🔴🔵 “Le quitaron todo”: desocupan apartamento de expreso político uruguayo invadido

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A la medianoche de este miércoles 27 de mayo, y como resultado de la presión ciudadana y la denuncia de los medios de comunicación, el apartamento del uruguayo-venezolano y expreso político José Breijo, de 73 años de edad, fue finalmente desocupado. Aún así, defensores de derechos humanos alertaron que el inmueble, ubicado en el edificio Pascuarelli en Bello Monte, se encuentra totalmente vacío y desvalijado por el funcionario que lo mantenía tomado de forma ilegal.

Carlos Julio Rojas, periodista y coordinador del Frente Norte de Caracas, calificó este hecho como una“victoria ciudadana” impulsada por los vecinos de la residencia para ayudar al señor Breijo. Según comentó, durante la medianoche del martes se presentaron presuntos funcionarios policiales en camionetas para ejecutar el desalojo y dejar entrar a José Breijo a la vivienda.

Rojas indicó que el supuesto invasor pertenece al Grupo de Operaciones Especiales (GOES), el mismo cuerpo que ejecutó la captura del señor Breijo en diciembre de 2023. 

Respuestas vacías

La entrega del inmueble se realizó bajo gran opacidad y falta de garantías, ya que los funcionarios presentes argumentaron que que el apartamento le había sido entregado al policía por la Presidencia de la República, pero se negaron a presentar cualquier documentación legal que justificara la ocupación del espacio. Posteriormente, abandonaron el lugar de forma abrupta al permitir el ingreso de José Breijo.

“El señor José tiene 22 años viviendo aquí, pagando su arriendo todos los meses. No hubo ningún tipo de explicación. Lo metieron en el apartamento y se fueron”, señaló el coordinador del Frente Norte de Caracas. 

Aunque la medida evita que el señor Breijo continúe durmiendo en el pasillo del edificio, la realidad es el desamparo total porque los funcionarios se deshicieron de la nevera, cocina, su cama y el resto de sus pertenencias personales durante la invasión.

Una detención arbitraria

El origen de la vulnerabilidad de José Breijo se remonta a diciembre de 2023, cuando por una iniciativa personal tras el estallido del conflicto en el Medio Oriente, acudió a un establecimiento en Caracas y su único propósito era tomar una fotografía de una bandera con una inscripción cuyo contenido desconocía por la diferencia de idioma y tras intentar compartir el contenido con miembros de la comunidad judía local para reportar el hallazgo, fue delatado y posteriormente capturado por el cuerpo del GOES. 

Breijo pasó dos años encerrado injustamente en el centro penitenciario de Tocuyito bajo acusaciones de terrorismo y durante este tiempo desarrolló severas dolencias pulmonares. Al ser excarcelado para cumplir la condición de cárcel por casa, las autoridades lo dejaron desatendido en la entrada de su residencia y encontrándose con un candado que impedía el acceso a su propio hogar. 

Propiedades vulneradas

El Frente Norte de Caracas advierte que la agresión contra Breijo no es un caso único, sino que evidencia un patrón sistemático del Estado en temas de desprotección y abusos contra los detenidos por motivos políticos y la población de tercera edad en el país. La organización denunció cómo funcionarios y colectivos armados se dedican a confiscar cuentas bancarias, desvalijar viviendas y apoderarse de locales aprovechando la situación de los ciudadanos encarcelados. 

Además de la invasión ilegal de su vivienda, y de haber tenido que dormir en un pasillo, José Breijo estará confinado bajo arresto domiciliario en una vivienda desmantelada, sin recursos económicos y con una patología pulmonar que se agravó en prisión. Defensores de los derechos humanos han hecho llamados para que intervengan urgentemente en este caso y le brinden apoyo institucional y la asistencia médica necesaria para garantizar la dignidad de su vida.

La activista uruguaya, Giuliana Brandi, informó también este 27 de mayo que el cónsul uruguayo en Caracas ha mantenido contacto constante con Breijo y que ha colaborado “con insumos necesarios para su situación actual.

“Hasta el momento, ha sido la única autoridad gubernamental que se ha hecho presente de manera directa junto al ciudadano. Asimismo, Cancillería de Uruguay continúa en comunicación permanente sobre el caso”, agregó.

Detenido solo por tomar una foto

El origen de la detención de José Breijo se remonta a diciembre de 2023 y estuvo motivado por una iniciativa personal del ciudadano tras el estallido del conflicto en el Medio Oriente.

“En el año 2023 se desató una guerra entre Hamás e Israel. Yo quise echar una mano, digamos, pero no se me ocurrió otra cosa que ir a una oficina donde concurre gente del Medio Oriente, y donde se decía que era una oficina de Hamás y de todo ese tipo de gente, sacarle una foto”, explicó.

De acuerdo con su testimonio, el ingreso al establecimiento se produjo de manera pacífica y con el único fin de registrar una imagen de los elementos que se encontraban en el interior. “Logré entrar, sin violencia, sin nada, porque la estaban limpiando, y saqué una foto. Le saqué una foto a una bandera que estaba en la pared, que tenía una inscripción”, relató el ciudadano uruguayo-venezolano.

El señor Breijo aclaró que no comprendía el contenido del texto capturado debido a la barrera idiomática, al manifestar: “Yo ni pepa porque no hablo árabe ni ningún idioma de esos”.

Finalmente, el intento de entregar el material fotográfico desencadenó su posterior captura por parte de cuerpos de seguridad. Breijo afirmó que su intención inicial era reportar el hallazgo a miembros de la comunidad judía local, lo que terminó alertando a los funcionarios: “Se la quise entregar a un rabino (líder espiritual, maestro y guía de una comunidad judía) y me mandaron con la policía sin que ella me diera cuenta”.

Esta acción derivó en la posterior movilización del Grupo de Operaciones Especiales (GOES), cuerpo que ejecutó la detención formal bajo engaño en una panadería de Caracas. “Tengo un problema de salud semigrave (…) No tengo ayuda, no tengo nada. Estoy con tres o cuatro compañeros ahí que son los que le están echando pecho a la situación”, alertó.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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