rengifo les mostró su trabajo en redes sociales, pero los funcionarios insistieron en que si se caía, ellos se meterían en problemas. A su amigo le quitaron la cámara y los llevaron detenidos. “En ese entonces la situación con los presos políticos no estaba tan ruda como ahora. Luego nos soltaron, pero de haber pasado eso hoy, todavía estuviéramos detenidos o muertos”.

Esa experiencia no lo detuvo sino que lo volvió más estratégico para practicar skywalking. Después de Parque Central, en octubre de 2016, fue al Centro Financiero Confinanzas, en La Candelaria, mejor conocida como “La Torre de David”. “En esa tuvimos menos problemas para entrar, tiene 46 pisos y 146 metros de altura. Hice un salto mortal allí, en una cornisa estrecha de más o menos 25 cm de grosor”.

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Carlos Rengifo, caminando sobre el cielo | Foto Archivo

Para lograrlo, entrenó  por meses el salto en una superficie baja. Debe haber una preparación y a él le puede tomar meses estar listo para desafiar la gravedad. “Puedes tener perfecto el salto, pero todo cambia cuando llegas a la altura: sabes que no puede haber margen de error, o lo haces o lo haces. Más allá de la preparación que tengas, ese es el momento definitivo”.

La preparación física, así como en otros deportes, es casi un entrenamiento militar en el que se hacen escaladas y fortalecimiento de piernas. Este año, escaló la Cruz del Morro en Petare, a 12 metros de altura. Lo hizo sin zapatos para tener mayor apoyo y tuvo que pedir permiso a las autoridades. La cruz se movía por el viento y fue un verdadero reto. Cuando llegó arriba, personal de protección civil le preguntó si podría pintar la estructura. Recientemente habían contratado obreros con arneses  para hacerlo, pero lo dejaron a medias. Rengifo tiene un video sentado en la cruz con un rodillo pintando, sin ningún tipo de equipo de seguridad.

Rengifo en la Cruz del Morro de Petare | Foto Archivo

“Me gustaría que las ciudades apoyaran más a artistas como nosotros, no buscamos hacerle daño a nadie. Ahora tengo que esperar que haya un cambio de administración o de situación porque actualmente las autoridades de Parque Central no permiten que suba o grabe contenido allí”, señala.

Ser fuerte para ser útil

La filosofía como atleta de Carlos Rengifo está muy ligada a algo que se aprendió en el parkour: hay que ser fuerte para ser útil. Él, como deportista, quiere ser fuerte para ayudar a la sociedad que suele ver obstáculos donde él ve una oportunidad para saltar y superar sus capacidades físicas. ¿Su lema? La vida es un riesgo permanente. “No hay nada que puedas hacer para no tomar tantos riesgos”.

Actualmente, Rengifo no sabe exactamente a qué le tiene miedo. Sí, reconoce, ha experimentado vértigo y muchos miedos desde niño, pero no le teme a las alturas. Para él hay cosas en la vida, como desafiar la gravedad, que son más grandes. “Nosotros no somos súper humanos, solo entrenamos para hacer cosas que otras personas consideran imposibles. El miedo siempre está. Pero cada vez que te entrenas y pones tu cuerpo al límite tantas veces se convierte en un miedo superado. No es algo que te afecte porque sabes cómo enfrentar la situación, ya sea aquí arriba o allá abajo”.

Esta toma captura a Rengifo saltando sobre el estrecho borde de hormigón de un rascacielos en Caracas, sosteniendo su bicicleta a su lado | Foto Cortesía

Tras años de entrenamiento sabe cómo soportar el miedo y enfrentar la adversidad. Tampoco le tiene miedo a la muerte porque no se obsesiona pensando en ello. Sabe que existe, está consciente, además, que un pequeño fallo en una azotea y será lo último que hará en su vida. Y, sin embargo, cuando llega a una terraza muestra emoción por todo lo que puede hacer en las vigas o en las cornisas.

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Rengifo con Caracas a sus pies | Foto Archivo

“Cualquier movimiento que hagas tiene que ser nivel olímpico, quirúrgico, completo y perfecto. Un fallo, así sea pequeño, y no lo cuentas. Sabiendo esa realidad, te preparas. No estoy hablando que te tengas que matar haciendo ejercicio, tiene que haber un balance. Puedes tener mucha fuerza física pero también hace falta la fortaleza mental porque más allá de guindarte o hacer paradas de manos o saltar un muro, el reto más complejo es poder bajar y contar lo que pasó”.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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