Las operaciones militares y policiales del gobierno en las minas de Guayana con apoyo de Estados Unidos para combatir la criminalidad favorecen las prudentes expectativas de empresas e inversionistas, señaló este jueves el presidente de la Cámara Minera de Venezuela, Luis Alberto Rojas.
El empresario, sin embargo, advierte que estas expectativas son moderadas, porque todavía prevalece la opacidad y la falta de información oficial sobre las políticas del gobierno interino de Delcy Rodríguez respecto al sector minero.
En Guayana hay importantes recursos aún por cuantificar de diversos minerales y metales preciosos. Solamente en oro las reservas probadas, probables e inferidas se ubican entre las más grandes en el mundo, según estudios especializados como los de la minera Gold Reserve y el Servicio Geológico de Estados Unidos.
Minería más allá de El Niño Guerrero
Una reciente operación militar de fuerzas de Venezuela apoyadas por Estados Unidos ocupó parte de las peligrosas minas del estado Bolívar. Según Donald Trump, en las acciones liquidaron con disparos de misil al delincuente apodado Niño Guerrero, uno de los jefes de El Tren de Aragua, quien supuestamente había trasladado sus operaciones a esa zona.
«Sobre los hechos del kilómetro 88 y la forma en que se está desalojando el área, creemos que eso es algo importante para el desarrollo minero, porque esa es un área donde hay reservas probadas y hay un potencial gigantesco. Es una mina de clase mundial, a nivel de las mejores y más grandes del mundo. Estamos hablando de las Cristinas y las Brisas¸ que son un solo depósito», señala Rojas.
En esa zona existe un proyecto desarrollado fudamentalmente por la minera Gold Reserve en alianza con el gobierno chavista.
(Esa es la misma empresa que demanda al Estado venezolano en EEUU, y quiere apoderarse de Citgo, filial de PDVSA, como compensación por las confiscaciones de sus activos por parte del régimen chavista).
“Allí hay un proyecto minero de gran envergadura, donde hay oro y cobre, aprovechables. Visto por encima, ese proyecto puede estar en 4.000 millones de dólares de ejecución”, y demandaría el empleo de entre 4.000 y 5.000 personas, señala Rojas.
Un informe de marzo de 2018 de Gold Reserve sobre el proyecto Siembra Minera, una sociedad con la estatal Corporación Venezolana de Minería para explotar los yacimientos de Las Cristinas y Las Brisas, es la aproximación más precisa a esas riquezas.
En la categoría de reservas cuantificadas, da cuenta de 318.00 onzas de oro y 17.000 toneladas de cobre.
A los precios actuales del oro en los mercados mundiales, eso equivale a $1.352 millones. En cobre son $223 millones adicionales.
Pero en la categoría de «recursos indicados» se estiman 26,5 millones de onzas de oro y 1.2 millones de toneladas de cobre.
Si se comprueban esas reservas estaríamos hablando de $112.704 millones en oro y otros $16.483 millones en cobre, solo en esas dos minas.
Todo ese dinero alcanzaría para pagar más de la mitad de la agobiante deuda externa de Venezuela.
En la categoría de recursos inferidos, se estiman 25,388 millones de onzas de oro y un millón de toneladas de cobre adicionales.
En teoría estos depósitos de oro y cobre bastarían para remolcar como una locomotora no solo el sector minero sino también buena parte de toda la economía nacional.
“Definitivamente hay que moderar las expectativas que son demasiado altas para la capacidad que tiene el mundo minero de reaccionar. El 3 de enero ya los presupuestos y las decisiones de las juntas directivas de la industria minera estaban tomadas para el año 2026. Todo lo que se haga ahorita y a fin de año es para traerlo hacia el 2027”, explica Rojas.
Inversionistas mineros a la expectativa
“Lo que pasa es que como hay tanta opacidad y no se conoce realmente dónde están los recursos mineros, la información no fluye y la tiene toda el Estado. Entonces, el negocio tampoco fluye”, dice Rojas. Apunta que los inversionistas que vienen no encuentran con quién hablar, no hay muy buena acogida y tampoco se está viendo cómo es el desarrollo de esos recursos.
“Es muy pronto para decir que se están realizando inversiones. Hay algunas en preparación, pero hay que explorar mucho más allá. Y eso es un capital de riesgo que todavía no llega. Necesitan mejores condiciones totales, más allá de la ley”, señala al apuntar que todavía está pendiente el reglamento de la nueva Ley de Minería aprobada a comienzos de abril.
Ley de Minería con 7 sobre 10, pero no basta
La reforma permite la participación mayoritaria de privados en todas las fases del negocio minero y en la explotación de minerales estratégicos.
“Nosotros los privados aplaudimos todo lo que sea en pro del desarrollo y del progreso. Lamentamos la forma en que se está haciendo esto. Creemos que la gente que está ahí también tiene sus derechos humanos. No todos son delincuentes”, dice Rojas sobre la informal y vandálica explotación minera tradicional en la zona, vinculada a grupos criminales, que ahora está siendo combatida.
Estos operativos, señala, son una forma de decir que hay que limpiar las zonas, cuidar la ecología, permitir una minería que no destruya el ambiente, que haga el trabajo con el menor impacto posible, con la mayor garantía para el Estado y la sociedad, pagando impuestos y generando empleo de calidad.
“Eso es lo que debemos hacer. El camino no es corto, pero es el camino”, dice.
“Hay que ir saneando las cosas y el país mismo se va a ver beneficiado porque vamos a tener una mejor cara, vamos a tener una mayor aptitud hacia la inversión, y la inversión tendrá más apetito por Venezuela”, dice sobre el interés en estos recursos.
La explotación de esos yacimientos “definitivamente sería un termómetro de lo que es el desarrollo del sector», dice sobre las minas de oro que parecen ser la punta de lanza del sector e impulsarían otros negocios.
La minería en Venezuela demanda unos $40.000 millones
Desarrollar Minería en Venezuela demandaría inversiones por entre $30.000 y $40.000 millones, en exploración, infraestructura, energía, logística y transporte para desarrollar su potencial. Se necesitarían entre $4.000 y $5.000 millones para echar a andar los primeros proyectos, no solo oro, sino por ejemplo en minerales no metálicos como cemento, puntualiza Rojas.
La zona de las minas está tomada completamente, totalmente militarizada y los jefes (criminales) que estaban ahí lo sacaron, dice.
«Hubo un resurgir en el interés por la minería venezolana cuando se hizo eso. Digamos, los teléfonos sonaron más fuertes después de la acción».
En la Cámara Minera están trabajando con el Departamento de Energía de EEUU para crear algunos proyectos que beneficien a esa pequeña minería artesanal, de modo que pueda crear cadenas de valor en ese proceso, «con mucha transparencia para que eso sea ejemplo de buena minería» y llame a otros a invertir, a arriesgarse y a ver si pueden desarrollar negocios en Venezuela, señala.
Sobre la Ley de Minería, Rojas estima que tiene muchos atributos y cosas por las cuales no están de acuerdo.
“Pero si lo tenemos que poner en una balanza, le damos un 7 y en ese 7 hay capacidad de desarrollo. Hay que ver cómo viene el reglamento y la implementación. Pero evidentemente que el balance es positivo al fin y al cabo. También sabemos que es una ley transitoria porque el nuevo gobierno habrá que realizar las correcciones de rigor”, apunta.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973