Regresaron de años de exilio por la persecución política. Ser miembros de partidos de oposición, dirigentes con amplia exposición pública y en dos de los casos diputados a la Asamblea Nacional de 2015 los puso en la mira del aparato represor del chavismo que, pese a seguir vigente, la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el pasado 3 de enero en una operación militar estadounidense en Caracas, abrió una nueva etapa en Venezuela.
Compartieron con El Pitazo cómo fue su regreso, qué han encontrado tras años fuera del país. También revelaron que esperan aportar en este momento en el que se asoma una transición, pero que necesita aún más pasos para que se concrete y el país vuelva a tener democracia. Estos son los testimonios de José Guerra, economista, docente y expresidente de la Comisión de Finanzas del Parlamento de 2015; José Luis Pirela, exdiputado y quien fuera miembro de la fracción 16 de julio, y Yon Goicoechea, quien fue miembro de Voluntad Popular, preso político y conocido dirigente estudiantil del movimiento del año 2007.
«Llegué a un país donde se nota el estrago del comunismo, el atraso, se nota el estancamiento brutal, pero también se nota una situación un poco más estable del momento en el que me fui de Venezuela que era el momento de crisis más aguda (2017). Eso me dio mucha alegría porque aunque hay mucho por hacer y el país no está bien, se está estabilizando, con el favor de Dios y la venida de la democracia se va a mejorar esto», dijo Goicoechea.

Cuando retornó, el pasado 7 de mayo, había una reunión familiar por el cumpleaños de su tío y dijo que fue un momento muy emotivo al reencontrarse con los seres queridos que aún se encuentran en el país.
Entre el ruido de la ciudad y el regreso a las aulas
Para José Guerra, economista venezolano, la primera impresión fue ver a un gran número de motocicletas por las calles de Caracas y el caos que eso representa. «Después de siete años afuera te impactan muchas cosas: lo ruidoso de la ciudad, la contaminación», contó. Su retorno fue el 28 de mayo pasado y enseguida retomó las clases presenciales en la Universidad Central de Venezuela aunque admite que no cobra un salario por eso.

Por su parte, el exdiputado José Luis Pirela estaba en Barranquilla desde donde vio como su papá murió. Su condición de exiliado no le permitió darle el último adiós. Aunque lo hizo virtualmente no pudo estar en su funeral ni su inhumación, donde dijo estuvieron funcionarios de los cuerpos de seguridad en junio de 2025 con la intención de buscarlo y detenerlo
«La primera impresión que se tiene en lo humano es el reencuentro con tus afectos, tus familiares, tus amigos que es algo muy hermoso, sobre todo porque el exilio es una suerte de desprendimiento con cosas materiales, vivenciales y espirituales que tú disfrutas: tu casa, tu biblioteca, tu jardín, tu oficina, tus espacios naturales de cotidianidad», destacó.

Una realidad en la que todo es «carísimo»
Los tres coinciden en el alto costo de la vida. Cuando se les preguntó cómo fue para ellos volver a un supermercado en Venezuela, tanto Goicoechea como Guerra desde Caracas, y Pirela, desde el Zulia, destacaron lo costoso que son los productos, en especial los alimentos. El dirigente zuliano dijo que las carnes, frutas, hortalizas y granos son más caros en San Francisco que en Barranquilla donde vivía. Guerra por su pesta, sostuvo que una cosa era decirlo por sus análisis de la economía y otra vivirlo cuando «te toca el bolsillo».
«Muchos rubros de alimentos están más caros en Caracas que en Washington», señaló el economista. Solo dijo que en otros hay diferencias a favor de la capital venezolana. Movilizarse en taxi, en parte porque el parque automotor venezolano quedó muy rezagado, lo mismo que los alquileres, es menos costoso en comparación con la nación norteamericana.
Goicoechea se sorprendió cuando pagó 5 dólares por unos gramos de queso y que un desodorante en Madrid cueste 2,50 euros y la misma marca en Caracas valga 9 dólares. «La carne de res está más o menos en el mismo precio, quizá un poco por debajo, pero todo lo demás como las frutas y la charcutería a mí me pareció increíble comprar mi primer pedazo de queso en cinco dólares, quizá eran 250 gramos, son precios que en ninguna parte, comparable quizá con EE. UU., incluso para Europa son precios carísimos», recordó.
Pirela también habló sobre su experiencia con los precios. Añadió que en Colombia «son, por ejemplo, más baratos el pollo, los huevos, las frutas, las verduras, los granos, frijoles, caraotas, arvejas y lentejas».
¿Qué le espera a Venezuela?
Los tres aseguran que el país se encamina hacia un cambio político en el que todos deben participar desde las diferentes posiciones. El político zuliano dijo que está organizando el Movimiento Venezuela Independiente que agrupa a simpatizantes de la líder opositora María Corina Machado. «Las iniciativas de movilización de quienes estamos dentro y fuera tienen el mismo objetivo que no es otro que el rescate de la democracia y la libertad. Eso nos úne, nos úne el mandato ciudadano al liderazgo de María Corina Machado y el mandato popular del triunfo de Edmundo González».
Dice con insistencia que el país necesita primero unas elecciones presidenciales y parlamentarias para relegitimar las autoridades y comenzar la reinstitucionalización democrática que tanto anhela la población.
Goicoechea pone foco en lo económico, dice que debe la clase política dedicarse a resolver la grave crisis económica aunque sin dejar de lado la transición política.
«A pesar de que todavía falta mucho por hacer, soy positivo porque estamos caminando en el sentido correcto. Creo que Venezuela debe ir a un proceso de democratización en el que perder unas elecciones no sea el fin de la vida política, debe ir a un proceso de democratización donde emitir una opìnión contraria al gobierno, sea cual sea ese gobierno, no signifique cárcel, persecución ni prisión, ni signifique un fusilamiento público desde lo moral, lo personal o los insultos. No es fácil desmontar una cultura de represión que se ha establecido en el país por varias décadas pero estamos en el sentido correcto», resaltó.
Guerra acentúa que aunque se habla de elecciones, que claramente se necesitan en el país, no ve que se hable de planes o la Venezuela que vendrá después de ese proceso. «No veo ese debate en los dirigentes políticos ni el planteamiento que se le debe hacer al país», sostuvo.
Coinciden también que hay algunos pasos en ese camino por lo que decidieron regresar. Las movilizaciones sociales, políticas y gremiales, la reorganización de los partidos políticos y la apertura que hay en algunos canales de televisión de señal abierta donde cambiaron anclas y se hace crítica, algo que no veían desde mucho antes de se marcharan a un exilio forzado.
«El sistema de control social entiendo que se está desmantelando, las bolsas de comida, ese aparato de control lo veo disminuido a primera vista», mencionó Guerra. «Es un país que sufre un grave deterioro material y espiritual, un país donde se vive en condiciones muy precarias, pero al mismo tiempo es un país que está lleno de esperanza y dispuesto a defender su esperanza», agregó Pirela.
Mientras que Goicoechea, junto a la prioridad por la economía, destaca que se debe ir a un proceso electoral sano y con garantías.
«La enorme mayoría de los venezolanos quiere un sistema democrático, eso significa que se vaya a unas elecciones y se escoja desde el presidente hasta el último de los concejales por la voluntad del pueblo. El venezolano ha trabajado mucho por eso y se lo merece. Y la democracia no solamente significa escoger, sino escoger y que haya un sistema de garantías para todos, que hay que construirlo para que en cinco años no tengamos el mismo problema a la inversa. Construir una transición que sirva para sentar las bases de 50 años de estabilidad y progreso del país».
Dispuestos a correr el riesgo tras su retorno
Guerra, Goicoechea y Pirela son una muestra del retorno de dirigentes que fueron perseguidos, algunos acusados por la justicia al servicio del chavismo, aunque reconocen que volver es un riesgo que asumen porque aún hay un proceso frágil que cualquier elemento puede descarrillarlo.
El primero recibió un salvoconducto del tribunal donde tiene una causa abierta que espera resolver y recibir la amnistía. Goicoechea fue beneficiado por el instrumento jurídico que aprobó el Parlamento controlado por el chavismo en febrero de este año y Pirela aprovechó el momento político para seguir sumando a la causa democrática.
Otros que han vuelto en los últimos meses son Lester Toledo, Roberto Marrero, Wilmer Azuaje y Richard Blanco, por mencionar alguno de los que han tenido alta exposición pública y en muchos casos sufrieron persecución y encarcelamiento como los últimos dos.
«Como no estamos aún en democracia las garantías son limitadas. No se desmonta un Estado represor de décadas en dos días, el riesgo de la transición es uno que todos debemos asumir con valentía, las transiciones requieren valentía, no solamente valentía física sino política, cambiar esquemas, decir cosas que son polémicas, decir no necesariamente lo que la gente quiere oír sino lo que la convicción te hace decir. Estoy dispuesto a asumir los riesgos que eso significa y creo que Venezuela va a valer la pena y va a valer el riesgo», dijo Goicoechea.
Guerra agregó que estaba consciente de los riesgos de volver. «Las cosas pueden cambiar de un día para otro, y ese es el reto que asumimos. No sabemos que puede pasar porque son los mismos actores aunque en diferentes momentos políticos y circunstancias». Pirela añadió que actualmente «no podemos subestimar algunos factores peligrosos que hacen vida en Venezuela aunque estén en la mira de los aliados internacionales».
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