🔴🔵 Teresa Carreño revive en Alemania con simposio internacional

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Allí, durante los días 22 y 23 de junio, se efectuó el Simposio Internacional Tras las huellas de Teresa Carreño en Alemania, un encuentro que congregó a investigadores, musicólogos, historiadores, pianistas y gestores culturales de varios países para revisar una faceta fundamental de la vida de la artista: sus años alemanes y la profunda huella que dejó en la vida cultural europea de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

La elección del lugar no podía ser más apropiada. Buena parte de la vida de Teresa transcurrió entre ciudades alemanas. Berlín fue durante años uno de sus principales centros de actividad artística. Leipzig vio publicadas algunas de sus composiciones. En Alemania desarrolló relaciones profesionales, emprendimientos culturales, amistades y una intensa carrera internacional que la convirtió en una referencia obligada del mundo musical de su tiempo.

Uno de los aspectos que despertó mayor interés entre los asistentes fue precisamente la dimensión humana de aquella trayectoria. Resulta fácil admirar a Teresa Carreño por sus logros artísticos. Lo verdaderamente fascinante es recordar cuándo los alcanzó. Hablamos de una mujer nacida en 1853, en una época en la que la inmensa mayoría de las mujeres carecía de independencia económica, enfrentaba severas limitaciones legales y estaba sometida a expectativas sociales muy distintas a las actuales.

Sin embargo, Teresa viajó sola por varios continentes, administró su carrera, negoció contratos, dirigió giras, sostuvo una intensa actividad empresarial, tomó decisiones personales con notable autonomía y construyó una vida que desafiaba muchas de las convenciones de su época. Varias de las intervenciones del simposio permitieron apreciar esa dimensión pionera de su existencia. Antes de que se hablara de emancipación femenina en los términos contemporáneos, Teresa Carreño ya ejercía libertades que para muchas mujeres de su tiempo eran simplemente impensables.

Uno de los ejes más sólidos del encuentro estuvo dedicado a la investigación histórica sobre su vida en Alemania. Allí destacaron las intervenciones de los historiadores Tomás Straka y Jesús Eloy Gutiérrez, coautores de Las cartas de Berlín: Teresa Carreño en Alemania, 1889-1916. La obra constituye uno de los aportes más importantes realizados en los últimos años para comprender el período alemán de la pianista.

Straka ofreció una reflexión sobre el lugar que ocupa Teresa Carreño dentro de la historia cultural venezolana y sobre la necesidad de seguir estudiando una figura cuya dimensión internacional muchas veces supera el conocimiento que existe sobre ella en su propio país.

Por su parte, Jesús Eloy Gutiérrez permitió asomarse al trabajo de investigación que hizo posible el libro. Su exposición recorrió los archivos, documentos y correspondencias que sirvieron de base para la obra y explicó el largo proceso de localización, clasificación y contextualización de las cartas. Escucharlo fue entender que detrás de cada página publicada existe una labor silenciosa de años, hecha de búsquedas, verificaciones y hallazgos que poco a poco fueron reconstruyendo una etapa fundamental de la vida de Teresa Carreño.

Otro de los momentos más memorables llegó de la mano de la pianista e investigadora Julia Mortyakova. Su conferencia estuvo acompañada por la interpretación de varias obras compuestas por la propia Teresa Carreño. En la atmósfera íntima de Villa Teresa, aquellas piezas parecieron devolverle la voz a la compositora venezolana.

La velada fue uno de esos raros momentos en los que la investigación académica y la experiencia artística convergen plenamente. Mortyakova no solo analizó la importancia de la obra de Carreño como compositora. También la hizo sonar nuevamente en la casa donde la artista vivió parte de sus últimos años. La respuesta del público dejó claro que muchas de esas composiciones conservan intacta su capacidad de emocionar más de un siglo después de haber sido escritas.

A lo largo de las dos jornadas se habló de la correspondencia de Carreño, de sus vínculos con Berlín, de la industria musical alemana, de las grabaciones históricas realizadas en rollos de pianola, de la preservación digital de documentos y de los numerosos proyectos que continúan desarrollándose para ampliar el conocimiento sobre su legado.

Al terminar el encuentro y recorrer nuevamente los jardines de Villa Teresa resultaba inevitable pensar en la extraordinaria dimensión de la mujer cuya memoria convocaba a investigadores de distintos países. Teresa Carreño pertenece a ese reducido grupo de venezolanos cuya obra trasciende generaciones y fronteras. Su nombre identifica al principal complejo cultural de Venezuela y sus restos reposan en el Panteón Nacional junto a algunas de las figuras más importantes de la historia republicana. Para la población que asiste asiduamente a las salas del complejo cultural en Caracas, o para los ciudadanos de la diáspora en el eje mirandino Guarenas-Caracas, reconectar con su legado en Sajonia reafirma la universalidad de la identidad nacional.

Sin embargo, más allá de los homenajes oficiales, lo que quedó claro en Coswig fue que Teresa sigue siendo objeto de nuevas preguntas y descubrimientos. Su historia continúa creciendo a medida que aparecen documentos, investigaciones y perspectivas capaces de enriquecer nuestra comprensión de una vida excepcional.

Más de un siglo después de su muerte, aquella niña caraqueña que conquistó los escenarios del mundo sigue encontrando nuevas formas de regresar.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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