Un acuerdo inaceptable en el Foro de Diálogo Social
En un reportaje del sitio web Infobae publicado el 22 de mayo de 2026 se informa que «Gobierno, sindicatos y empresarios negocian regular los Consejos Productivos de Trabajadores (CPT)», y se destaca «la disposición mostrada por el Ejecutivo y las centrales oficialistas en el marco del Foro de Diálogo Social que promueve la Organización Internacional del Trabajo (OIT)», confirmando así el acercamiento del chavismo con los patronos en el contexto del “nuevo momento político” inaugurado el 3 de enero, tras el ataque militar de Estados Unidos.
Resulta asombroso que en la agenda del Foro Social aún se mantenga la permanencia de los CPT en el país, con la anuencia de los diferentes actores sociales que integran la instancia —centrales sindicales, Fedecámaras y la OIT—, ya que la posición del régimen es mantener esta figura creada para atentar contra la libertad sindical y la propiedad privada.
Origen y propósito: sustituir los sindicatos
Los CPT forman parte del proyecto de Estado Comunal desde 2007. Su objetivo, originalmente trazado, es implantarlos como una organización de los trabajadores sustituta de los sindicatos y como mecanismo de control del Estado sobre las empresas privadas y públicas. Quien no lo entienda así debe remitirse a las normativas creadas ilegalmente desde 2017.
La propuesta inicial de los CPT se planteó en la fracasada reforma constitucional de 2007, sometida por Hugo Chávez al país y derrotada en el referéndum del 2 de diciembre de ese año. El intento no se detuvo allí: continuó presente en los Planes Simón Bolívar elaborados por asambleas tumultuarias en Guayana y en los textos de las leyes orgánicas comunales aprobadas de manera írrita por la Asamblea Nacional en diciembre de 2010.
Una larga cadena de ilegalidades
Posteriormente se incluyeron en los artículos 497 y 498 del ilegal Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (DLOTTT), impuesto por Hugo Chávez mediante una ley habilitante en 2012 destinada a atender catástrofes naturales, aunque la cuarta disposición transitoria de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) señala expresamente que la aprobación de esa ley corresponde a la Asamblea Nacional.
Entre tropelías y abusos de poder, una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) convocada ilegalmente por el Ejecutivo de Nicolás Maduro —en violación de las normas constitucionales de convocatoria— instaló este adefesio jurídico de corte corporativo y aprobó finalmente la Ley de los Consejos Productivos de Trabajadores y Trabajadoras (CPTT) en 2018.
Qué son y qué hacen los CPTT
Por consiguiente, cuando leemos en la nota de prensa que «Gobierno, empresarios y sindicalistas avanzan en la discusión para regular los llamados Consejos Productivos de Trabajadores y Trabajadoras (CPTT)», nos resulta inaceptable seguir tolerando una «figura laboral» completamente ajena y contraria al diálogo social en las relaciones de trabajo.
Bien sabemos que, en la norma promulgada en febrero de 2018, los CPTT deben funcionar en todas las «entidades de trabajo» para «impulsar, evaluar y controlar los procesos de producción, abastecimiento, comercialización y distribución de los bienes y servicios para satisfacer las necesidades del pueblo».
Asimismo, la ley de los CPT indica que cada consejo debe contar con un «trabajador miliciano» e incluye entre sus atribuciones «conocer, evaluar y fiscalizar los procesos de producción, abastecimiento, comercialización y distribución de productos y servicios de la entidad de trabajo». Adicionalmente, en cuanto a su estructura organizativa, el CPTT asume las funciones correspondientes a los sindicatos y gremios.
La posición contradictoria del empresariado
Aunque Fedecámaras rechaza esta figura por atentar contra la propiedad privada, el secreto industrial y la paz del clima laboral, resulta extraño —y complaciente con el régimen— que el empresariado venezolano «prefiera que los CPTT solo se aplicaran a los entes públicos y que, en caso de continuar actuando en el sector privado, se restrinjan sus funciones en temas como el secreto industrial y los proyectos gerenciales».
Por otra parte, la investigación señala que «la Comisión de Encuesta de la OIT, considerada el máximo mecanismo de investigación de la institución para casos graves de violaciones laborales, está a favor de eliminar los CPTT; sin embargo, el oficialismo descarta esta idea argumentando que existen unos 40 000, razón por la cual les sería difícil suprimirlos de un plumazo».
Un modelo con raíces en el autoritarismo del siglo XX
Cabe aclarar que los consejos de trabajadores tuvieron un origen autónomo y obrero en la Revolución rusa de 1917, así como en Italia y Alemania en 1918; Stalin luego los cooptó en la URSS, convirtiéndolos en instrumentos de control del Estado orientados a transformar los sindicatos en figurines despojados de toda representación autónoma de los trabajadores. Así ocurrió durante el transcurso del siglo XX, hasta la desaparición definitiva de la URSS y el bloque soviético de Europa del Este en 1990.
Su versión más moderna han sido los Comités de Defensa de la Revolución cubanos, convertidos en policías del pensamiento y de la libertad de expresión ciudadana. Por tanto, mantenerlos en nuestro país representa un exabrupto de más en el Foro Social convocado para cumplir con los convenios 87 (Libertad sindical), 26 (Salario mínimo) y 144 (Reuniones tripartitas).
Lo inservible debe desecharse
Estos CPT venezolanos son reminiscencias del régimen chavista en agonía, mampara de un Estado Comunal autoritario cuya presencia solo pretende mantener desde el poder un control injustificable e inaceptable sobre las relaciones de trabajo. Si estamos ante un «nuevo momento político a partir del 3 de enero», lo inservible debe desecharse.
Finalmente, según indica el trabajo periodístico, «en un plazo no mayor de 15 días se debe presentar en la mesa del Diálogo Social la propuesta de reglamento de los CPTT». Esperamos que los integrantes de esta instancia laboral, que se reúne desde 2022 sin resultado alguno más allá de la frustración y el desengaño, no pierdan más tiempo y asuman la posición que requiere el pueblo venezolano: abocarse a restablecer el poder adquisitivo mediante el desarrollo concreto de las convenciones colectivas, la seguridad social integral y el trabajo digno.
@froilanbarriosf | Movimiento Laborista.
Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973