🔴🔵 La picana en la oreja y una escopeta en la cabeza: Nahuel Gallo revela torturas que sufrió en Venezuela

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El gendarme argentino Nahuel Gallo relató detalladamente las torturas que sufrió tras ser detenido el 8 de diciembre de 2024 en la frontera entre Cúcuta y San Antonio del Táchira. Lo que comenzó como un viaje familiar para reencontrarse con su esposa y su hijo en Caracas, se transformó en una detención de más de un año dentro de la cárcel de El Rodeo I, calificado como un “centro de torturas”.

En una entrevista que concedió a Carolina Amoroso para Todo Noticias, Gallo contó llegó a la frontera a las siete de la mañana y se dirigió a las oficinas Migración. Allí, funcionarios vestidos de civil, sin identificación ni placas, lo apartaron para una supuesta entrevista. Aunque el gendarme presentó su carta de invitación, pasaporte y boletos de regreso, el foco de los agentes se centró exclusivamente en su celular.

El detonante de la violencia fue la búsqueda de palabras clave en su WhatsApp. Los agentes buscaron “Chávez” y luego “Maduro”. Al encontrar conversaciones privadas con su esposa donde criticaban a Nicolás Maduro, la actitud de los captores cambió. A pesar de que Gallo intentó inicialmente ocultar su profesión diciendo que trabajaba en la aduana, el descubrimiento de una fotografía uniformado agravó su situación. “Ahí ya me trataban diferente, me esposaban los pies y las manos; se enojaron porque decían que les había mentido”, explicó.

Torturas y traslados bajo presión

Durante su detención inicial y el posterior traslado hacia Caracas, Gallo denunció haber sido víctima de agresiones físicas constantes. Recibió golpes en el abdomen, la cabeza y “cachetadas” mientras le cubrían el rostro. “Me sacan para afuera y me dicen: ‘Bueno, te vas a Disney’. Cuando me trasladan, veo que empiezan a ponerse todo chaleco, toda la cara tapada, arma, escopeta, me esposaron”, relató

En un traslado de 40 minutos que describió como eterno, la presión aumentó cuando los agentes descubrieron que tenía contactos de fiscalías y juzgados argentinos en su agenda.

“Me ponen la escopeta acá en la cabeza y me dicen: ‘Di la verdad o la vas a pasar mal’. Me pusieron la picana en la oreja preguntándome por qué tenía números de tribunales”, relató. El gendarme explicó que esos contactos eran propios de su labor judicial en Buenos Aires y en la frontera, pero sus captores utilizaron la situación para intensificar los interrogatorios.

Gallo pasó por el centro de detención de la Dirección General de Contrainteligencia Militar y finalmente por la cárcel de El Rodeo I. Describió condiciones de hacinamiento, falta de higiene y tortura psicológica. En El Rodeo I, mencionó la existencia de “la cámara del tiempo”, un cuarto pequeño y vacío donde los detenidos son ingresados desnudos y rociados con gas pimienta.

También detalló el uso de celdas de castigo en el cuarto piso, donde los prisioneros permanecen esposados 24 horas al día, a veces atados a las puertas, bajo vigilancia de cámaras y en total aislamiento. Durante su estancia, Gallo sufrió ataques de ansiedad y pensamientos suicidas ante la incertidumbre de su destino y la falta de contacto con su familia.

Preso político de Diosdado Cabello

El gendarme afirmó que su caso fue utilizado políticamente por figuras de la cúpula oficialista. “Yo era un preso político de Diosdado Cabello”, dijo. Aseguró que el funcionario lo mencionó en varias ocasiones en su programa de televisión, Con el mazo dando, acusándolo de espionaje y confirmando públicamente su lugar de reclusión en El Rodeo I.

Gallo atribuyó su situación a la tensión diplomática entre el gobierno argentino y el venezolano. Según su relato, mientras otros ciudadanos extranjeros recibían visitas de sus embajadas, él se sentía desprotegido debido a la ruptura de relaciones. “Argentina, como las relaciones diplomáticas están todo mal, no creo que salga hasta que el gobierno que está de turno no se vaya”, llegó a pensar durante su encierro.

Liberación y petición sobre Venezuela

La liberación de Gallo se produjo de manera inesperada. Fue obligado a vestir una franela roja —color asociado al oficialismo— para ser entregado a una delegación argentina que incluía a miembros de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), a quienes reconoció por sus insignias; y la Federación Venezolana de Fútbol (FVF).

Tras reencontrarse con su hijo Víctor y su esposa, el gendarme hizo un llamado a la comunidad internacional. Sostuvo que el mundo “se ha olvidado de Venezuela” y que, a pesar de que se hable de transiciones, el “régimen” persiste en sus prácticas. “Siguen torturando, siguen haciendo lo que hacen; pido que no se olviden de los presos políticos”, concluyó.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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