🔴🔵 Hospitales de Caracas colapsan por heridos de La Guaira

dixiocarrizo2

Cientos de personas heridas están siendo atendidas en Caracas tras haber sido trasladadas en las últimas horas desde el estado La Guaira, donde el sistema sanitario colapsó debido a los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el miércoles en Venezuela.

Las áreas de emergencia y zonas de espera de los hospitales Dr. Miguel Pérez Carreño, Periférico de Catia, José María Vargas y Domingo Luciani estaban repletas de familiares y conocidos aguardaban por información sobre el estado de sus allegados que sobrevivieron a esta tragedia que enfrenta la entidad.

En estos centros de salud, en donde también están siendo atendidas víctimas de Caracas, la colaboración civil ha sido fundamental en medio de la crisis porque muchos acudían este jueves para entregar donaciones de comida, jugos, agua e insumos médicos que suelen escasear.

Atender a los pacientes, “con lo mucho o lo poco”

El doctor Rodolfo Salcedo, residente de posgrado de Medicina Interna del Pérez Carreño, señaló a El Nacional que, desde que comenzaron a llegar, los pacientes recibieron atención por parte del equipo de médicos, enfermeros y camilleros “con lo mucho o lo poco que podían tener”.

“Gracias a Dios, todo el personal, tanto instituciones del Estado, los familiares y personas que han traído donación han facilitado parte de insumos necesitamos porque hemos recibido a muchos pacientes. Lo bueno es que se les ha dado respuesta a todos”, manifestó.

La doctora Lujuanis Ortega, especialista en Medicina Interna y jefa de la emergencia matutina, indicó a esta redacción que el personal se encuentra al límite debido a la magnitud de la contingencia, la cual ha saturado áreas críticas como trauma shock, traumatología, neurocirugía, cirugía general y cardiovascular.

“Hemos estado full, pero la verdad es que las personas han venido a ayudar”, afirmó la doctora.

Ortega además hizo un llamado a la ciudadanía que desee colaborar e indicó que la mayor necesidad se concentra en el área pediátrica y en insumos de alta rotación. Entre los requerimientos urgentes se encuentran saturómetros, termómetros digitales para niños, analgésicos, antiinflamatorios, antihipertensivos, gasas, guantes, tapabocas e inyectadoras.

“Eso sí se nos está agotando bastante y rápido”, advirtió. “Tenemos mucha ropa, la estamos organizando entre niños, adultos, mujeres y hombres. Si tienen a alguien damnificado o en un refugio que necesite ropa, pueden venir para acá. Aquí tenemos bastante”, añadió.

A pesar del alto número de ingresos que mantiene al límite a los centros de salud, familias consultadas coincidieron en que los pacientes han recibido asistencia y que han contado con los insumos necesarios para su atención.

Natasha Velásquez acudió al Pérez Carreño para entregar arepas, jugos, guantes y otros insumos necesarios tanto para los pacientes como para los familiares. “Nos unimos a esto porque vemos mucho en las redes sociales; nosotros estamos bien y podemos colaborar, así que salimos a hacerlo”, relató.

Velásquez y su familia tomaron la iniciativa en vista de que muchos venezolanos comenzaron a apoyar. “Mientras estemos sanos y podamos, lo vamos a hacer”, manifestó a El Nacional.

En las fachadas de los hospitales se publicaron listas con los nombres de las personas remitidas desde la entidad costera, lo que facilitaba su ubicación. También había fotografías de algunas personas que, casi 48 horas después de los terremotos, seguían desaparecidas.

Como el deslave de 1999

Mariano Rodríguez, de unos 80 años de edad, se encontraba en el Hospital Dr. Ricardo Baquero, conocido como el Periférico de Catia, esperando noticias de su hija, quien logró ser rescatada tras el colapso del edificio de 10 pisos donde residía en La Guaira.

Añadió que el país debería estar mejor preparado para una emergencia de tal magnitud, que aseguró que “fue peor” que el deslave de 1999.

Por su parte, Jhon González, quien acompañaba a una prima sobreviviente, criticó la falta de respuesta oportuna por parte del Estado en la zona del desastre.

“¿Cómo va a ser posible que se cae todo y no hay nadie? Ahí no hay nada del gobierno, no hay ni un militar. Esos militares que están guardados en Los Próceres deberían de estar sacando escombros. No hay máquinas, nada; que manden a los militares para allá, aunque sea a sacar cabillas. Los policías solo se quedan viendo”, expresó el hombre, quien relató que le tocó sacar entre las ruinas a dos niños.

Entre los insumos que con mayor urgencia se están recibiendo en este hospital se encuentran aquellos destinados a los servicios de traumatología y cirugía, como dipirona, ketoprofeno y diclofenac. “En su mayoría, los pacientes vienen fracturados”, detalló una fuente médica.

El Periférico de Catia es el primer punto de contención habilitado en la capital para recibir a los heridos provenientes de La Guaira debido a su ubicación. “Nos han traído bastantes colaboraciones y donaciones; hemos tenido mucha ayuda con la comida e insumos”, declaró la trabajadora.

En un recorrido realizado el miércoles, El Nacional constató que, pasadas 20 horas de la tragedia, los habitantes de La Guaira aún no habían recibido asistencia oportuna por parte del Estado y, ante la escasa presencia de funcionarios de rescate, fueron los propios familiares, vecinos y voluntarios quienes comenzaron a remover los escombros con sus manos y cualquier tipo de herramienta disponible.

Aunque los esfuerzos resultaban insuficientes ante la magnitud y complejidad del desastre, permitieron rescatar a las primeras personas con vida, así como recuperar cuerpos de fallecidos.

“La comunidad venezolana, mejor imposible”

En el Hospital José María Vargas el acceso a la prensa y a particulares permanecía restringido. Aunque el personal de la institución se negó a ofrecer declaraciones oficiales debido a las limitaciones impuestas por la directiva, trabajadores del centro de salud que hablaron bajo condición de anonimato explicaron algunas de las urgencias que enfrentan.

El hospital, de acuerdo con sus testimonios, requiere insumos básicos y material de curación como yeso, vendas de aislamiento, compresas, curitas, mascarillas y guantes quirúrgicos. También detallaron la necesidad de analgésicos como diclofenac, además de insumos de asistencia humanitaria.

“Pañales porque tenemos muchos niños en situación crítica, leche de fórmula y ropita de bebé”, indicaron. Pese a las restricciones de información, aseguraron que el personal interno se encuentra organizado para la recepción de estos recursos.

Respecto al apoyo civil, uno de los trabajadores destacó la respuesta ciudadana frente a la contingencia. “La comunidad venezolana, mejor imposible. Gente de todos lados ha traído donaciones: comida, ropa, líquidos, agua… e incluso han traído mucha comida preparada para el personal que está trabajando”.

Francesca Ramírez y sus amigas hicieron la entrega de desayunos en el Vargas a los niños, enfermos y heridos. “Lo que nos motivó a hacer esto es que mucha gente no tiene para comer, que básicamente vivimos en un país en el que es muy difícil tener un hogar; estamos ayudando en lo que podemos. Estamos preparados para lo que venga”, manifestó.

El J.M. de los Ríos afectado por los terremotos

El Hospital de Niños Dr. J.M. de los Ríos, el principal centro pediátrico de Venezuela, opera de manera parcial debido a los daños estructurales causados por los terremotos. Para habilitar los pocos espacios para la recepción de nuevos ingresos, quienes se encontraban hospitalizados en este recinto fueron trasladados al Cardiológico Infantil, explicaron trabajadores.

Las autoridades médicas comenzaron a remitir los casos entrantes hacia otros centros de salud, entre ellos el Hospital General del Oeste Dr. José Gregorio Hernández (Magallanes de Catia), el Hospital José María Vargas y la clínica privada FenixSalud.

En el hospital Domingo Luciani la entrada y salida de personas no se detenía. De todos los centros visitados, El Nacional comprobó, a pesar de que una trabajadora intentó impedir la cobertura fotográfica y audiovisual en el lugar, que este recinto recibía la mayor cantidad de insumos.

Frente a la emergencia del hospital, varios familiares de las víctimas de los terremotos en La Guaira evitaron dar declaraciones formales a la prensa, sin embargo, en conversaciones informales parecían desahogarse. Ua madre notablemente afectada compartió que mantiene a su hijo hospitalizado, mientras que otra mujer, quien perdió a su hermana en el desastre, indicó que un sobrino sobreviviente se encuentra recluido en este centro médico.

Una de las allegadas manifestó que relatar lo ocurrido significaba revivir la tragedia.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

Share This Article
No hay comentarios