Caracas.- El precio del dólar oficial que publica el Banco Central de Venezuela (BCV) alcanzó los 500,46 bolívares este viernes 8 de mayo, un incremento que marca una tendencia al alza constante en lo que va de mes, pues la divisa estadounidense cerró el pasado lunes 4 de mayo en 490,40 bolívares.
Durante la primera semana de mayo, el ritmo de devaluación mantiene la velocidad observada en abril, mes en el que la moneda estadounidense aumentó un 2,8 %. Si se compara con el inicio de marzo, cuando la tasa se ubicó en 417 bolívares, el ajuste acumulado en las últimas semanas es del 19 %, un ritmo que el economista y socio fundador de la firma Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, consideró de una mejora que se pudo aprovechar más al permitir una mayor devaluación.
“En las últimas semanas el mercado cambiario venezolano ha mostrado una mejora clara en estabilidad y convergencia (…) Sin embargo, esta mejora también deja en evidencia una oportunidad desaprovechada. En este contexto, el tipo de cambio oficial debió permitir una mayor depreciación para acelerar la convergencia y reducir distorsiones fiscales y cambiarias”, dijo Grisanti este jueves 7 en su cuenta de X.
Según el especialista, el incremento del dólar oficial redujo parcialmente una brecha cambiaria que a principios de año se encontraba en niveles de entre 40 % y 45 %. Este ajuste responde a un aumento significativo en la oferta de divisas y a una mejor alineación de los precios de intervención con el valor del mercado.
Grisanti destacó que el BCV vendió 1.509 millones de dólares durante abril, el nivel de intervención más alto en tres años. Esta cifra representa un incremento del 30,7 % frente al mismo período de 2025. Para el mes de mayo, el ente emisor anunció que ejecutará una intervención de 1.350 millones de dólares para estabilizar el mercado. A pesar de estas inyecciones masivas, el mercado aún no alcanza un equilibrio pleno debido a ineficiencias operativas en el segmento de menudeo. No obstante, Grisanti estima que la estabilidad cambiaría puede mantenerse porque actualmente “no hay bolívares para tantos dólares”.
Una estrategia agresiva pero incompleta
A principios de semana, el economista Asdrúbal Oliveros definió la política actual del BCV como una “venta agresiva de divisas” que busca bajar las expectativas de devaluación y cerrar la brecha cambiaria. Sin embargo, Oliveros calificó la medida como “incompleta” y advirtió que funciona como una “quema de divisas” si no se incorporan acciones en el área fiscal y una comunicación clara por parte del gabinete económico. Entre enero y abril de 2026, el Estado vendió más de 3.500 millones de dólares a través de subastas e intervenciones.
La principal distorsión del sistema actual radica en la diferencia entre la tasa oficial y la tasa de intervención. El BCV fijó el tipo de cambio de la intervención de mayo en 611 bolívares por dólar. Al compararlo con la tasa oficial, el lunes de 490 bolívares, surge una brecha del 24 %. Oliveros explicó que este diseño genera un error que empuja los precios al alza en dólares, ya que el sector privado adquiere divisas a 611 bolívares, pero la ley lo obliga a vender sus productos a la tasa oficial de 500 bolívares.
Esta disparidad afecta directamente el poder de compra de los ciudadanos. La mayoría de los sueldos en Venezuela se pagan en bolívares indexados a la tasa oficial. Cuando un trabajador recibe su ingreso y acude al mercado, enfrenta precios que reflejan el valor real de la calle y no el del BCV, lo que genera una pérdida de capacidad adquisitiva superior al 30 %. Para Oliveros, el Estado obtiene un beneficio fiscal al vender dólares caros y pagar sueldos y proveedores a la tasa oficial más barata, lo cual ocurre en detrimento del país.
La inflación también presiona la economía nacional. El BCV reportó que la inflación anual en abril se situó en 612 %. Aunque hubo una leve desaceleración respecto al 650 % anual de marzo, la cifra permanece entre las más altas del mundo. Oliveros señaló que el efecto de la inyección de divisas es atenuado para la cantidad de dinero que el Estado suministra al sistema. La capacidad del BCV para mantener este flujo depende de la renta petrolera, la cual mostró una mejora en los ingresos.
Las proyecciones de Oliveros indican que el Estado puede mantener ventas de divisas de entre 800 y 1.300 millones de dólares mensuales durante este año. Al cierre de 2026, las ventas totales podrían superar los 10.000 millones de dólares, lo que duplica los 4.800 millones de dólares vendidos en 2025. Actualmente, un grupo de 25 bancos participa en la distribución de estos recursos. El BCV asigna entre el 10 % y el 15 % de los dólares a personas naturales para ahorros o consumos, mientras que el resto se dirige a sectores básicos como alimentos, medicina y telecomunicaciones.
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