Caracas.- Venezuela empezó oficialmente el 13 de mayo un proceso para reestructurar su deuda externa, una medida que busca reorganizar y normalizar los pagos pendientes del país y de Pdvsa; sin embargo, los expertos advierten que el camino será complicado debido al enorme monto adeudado, las sanciones internacionales y la gran cantidad de acreedores involucrados.
Según la agencia Reuters, Venezuela y Pdvsa tienen actualmente bonos en mora cercanos a los 60.000 millones de dólares, pero el panorama es mucho más amplio, y es que al sumar intereses acumulados, demandas internacionales y arbitrajes, analistas estiman que la deuda total podría superar los 150.000 millones de dólares, algo que hace que el proceso sea una de las reestructuraciones soberanas más grandes y complejas registradas.
El plan de la administración de Delcy Rodríguez
La administración de Delcy Rodríguez tiene un plan basado en cuatro principios cuya intención es alcanzar acuerdos que permitan al país volver a cumplir sus compromisos financieros sin afectar aun más su economía, estos son:
- Sostenibilidad.
- Transparencia.
- Buena fe.
- Rapidez
Pese a esto, los especialistas dudan de que el proceso pueda avanzar tan rápido como lo promete el Estado venezolano, especialmente por las dificultades legales y las políticas que existen.
Hay obstáculos que la administración de Rodríguez no ha aclarado cómo manejará
Si bien Venezuela se ha enfocado en la deuda externa internacional, así como en los bonos de Pdvsa, todavía no ha explicado detalladamente qué pasará con los préstamos de organismos multilaterales ni con las deudas contraídas con otros países: JPMorgan -el banco más grande de los Estados Unidos- advierte que la administración de Rodríguez debe cerca de 2.000 millones de dólares a instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo y CAF, además de al menos 10.000 millones de dólares a China; sin dejar de lado que, Brasil y Japón también figuran entre los acreedores más importantes.
Otro punto que genera dudas es la ausencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) en esta etapa inicial, y es que, aunque Venezuela prometió presentar en junio un plan macroeconómico y un análisis sobre la sostenibilidad de su deuda, documentos que normalmente se elaboran con apoyo técnico del FMI, el organismo confirmó que todavía no participa en el proceso.
Además, las sanciones de Estados Unidos siguen limitando las negociaciones, y es que, aunque Washington autorizó a Venezuela a contratar asesores financieros, aún no permite negociar directamente con los tenedores de bonos; no obstante, hay analistas que consideran que el gobierno de Donald Trump podría flexibilizar esas restricciones para facilitar futuras conversaciones entre Caracas y sus acreedores.
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