El gobierno de Venezuela, en coordinación con especialistas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), activó un plan de acción técnica diseñado para contener la expansión del coral blando invasor Unomia stolonifera.
La iniciativa, difundida por el Ministerio de Comunicación e Información, contempla el despliegue de científicos y expertos nacionales orientados a evaluar y certificar los mecanismos de control químico y físico más eficientes para resguardar la franja costera del país.
El proyecto, denominado «Fortalecimiento de la gestión para combatir las amenazas de las especies exóticas invasoras acuáticas en Venezuela», cuenta con el financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF).
Como parte del desarrollo de esta estrategia, los delegados de la FAO encabezaron mesas de trabajo interinstitucionales que permitieron recopilar propuestas técnicas surgidas desde las comunidades pesqueras locales y los centros de investigación científica.
La especie Unomia stolonifera, originaria de Indonesia (región del Indo-Pacífico), ha colonizado de manera progresiva los ecosistemas marítimos de Venezuela desde hace casi dos décadas.
Al carecer de depredadores naturales en el mar Caribe, este octocoral blando ha extendido su presencia sobre miles de metros cúbicos de sustrato marino, desplazando a las colonias de corales pétreos nativos y modificando la coloración y estructura de los fondos marinos.
«Esta sinergia busca blindar el plan de acción y unificar esfuerzos frente a esta amenaza biológica que pone en riesgo la biodiversidad marina y la actividad pesquera en la región», comunicó la cartera de Estado sobre el impacto socioeconómico en los sectores del turismo y la pesca artesanal.
A raíz de la velocidad de propagación del organismo, calificado por el Ejecutivo como una «pandemia biológica» y por diversos investigadores como un «desastre ambiental», la Mesa Técnica Interinstitucional ha avanzado en la validación de cinco métodos científicos específicos para su manejo y erradicación programada.
Las autoridades y la red de biólogos e investigadores locales advierten que la problemática, concentrada inicialmente en áreas como el Parque Nacional Mochima, posee un alto riesgo de dispersión hacia el resto de las islas y costas de la cuenca del Caribe.
Con información de EFE.
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