🔴🔵 Magnifica Humanitas: el llamado del papa León XIV a desarmar la IA

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Una encíclica con más de 42 mil palabras es la más reciente obra del papa León XIV. Magnifica Humanitas (Magnífica Humanidad) significa el primer legado del sumo pontífice que cumplió apenas un año en El Vaticano el pasado 8 de mayo. 

El documento aparece en el 135 aniversario de la encíclica Rerum Novarum (de las cosas nuevas) hecha por León XIII en el contexto de la revolución industrial y de quien se inspiró el estadounidense Robert Francis Prevost para adoptar su nombre.

La nueva encíclica va sobre otro concepto revolucionario: la inteligencia artificial

Dirigida a los 1.400 millones de católicos que hay en el mundo, el papa León XIV pretende ahondar en una tecnología que está revolucionando al mundo y llegó para quedarse. 

“Magnífica Humanitas nació de la escucha”, dijo el papa durante la presentación de la encíclica en Roma. Su santidad sostuvo que antes de redactarla consultó a científicos, ingenieros, políticos, educadores, padres y representantes.   

“Hay padres y maestros profundamente preocupados por el futuro de las nuevas generaciones. Me han llegado voces muy inquietantes sobre sistemas de armas cada vez más autónomos, prácticamente fuera de todo control humano. De todo esto surge una convicción inquietante expresada en la encíclica; la inteligencia artificial debe ser desarmada”, dijo el papa, quien es testigo de dos guerras; la de Ucrania y Rusia que ya lleva cuatro años y la de Estados Unidos e Israel contra Irán, que este 28 de mayo cumplió tres meses, pese a que su compatriota, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que iba a durar un máximo de cuatro semanas.  

El propio papa dijo que no se considera un retrógrada por criticar algunos aspectos de la IA y por eso durante la presentación de la encíclica estuvo acompañado por Christopher Olah, cofundador de Anthropic, una empresa de investigación y desarrollo de la tecnología.  

“Qué gran signo de esperanza es que, con nuestras diferencias, podamos escucharnos unos a otros, manifiesta claramente la gravedad del momento”, sostuvo el papa en relación a la presencia de Olah y de otras personalidades de Silicon Valley, el principal centro global de tecnología e innovación, ubicado en California, Estados Unidos. 

En el texto, el papa emplea la palabra dignidad alrededor de 100 veces y condena lo que califica como “las nuevas formas de esclavitud”, incluyendo a los jóvenes que trabajan por un sueldo minimo en empleos con condiciones peligrosas etiquetando datos y contenidos. 

“Cuerpos marcados, mutilados, consumidos para que el flujo de los cálculos no se interrumpa. El valor de la persona no depende de lo que realiza o produce. Existen derechos que corresponden a todos por el mero hecho de ser personas”, escribió. 

En el manifiesto, el papa se hace eco de otros predecesores como Juan Pablo II, quien reconoció la importancia de los sistemas económicos y tecnológicos, pero insistía en la dignidad del trabajador y en lo fundamental de que este permaneciera en el centro de cualquier nuevo orden mundial. 

“Cada persona es única e insustituible, un sujeto libre e inteligente, dotado de conciencia, capaz de buscar a Dios, de servir a los demás y de cuidar de nuestra casa común”, expresó el sumo pontífice.  

La doctrina social por encima 

Para Juan Salvador Pérez, director de la revista SIC (Seminario Interdiocesano de Caracas) de la fundación Centro Gumilla, el propio nombre de la encíclica llama a la reflexión.

“La humanidad magnífica invita a pensar, es un nombre que denota que ante el desarrollo está primero el ser humano”, dijo Pérez.

El magíster en Estudios Políticos sostuvo que León XIII, predecesor de León XIV abrió la puerta al desarrollo social de la iglesia.

“La doctrina social de la iglesia es su cara política y cultural en los últimos 130 años”, agregó. 

El doctor en filosofía dijo que en 1891 la Rerum Novarum abrió las puertas “a todo lo que nosotros llamanos y definimos como la iglesia en materia social”. 

“135 años después, el papa León XIV hace una encíclica que también atiende un tema social: la inteligencia artificial”, añadió.  

Fray Luis Antonio Salazar, párroco de la iglesia La Chiquinquirá en Caracas, indicó que en la encíclica el papa insiste en el tema de la dignidad humana.

“Porque por mucho que sea una inteligencia artificial jamás va a ser natural, esto tiene que llevarnos a una reflexión desde el punto de vista antropológico, de cuál es el valor del ser humano”, dijo el sacerdote.

Pérez indicó que el subtítulo de la encíclica es también elocuente.  

“Se llama: La custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial, es decir, el papa está preocupado no solo por los vertiginosos avances tecnológicos, sino por la interrogante de qué pasa con el hombre, con la dignidad de la persona en estos tiempos”.

El director de la revista SIC sentenció que de lo que está hablando el papa en la encíclica no es de tecnología, como en su momento el papa León XIII no habló sobre los avances industriales.

De lo que está hablando León XIV es de la centralidad de la persona humana ante todos los eventos tecnológicos ¿Como queda el ser humano, los jóvenes, los niños, los pobres, los ancianos?”, indicó Pérez.   

Tecnología no debe ser privatizada 

Fray Luis expuso que el problema es que la IA está queriendo tomar decisiones.

“Ahora la IA dice quién entra a un trabajo y quién no, hasta los sacerdotes están usando la IA para sus homilías, así de aburridas serán que tienen que apelar a eso”, sostuvo el sacerdote. 

Pérez manifestó que el papa se refiere a que detrás de la IA no hay simplemente buenas intenciones.

“¿Las habrá? Por supuesto, pero al mismo tiempo debemos ser cuidadosos. Los mismos padres de la criatura han venido hablando del riesgo que corren quienes usan la IA en estos momentos”.

El director de la revista SIC sostuvo que hasta el mismo Christopher Olah reconoce que todos los laboratorios de IA operan dentro de un conjunto de incentivos y de restricciones que a veces pueden entrar en conflicto con hacer lo correcto. 

“Los que han sido voceros de las preocupaciones por la IA no solamente han sido los sacerdotes, las monjas, los intelectuales, los hombres del pasado o los ancianos”. 

A juicio de Pérez, el papa en el documento expone que la tecnología no puede beneficiar y convenir solo a un grupo determinado de personas. Indicó que el papa cuestiona de alguna manera lo que llama “la privatización tecnológica”.

“Los avances, la medicina, las finanzas y los ambientes laborales deben ser beneficiosos para todos los seres humanos, no para una élite, algo estamos haciendo mal”.  

El director de la revista SIC explicó que no es que el papa esté en contra de la propiedad privada o del desarrollo personal y particular privado de la tecnología

“Uno de los principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia es la propiedad privada. La Iglesia lo reconoce así, pero la propiedad privada así como la privatización tecnológica tienen un límite, que es el del bien común. Eso es exactamente lo que cuestiona el papa León XIV en Magnifica Humanitas. Debemos tener cuidado con guetos, parcelas, espacios privados de indiferencia ante los problemas de los demás”. 

El doctor en filosofía aseveró que en el discurso de presentación de la encíclica, el papa dijo que la IA no es moralmente neutra.

“La tecnología al final es un accesorio, una herramienta, como un martillo, uno lo puede emplear para construir una catedral o una sala de emergencia o para abrirle la cabeza a una persona”, manifestó Perez.  

El magíster en estudios políticos sentenció que ese es el dilema que plantea León XIV en su primera encíclica.  

“No es el algoritmo, es para qué se utiliza. Es la importancia de rescatar la moral y el buen juicio, el buen criterio, el bien común, la buena praxis dentro de la utilización de la tecnología”. 

Pérez manifestó que la invitación que hace el papa a los católicos y a quienes no lo son es sencilla.

“Nos está llamando a vivir dignamente. Eso significa vivir y entendernos como seres creados por Dios, hermanos unos de los otros”.

El filósofo manifestó que el otro aspecto que trata la encíclica es la trascendencia.  

“La trascendencia significa no simplemente salvar nuestro pellejo y nuestra alma, sino permitir que los que vienen después también lo hagan. Ahí está el  mensaje, la belleza de esta encíclica. La Magnífica Humanidad lo que hace es un llamado y un recordatorio a que debemos ser mejores personas y actuar por el camino correcto, procurar atender al bien común y al beneficio de todos nuestros hermanos como gran fraternidad que somos”.

Fray Luis Antonio Salazar indicó que la IA no es totalmente ecuánime.

“Quisiera que la gente se quedara con la inteligencia del don del Espíritu Santo, que pidamos al Señor la inteligencia suficiente para hacer nuevos proyectos”. 

10 advertencias de Magnífica humanidad 

A continuación, tienes una selección de 10 de las citas más significativas de este nuevo documento magisterial:

Sobre el valor intrínseco de la persona: “La dignidad fundamental de cada persona no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada”.

El impacto de los algoritmos en el desarrollo: “Las innovaciones tecnológicas —incluida la inteligencia artificial— no son neutrales; pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión”.

La centralidad de la ética global: “No serviría de nada una IA más moral, si esta moral es decidida por unos pocos”.

Una advertencia contra la deshumanización de los conflictos: “No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable”.

La mirada hacia las víctimas de la violencia automatizada: “La IA puede alimentar una cultura en la que el enemigo queda reducido a un dato y la víctima a un “daño colateral”.

La protección del mundo del trabajo frente a la automatización: “Toda introducción de automatización y de IA debería ir acompañada de medidas verificables de protección del empleo, de recualificación y de participación de los trabajadores”.

Sobre el dilema técnico y espiritual: “La primera elección no es entre un sí o un no a la tecnología, sino entre construir Babel o reconstruir Jerusalén”.

El rol de la educación presencial y profunda: “La escuela no está llamada a perseguir la velocidad del mundo digital, sino a ofrecer aquello que lo digital por sí solo no puede dar: tiempo compartido para aprender y relaciones fiables”.

Un llamado a la gobernanza y regulación activa: “No basta invocar genéricamente la ética; se necesitan marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente, educación de los usuarios, una política que no renuncie a su tarea”.

La tecnología al servicio de la sabiduría: “Si la técnica se convierte en criterio absoluto, la persona corre el riesgo de ser tratada como un dato, un engranaje o una mercancía”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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