🔴🔵 la búsqueda de los deportados tras los terremotos

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Caracas.- Cuando la familia de Yamilk Caldera vio las imágenes difundidas en redes sociales del programa Vuelta a la Patria, no imaginó que esas grabaciones del aeropuerto serían la última pista para encontrarlo. Días después del terremoto que derrumbó el edificio donde permanecían alojados los deportados recién llegados a Venezuela, esa misma ropa que llevaba puesta permitió reconocer su cuerpo entre decenas de víctimas.

La historia de Yamilk se repite en muchas familias del vuelo 164, el avión que aterrizó en Maiquetía la mañana del 24 de junio con 147 venezolanos deportados desde Estados Unidos. Horas después, varios de ellos quedaron atrapados bajo los escombros del edificio Hotel Sanitario, en Caraballeda, que funcionaba como centro de alojamiento en instalaciones vinculadas a la Fundación Misión Negra Hipólita, según relatan familiares.

Desde entonces, denuncian que han debido buscar por su cuenta a sus seres queridos, sin listas oficiales de sobrevivientes, heridos o fallecidos. El vuelo 164 provenía de Texas e hizo una escala en Miami antes de llegar a Venezuela. A bordo viajaban 147 repatriados: 120 hombres, 19 mujeres y siete niños, según una publicación del programa Vuelta a la Patria.

Tras aterrizar fueron sometidos al protocolo oficial: toma de huellas, fotografías, vacunación, desparasitación y actualización de datos personales. Le pidieron además los datos completos, profesión y el nombre, número telefónico y dirección del familiar que los recibiría, el cual debía ser un familiar directo: madre, padre o hermano. También informaron que serían cedulados nuevamente antes de regresar a sus estados de origen.

Esa noche, como se sabe, el doble terremoto los sorprendió dentro del edificio donde permanecían bajo custodia mientras se cumplía el procedimiento.

“No hubo ninguna lista”

Ronald Caldera cuenta que la última llamada de su primo ocurrió pocas horas antes del desastre. “Nos dijo que ya había llegado y que lo iban a cedular. Cuando supimos de los terremotos y lo que pasaba en La Guaira, fuimos al aeropuerto y allí nos informaron que lo habían trasladado al edificio La Llanada”.

Cuando la familia llegó, el edificio ya estaba completamente colapsado. “No nos dejaron entrar a la zona de ese edificio. Sacaban a personas vivas, pero también muchos muertos. Eran más los muertos que los vivos”.

A las afuera del edificio colapsado solo se encuentran los funcionarios

La búsqueda se extendió durante días por hospitales como el Domingo Luciani, Pérez Carreño, Hospital Militar, Magallanes de Catia y el Periférico de Catia; además de la morgue de Bello Monte, Pariata y distintos comandos policiales en La Guaira y Caracas.

“No hubo una lista de nada. Ni de heridos, ni de sobrevivientes, ni de los que venían en el vuelo. Solo nos decían que siguiéramos buscando”.

Durante cuatro días no supieron del paradero de Yamilk. Un conocido que logró ingresar la madrugada del 25 a la zona del derrumbe y les envió un video donde aparecía el cuerpo. Les informaron luego que esos cadáveres habían sido trasladados a Pariata, donde ya habían buscado.

Búsqueda en Los Silos

Incluso los números colocados en los cuerpos generaron confusión. En varios casos, el mismo número correspondía a personas distintas. “Había otra persona, una mujer, con el mismo número. Cuando preguntábamos nos decían que ese cuerpo ya había sido entregado”.

Fue el viernes 26 cuando finalmente lo localizaron en los silos del puerto de La Guaira. La famlia vio un camion que soltaba cal y cuando se acercó estaban bajando un lote de cuerpos. Lo identificó por la ropa que llevaba al bajar del avión —visible en los videos del programa Vuelta a la Patria— y por un lunar marrón que todos sabían que tenía.

El domingo al mediodía sus restos fueron trasladados al crematorio El Junquito, en el kilómetro 5. “La cola era bastante larga”, relató Ronald. Las cenizas finalmente fueron entregadas el lunes 29 de junio a las 5:30 p.m.

Yamilk tenía 32 años, vivía en Anaco, estado Anzoátegui, y había trabajado como repartidor en Estados Unidos durante tres años. Había sido detenido junto a su esposa por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en un establecimiento de la cadena Walmart. Su esposa quedó detenida a la espera de audiencia migratoria. La pareja deja un hijo de siete años.

“Lo reconocimos por una cicatriz”

La familia de Raivis de Jesús Vargas Rincón también vivió días de incertidumbre. El cuerpo del joven de 21 años fue identificado el martes 30, en los mismos silos, por su padre gracias a una cicatriz en uno de sus brazos, producto de una operación tras una caída en su etapa estudiantil.

“Teníamos la esperanza de encontrarlo vivo. Por lo menos encontramos su cuerpo y tenemos dónde llorarlo”, dijo una tía.

Raivis también llevaba casi tres años en Estados Unidos. Su familia insiste en que no tenía antecedentes penales y que emigró para ayudar económicamente. “Él no era un delincuente. Se fue a Estados Unidos para ayudar a su familia, pero el ICE lo detuvo y lo mandó para acá. Aquí los trataron como unos delincuentes”.

La búsqueda de Jhonattan continúa

No todas las familias han tenido cierre. Adela Yelitza Osuna y su familia continúa buscando a su sobrino, Jhonattan Lamus. La búsqueda ya es desesperante.

A Jhonattan todavía lo buscan

“Hemos ido a hospitales, morgues, a los silos… y no aparece. Tampoco dejan entrar a nadie al hotel para buscar con nuestras propias manos”, explicó.

Jhonattan trabajaba como taxista en Estados Unidos y esperaba reencontrarse con su hermana en el Táchira tras ser repatriado.

“Nos salvamos porque fuimos los últimos”

Uno de los sobrevivientes relató a El Pitazo que logró escapar porque integraba el último grupo que estaban registrando en el refugio a donde las autoridades los llevaron y estaba en el lugar autorizado para realizar llamadas telefónicas a sus familiares.

Las llamadas se hacían por orden alfabético. Y mientras esperaba su turno, comenzaron los terremotos y el edificio colapsó. El hombre ayudó a sacar a varias personas atrapadas, algunas sin vida, mientras observaba cómo funcionarios concentraban los primeros rescates en sus propios compañeros.

Finalmente logró salir del lugar para avisar a su familia que estaba con vida.

Sin listas oficiales

A más de una semana del terremoto, las familias denuncian la ausencia de listados oficiales de sobrevivientes, fallecidos o desaparecidos del vuelo 164. Algunas aseguran que se les impidió acercarse a la zona del derrumbe y que el Sebin les ha advertido de no hablar con la prensa ni publicar información en redes sociales.

Aún decenas de familias continúan la búsqueda de sus seres queridos a partir de un brazalete, una cicatriz, o una prenda de vestir.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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